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LUIS ROBLES MIAJA | Presidente BBVA-Bancomer

“La banca mexicana vive el mejor momento de su historia”

Luis Robles Miaja, presidente del Grupo Financiero BBVA-Bancomer y de la Asociación de Bancos de México, defiende la bonanza del sector y la estabilidad macroeconómica

Luis Robles Miaja es el banquero más poderoso de México. Preside el consejo del Grupo Financiero BBVA-Bancomer, el mayor del país, y por segundo año consecutivo encabeza la Asociación de Bancos de México. De tono reflexivo, entre cigarrillo y cigarrillo, defiende las reformas estructurales y la solidez del sector financiero. 

Tras el hundimiento de los noventa, no ha habido año malo para la banca mexicana. Reconoce en todo caso que aún hay camino por recorrer en el acceso al crédito, la mayor piedra en el zapato de una economía que tiene a más de la mitad de su fuerza productiva en la sombra de la informalidad.

Luis Robles Miaja, presidente BBVA-Bancomer.

Pregunta. El Banco de México acaba de recortar las previsiones de crecimiento del PIB al 2,5% para este año. ¿Va México a peor?

Respuesta. La situación de México es muy positiva. Frente a un entorno internacional complejo y volátil, crecer un 2,5% es un gran logro. En otros países emergentes, los aumentos son muy reducidos e incluso hay casos de recesión.

P. ¿Pero están dando sus frutos las reformas estructurales?

R. Son reformas muy profundas y de gran calado. Algunas tendrán resultado a corto plazo y otras tardarán generaciones. Por ejemplo, la reforma de las telecomunicaciones redujo los costos significativamente y ha permitido no sólo la inflación más baja de la historia, sino que un competidor como ATT haya invertido, para empezar, 10.000 millones de dólares en México. Otros cambios son a largo plazo como los educativos. Veremos los resultados en cinco, diez, quince años…

P. ¿Y la reforma fiscal? Los empresarios la han rechazado de plano.

R. No es la mejor, pero si no se hubiera hecho, tendríamos un problema enorme en las finanzas públicas. No podemos olvidar que las reformas estructurales son el fruto de la negociación de tres fuerzas políticas, y que hubo cesiones. El proceso hay que verlo de forma integral, no de manera aislada.

P. El Pacto por México establecía un horizonte de crecimiento de 5%. ¿Por qué no se logra?

R. En aquel momento, nadie se imaginó que el mundo fuese a entrar en una etapa tan volátil. Además, se esperaba un mayor dinamismo de Estados Unidos, pero no empujó lo suficiente. Hemos hecho ejercicios y visto que si el barril de petróleo estuviera en torno a 50 o 60 dólares, el crecimiento habría sido del 3% o del 4%. El consumo interno es el que está tirando, si sólo dependiéramos de exportaciones y servicios estaríamos muy por debajo.

P. Pemex atraviesa la peor crisis de su historia.

R. Veo mal a Pemex, como a cualquier empresa petrolera. Los precios están por los suelos y durante años ha sido dirigida como una entidad del Gobierno. Pero ahora le viene bien tener una sacudida y verse obligada a adaptarse a un entorno muy complejo. Albergo la esperanza de que el nuevo director general pueda tomar las decisiones necesarias, aunque sean dolorosas.

P. Y la banca en México, ¿cómo está?

R. La banca vive el mejor momento de su historia. Llevamos 15 años con crecimientos por encima del 3%, superiores al PIB. Es el periodo de dinamismo más largo de la historia. Se trata además de un sector fuerte, con fundamentos sólidos y sostenibles. Aprendimos de la crisis del 95 a otorgar crédito de manera sosegada y a tener una regulación avanzada.

P. Pero el crédito es escaso y caro.

R. Nunca hemos tenido los niveles de ahora. El crédito en México, en relación al PIB, ha logrado un máximo histórico. Las tasas son del 7% en créditos hipotecario, algo impensable hace años. Estamos llegando también a las minipymes y el año pasado canalizamos crédito a 300.000 pequeñas empresas. Puede parecer poco sobre un total de cinco millones, pero es que la gran mayoría son empresas informales o negocios de subsistencia. En México hay un problema de demanda de crédito. El 50% de empresas no requieren crédito, lo cual es sorprendente.

P. ¿Por miedo a los impuestos?

R. No entrar en la formalidad implica perder productividad y capacidad de competir. Deben dar el paso para desarrollase con mayor dinamismo.

P. ¿Qué le falta a México para ponerse al nivel de Brasil o Chile en penetración del crédito?

R. México haría muy mal en hacer crecer el crédito de una manera explosiva. Ya lo hicimos en el 95 y quebramos el sistema. Brasil es diferente. La banca pública compite con la banca comercial. En cuanto a Chile nos llevan 15 años de ventaja. Su última crisis fue en el 82 y la nuestra en el 95.

P. A finales de año, México registró una salida neta de capitales. ¿Hay riesgo de fuga?

R. No. Durante el año pasado se registraron más entradas que salidas, y estas últimas han sido mínimas si las comparamos con Brasil o Turquía. La percepción sobre México es mejor que hacia otras economías emergentes por sus fundamentos, su ortodoxia económica y sus perspectivas de crecimiento.

P. En una época de desencanto político, ¿cómo ve a México?

R. En todo el mundo se vive un clima de desencanto con las instituciones políticas. Desde España a Estados Unidos. Creo que la madurez de los mexicanos va a llevar a un proceso razonable en el 2018. Y también creo la madurez de los políticos hará que se mantengan ciertos principios fundamentales como la responsabilidad en la gestión de las finanzas públicas, lo que ayudará a que las reformas estructurales empiecen a dar su frutos en el futuro. Las tres principales fuerzas políticas van por ese camino.