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El nuevo presidente de Portugal promete combatir “la corrupción, el clientelismo y el nepotismo”

Marcelo Rebelo de Sousa jura su cargo. Tiene el apoyo popular del 89% de los portugueses

Rebelo de Sousa llega a pie al Parlamento para jurar como presidente de Portugal.

"No estaré ni a favor ni en contra de nadie". Este fue una de los compromisos claves de Marcelo Rebelo de Sousa en el discurso de su toma de posesión en la Asamblea de la República en la mañana de este miércoles. Como nuevo presidente del Estado prometió "el combate a la corrupción, al clientelismo y al nepotismo".

A pie, caminando desde la casa de sus padres, llegó Marcelo Rebelo de Sousa al Parlamento para tomar posesión de la Presidencia de la República de Portugal. Uno de los muchos detalles que han marcado la toma de posesión, a la que asistió el rey de España, Felipe VI, sin su esposa, porque también Rebelo de Sousa, separado, ha anunciado que su pareja no asumirá la figura de la "primera dama".

Rebelo de Sousa, el profesor, como le gusta que le llamen, prometió tender puentes entre las diferentes fuerzas políticas en su primer discurso; pero también realizó varios llamamientos a que el pueblo portugués recupere su orgullo, "pues minimizamos nuestras capacidades. (...) Nunca perder la fe en Portugal; nunca dejar morir la esperanza", dijo.

Su discurso, que en ningún momento fue aplaudido por los diputados comunistas y del Bloco de Esquerda, recordó que "el poder económico tiene que estar subordinado al político", y que hay que tener rigor financiero, pero también debe haber crecimiento y empleo.

Su discurso, que en ningún momento fue aplaudido por los diputados comunistas y del Bloco de Esquerda, recordó que "el poder económico tiene que estar subordinado al político"

Rebelo de Sousa juró sobre la Constitución de 1976, que él mismo ayudó a redactar, y no sobre el texto de la docena de cambios habidos desde entonces; elogió a los capitanes de Abril que acabaron con la dictadura en 1974, y recordó los dos millones de pobres que existen en el país para que los políticos luchen por reducir las desigualdades sociales.

Para el nuevo presidente, "el mar es una prioridad nacional" en el desarrollo de Portugal; y recordó una frase del escritor António Lobo Antunes: "Si mi tierra es pequeña, yo quiero morir en el mar".

Rebelo de Sousa prometió que sus cinco años en el cargo los dedicará "a la búsqueda de la unidad, de la pacificación". "Es tiempo de salir de la crisis, de cicatrizar heridas", señaló.

El rey de España, Felipe VI, asistió sin la reina Letizia para adaptarse a un protocolo en el que Rebelo de Sousa representará en solitario. Su pareja desde hace 35 años, la abogada Rita Cabral, ha renunciado al papel de "primera dama". Ni ella ni familiar alguno asistió a los actos oficiales; de hecho, su hermano Pedro, prestigioso abogado, esperó en la calle, frente al monasterio de los Jerónimos, para ver pasar el coche del nuevo presidente del país.

En los momentos previos a la ceremonia, Rebelo de Sousa hizo un aparte con el rey de España y estuvieron hablando unos minutos en la Sala Principal de la Asamblea de la República, alejados del presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Junckers, y el presidente de Mozambique, Filipe Nyusi.

Rebelo de Sousa toma el testigo de Aníbal Cavaco Silva, que estuvo 10 años en el cargo. Se estrena con unos índices de aceptación casi inéditos y sale otro con los peores índices de aprobación, según un sondeo de Aximage. El 50% de los portugueses califica de mala o muy mala la etapa de Cavaco como presidente, una imagen muy castigada en los últimos meses, a raíz de su actuación para obstaculizar un Gobierno de izquierdas.

La llegada de Rebelo a la Presidencia está respaldada por el 89% de los portugueses, que creen que será mejor que el anterior. Destacan de Rebelo que es un buen comunicador (22%), solidario (16%) e inteligente (14%). En los puntos negativos, según el sondeo de Aximage, los portugueses ven "palabrería" (20%), "arrogancia" (15%) y "deshonestidad" (9%).

Los poderes del presidente de Portugal no son meramente protocolarios. Como lo define el propio Rebelo de Sousa, son poderes normales en circunstancias normales y poderes extraordinarios en circunstancias extraordinarias, el principal de todos, la posibilidad de disolver el Parlamento y convocar elecciones o, incluso nombrar un primer ministro.

Rebelo de Sousa fue elegido presidente el pasado 24 de enero, con el 52% de los votos de los portugueses, una mayoría absoluta que ya hizo innecesaria una segunda vuelta.

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