Correa recurre a sus ministros fieles para cerrar la crisis militar

Ricardo Patiño se ha convertido en el octavo ministro de Defensa de Ecuador

Ricardo Patiño.

El Ministerio de Defensa recibió esta semana a su nuevo titular, el octavo que nombra el presidente Rafael Correa en los nueve años que lleva en el poder: Ricardo Patiño reemplaza a Fernando Cordero. El nuevo jefe de la cartera asume el cargo en medio de la preocupación de los militares por la situación del Instituto de Seguridad Social de las Fuerzas Armadas (Issfa), al que el Estado le debe 329 millones de dólares por el retraso de la contribución del 60% que hace por ley a las pensiones de jubilación.

Ricardo Patiño asume el cargo entre la inquietud de la cúpula militar por los anuncios que ha hecho el presidente Correa en torno a la equidad en las Fuerzas Armadas y la necesidad de regular los montos de cesantía y pensiones jubilares. El primer anuncio del mandatario fue el pasado 26 de febrero, en la ceremonia por el cambio de mando. Dio a conocer que un general del Ejército recibe más de 200.000 dólares al retirarse y una pensión de cerca de 5.000.

El exministro no supo calmar lo que comenzó como una disputa por 41 millones de dólares por la venta de un terreno en Guayaquil en 2010, entre el Issaf y el Ministerio del Ambiente del Ecuador. Esta crisis culminó con el descabezamiento del Alto Mando militar en febrero pasado. Cordero, antes de salir, firmó dos acuerdos para fomentar la equidad: el primero, para eliminar la diferenciación entre la tropa y los oficiales en comedores, accesos y baños; y el segundo, para unificar los procesos de acceso a las escuelas de formación militar.

Los anuncios de Correa se entienden como un recorte de beneficios, lo que ocasionó que en las primeras semanas de marzo una treintena de altos oficiales pidiera su baja anticipada. Defensa dice que estas solicitudes son normales, pero René Yandún, coronel en servicio pasivo y asambleísta, opina lo contrario. Considera que se debe a las propuestas gubernamentales de regular los montos para el retiro militar.

Un hombre de diálogo

Patiño se mostró conciliador en su primera intervención el pasado lunes. “Yo soy un hombre de diálogo y lo he hecho en circunstancias difíciles”, dijo. Esto último se probó en julio pasado. Correa le pidió fortalecer y organizar a las bases del partido para enfrentar a la oposición, que salió a las calles a pedir la renuncia del mandatario por la propuesta de gravar la plusvalía y las herencias.

Patiño es economista de profesión. Antes de desempeñarse como canciller los últimos seis años, estuvo al frente de los ministerios de Economía y Finanzas (de enero a julio de 2007) y de Coordinación de la Política (2007 a 2010). Patiño conoció a Correa cuando el actual mandatario estaba a cargo de la cartera de Economía, en 2005, y después se convirtió en ideólogo del movimiento Alianza País.

No se ha separado del Gobierno desde el inicio de la denominada Revolución Ciudadana en 2007. El analista político Simón Pachano explica su designación y su desventaja para el cargo: “Patiño es de estrecha confianza del presidente, me parece que por allí se explica su nombramiento, aunque no creo que sea el más adecuado por la escasa confianza que genera en los militares por sus declaraciones. Él siempre ha dicho que las Fuerzas Armadas deben ser funcionales al Gobierno”.

El nombramiento de Patiño generó un movimiento interno en el Gabinete de Correa. El vacío que deja el economista en la cartera de Exteriores fue ocupado por Guillaume Long, un ciudadano francés nacionalizado ecuatoriano, que en los últimos meses fue ministro de Cultura. Al igual que su antecesor, marcó distancias con Estados Unidos.

La cartera de Cultura de momento está a cargo de la que era viceministra, Ana Rodríguez, y no se han anunciado más cambios en el Gabinete.