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La UE levanta el veto institucional al diálogo político con Cuba

La jefa de la diplomacia europea viaja a La Habana para impulsar un pacto entre ambos territorios

La jefa de la diplomacia europea, Federica Mogherini, junto al ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez, este viernes en La Habana. ENRIQUE DE LA OSA | Vídeo: Reuters-Quality

Europa tiende la mano a Cuba 20 años después de haberle cerrado las puertas diplomáticas. La alta representante para la Política Exterior Europea, Federica Mogherini, y el ministro cubano de Exteriores, Bruno Rodríguez, firmaron este viernes en La Habana un acuerdo que restablece la relación institucional entre ambos territorios. “Es un día histórico para las relaciones bilaterales”, concluyó la jefa de la diplomacia comunitaria, que quiso adelantarse a la visita emblemática que realizará en los próximos días a la isla el presidente estadounidense, Barack Obama. Una vez ratificado, el acuerdo establecerá un marco de relaciones institucionales y políticas que desterrará la llamada posición común actual. El pacto allana también los flujos comerciales y la inversión.

El histórico deshielo de la relación entre Estados Unidos y Cuba ha marcado, para bien y para mal, el ritmo del acuerdo con la Unión Europea. Bruselas se decidió hace dos años a desterrar la llamada posición común hacia la isla, un instrumento diplomático que impide el diálogo y la cooperación con el régimen —y la supedita al avance de los derechos humanos— desde 1996. Pero el acercamiento entre Washington y La Habana irrumpió en medio del proceso europeo y lo estancó. Consciente de que Estados Unidos podía ganar rápidamente terreno en un territorio donde Europa tiene muchos más intereses económicos, Mogherini viajó, hace justo un año, a la isla para entrevistarse con el presidente, Raúl Castro, y reactivar el proceso. Desde entonces se han superado casi todos los escollos y ayer la jefa de la diplomacia europea rubricó su mayor éxito en América Latina.

“Este acuerdo marcará el comienzo de una nueva fase de las relaciones bilaterales. Es una demostración histórica de la mejora de la confianza mutua y del entendimiento entre nosotros”, expresó la alta representante europea durante una comparecencia con el ministro de Exteriores cubano, Bruno Rodríguez. El canciller empleó una solemnidad similar: “Este es un paso sin precedentes en la historia de los vínculos entre Cuba y la UE. Entramos ahora en los respectivos procesos internos de consultas, que esperamos que sean expeditos y permitan la firma del acuerdo pronto”. Tanto el Consejo Europeo —representa a los 28 Estados miembros— como el Ejecutivo cubano deberán ratificar ahora lo rubricado, pero el símbolo de entendimiento político con La Habana es ya un hecho.

El viaje, previsto con poca antelación, se adelanta al que realizará Obama a La Habana los próximos 21 y 22 de marzo como símbolo de la normalización de relaciones entre los dos vecinos. Aunque Bruselas en todo momento ha saludado el acercamiento entre Cuba y Estados Unidos, también teme que el rápido desembarco político y comercial en la isla merme los intereses europeos.

Impulso de Aznar

Pese a la posición común, impulsada en su día por el presidente español, José María Aznar, y secundada por el resto de socios, la UE es hoy el primer inversor extranjero en la isla y el segundo socio comercial, después de Venezuela, con casi un 22% de los flujos importadores y exportadores. De todos los turistas que visitan Cuba, un tercio son europeos. Este cúmulo de intereses contrasta con el cerrojazo institucional que convierte a la isla en el único país iberoamericano con el que Europa no tiene relación bilateral y en el único del mundo que se rige por la posición común (ni siquiera Irán merecía, antes del acuerdo nuclear, esa etiqueta).

El texto del acuerdo, que aún no es público, establece tres apartados de relación institucional: cooperación, diálogo político y relación económica. Aunque en la práctica 19 Estados miembros han firmado acuerdos bilaterales con Cuba durante este periodo de bloqueo diplomático y han mantenido intensas relaciones comerciales —con España a la cabeza—, el acuerdo legitima esos vínculos y coloca a la Unión Europea en una mejor posición en un momento en que Cuba se abre al mundo.

Canal paralelo sobre derechos humanos

Cooperación. Ha sido el apartado de más fácil solución. La posición común impide ahora casi cualquier colaboración institucional entre la UE y Cuba. Europa apenas tiene presupuestados 50 millones para ayuda a la isla entre 2014 y 2020.

Marco político. Se trata del capítulo más espinoso porque incluye la controversia en torno a los derechos humanos. Para desencallarlo, Bruselas y La Habana establecieron un diálogo paralelo exclusivo sobre esta materia, que ha permitido cerrar el acuerdo principal.

Comercio e inversión. Aunque la relación económica de la UE con Cuba es intensa, hasta ahora carecía de un marco jurídico previsible. El acuerdo firmado ayer otorga ventajas, aunque no incluye un pacto de libre comercio.

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