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El candidato Marco Rubio languidece

El aspirante republicano ofrece un desangelado mitin en el condado de Miami

Marco Rubio, en un mitin en Miami. WireImage

La candidatura del republicano Marco Rubio languidece. A la espera de lo que ocurra el martes 15 en las primarias de Florida, la gran apuesta del establishment conservador para frenar al magnate Donald Trump parece haber asumido que su carrera presidencial tiene los días contados. Rubio acudió este miércoles en Hialeah, una ciudad del condado de Miami-Dade con un 95% de población de origen hispano, para buscar refugio e impulsar su candidatura, que se encuentra malherida tras la celebración de primarias y caucus en 20 estados.

En el mitin, al que acudieron unas 400 personas, la mayoría cubanos, el senador por Florida quiso espantar los rumores que han circulado acerca de que estaba pensando retirarse de la pugna por la nominación republicana antes de las primarias de la próxima semana y evitar así una humillante derrota en su tierra natal. Rubio subrayó que el día 15 seguirá como candidato, pero solo precisó que hasta ese día. En ningún momento aseguró que pase lo que pase en Florida, donde el magnate neoyorquino lidera las encuestas, mantendrá sus aspiraciones.

El mitin fue desangelado. Pocos minutos antes de que empezara, había numerosas sillas vacías en el estadio de fútbol americano en el que se celebró el encuentro con sus simpatizantes, que se esforzaron en animar a un candidato alicaído. En algún momento, el despliegue de cámaras de televisión y periodistas fue superior al de asistentes.

En su intervención, en inglés y en español, Rubio señaló que algunos, en referencia a Trump y al senador de Texas Ted Cruz, que se ha constituido en la principal alternativa conservadora al showman, están “obsesionados” con que se retire, algo que no piensa hacer, al menos hasta el próximo martes. Apeló, como hace casi siempre, al “sueño americano”, que él, hijo de inmigrantes cubanos de origen humilde, representa a la perfección. “Nadie entiende mejor el sueño americano que el sur de Florida”, añadió Rubio, que se mostró convencido de que si los votantes de esta zona del Estado, donde se concentra la mayoría de la comunidad cubana, se moviliza podrá dar la vuelta a las encuestas e imponerse a Trump en las primarias.

Rubio pidió a los cubanos que se movilizaran para frenar a Trump en Florida

Pero el momento en el que se vio que es un candidato que es presa de la melancolía llegó después, cuando Megyn Kelly, una de las periodistas estrella de la cadena televisiva Fox, le entrevistó en el mismo escenario en el que previamente se había celebrado el mitin. Rubio, un político de 44 años con una carrera exitosa, con un formidable empuje y dueño de una vigorosa elocuencia, actuó como un político hundido. Ante las cámaras de la Fox, referente indiscutible de los conservadores en Estados Unidos, el senador de Florida mantuvo el tipo, respondiendo ágil las preguntas de Kelly, que tuvo un sonoro enfrentamiento con Trump y que fue recibida en el mitin como una estrella. De hecho, su nombre fue coreado en numerosas por los votantes de Rubio.

Pero en los descansos televisivos, la sonrisa de Rubio se difuminaba y su lenguaje gestual delataba su estado de ánimo. El senador de Florida ponía el gesto serio, miraba al cielo, al micrófono o al suelo. Bebía agua para pasar el trago, como si estuviera en un sitio que no quería estar. Los simpatizantes de Rubio lo percibieron y gritaron su nombre y le animaron. En esos momentos, el aspirante presidencial forzaba la sonrisa y mostraba el pulgar para, a continuación, volver a su estado interior.

Cuando las luces se iluminaban, indicador de que los anuncios se acababan y se reanudaba el programa de Kelly, Rubio volvía a mostrar la sonrisa del político que ha cautivado a miles de republicanos y le ha convertido en una las grandes promesas de la política estadounidense. Hasta el siguiente intermedio. Entonces volvía a verse el rostro del político meditabundo, serio, triste. Como si supiera que tiene fecha de caducidad.