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Costa Rica afronta el final de la crisis migratoria cubana

El Gobierno espera que los ciudadanos afectados lleguen a Estados Unidos a finales de este mes

Ciudadanos cubanos en Ciudad Juárez el pasado 24 de febrero. EFE

El Gobierno de Costa Rica ha anunciado que la crisis migratoria, que ha afectado a casi 8.000 ciudadanos cubanos que buscaban llegar a Estados Unidos, está cerca de llegar a su fin. Después de 100 días de atención humanitaria, de soluciones legales, de negociaciones políticas internacionales y, por supuesto, de desencuentros regionales, el Ejecutivo de Luis Guillermo Solís contempla que la situación de estas personas se termine de solucionar a finales de marzo.

Aún quedan 1.800 cubanos en 26 albergues, informó Iván Brenes, presidente de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE). El grueso se ha marchado por el corredor humanitario rumbo al norte (con billete autofinanciado) y otros prefirieron aventurarse con las redes de tráfico de personas. Unos 50 siguen esperando la orden de deportación a un tercer país. El ritmo de salida de los migrantes es casi de 600 por semana y el cálculo es cerrar el proceso a fin de mes, salvo algún atraso que ocasione las fechas de Semana Santa, precisó Brenes.

El paso de ciudadanos cubanos por Centroamérica es un fenómeno que ha ido creciendo los últimos años pero que se ha intensificado con el restablecimiento de las relaciones entre EE UU y Cuba por el temor a que se elimine la Ley de Ajuste Cubano (1961), que otorga facilidades a los isleños para tener la residencia estadounidense. La crisis de los migrantes cubanos estalló el pasado 15 de noviembre cuando Nicaragua, aliado político de Cuba, decidió cerrar su frontera aduciendo riesgos para la seguridad y soberanía del país, lo que provocó que casi 8.000 cubanos se amontonasen en Costa Rica.

El Ejecutivo de Costa Rica, Luis Guillermo Solís, contempla que la situación de estas personas se solucione a finales de marzo

El boxeador

La crisis migratoria costarricense ha dejado varados a miles de personas, como Pablo Romero, una gloria del boxeo cubano de los años ochenta. El pugilista retirado, excampeón del mundo en la categoría semipesado y recordado por derrotar a Evander Holyfield en los Juegos Panamericanos de 1983, es una más de las personas que decidieron huir de su isla y que este lunes por la noche se encauzaron en el corredor migratorio establecido con apoyo de la ONU.

Romero, que se albergaba en Ciudad Cortés —un pueblo costero del Pacífico sur de Costa Rica— y uno de los 44 alojamientos provisionales abiertos en más de 15 cantones del país, logró tomar finalmente el mismo lunes el vuelo en su ruta hacia EE UU, donde lo esperan familiares y los beneficios migratorios de la Ley de Ajuste Cubano. Llegó a considerar si pedir residencia en Costa Rica y quedarse en el país como instructor de boxeo, pero al final imperó su plan original. “Es lo mejor, pero no digo más porque aquí hay cosa política y no me gusta hablar de eso”.

El viaje de Romero, en uno de los vuelos coordinados con apoyo de la Organización Internacional de las Migraciones, es uno de los últimos para la salida de la totalidad de los migrantes cubanos, de los cuales 5.500 se alojaron en los albergues provisionales y más de 2.000 buscaron casas particulares, además de otros que acamparon en sitios públicos en el puesto fronterizo de Peñas Blancas, colindante con Nicaragua.

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