La ONU alerta de que milicias del Gobierno de Sudán del Sur violan como parte del salario

Un informe de Naciones Unidas describe ejecuciones, violaciones y destrucción sistemática

Decenas de desplazados caminan junto a la base de la ONU en Juba, Sudán del Sur, el 16 de enero. AP

Violaciones, ejecuciones, destrucciones sistemáticas: la situación de los derechos humanos en Sudán del Sur, que está hundido en una guerra devastadora, está "entre las más terribles" del mundo, según un nuevo informe de la ONU hecho público este viernes, que alerta sobre la situación del país y denuncia abusos por parte del Gobierno y asegura que este ha llevado a cabo una "política de tierra quemada". Naciones Unidas además del uso de la violación como arma de guerra y como instrumento del terror y detalla que, según fuentes "creíbles" grupos aliados al Gobierno han sido autorizados a violar a las mujeres "como forma de salario".

"Se trata de una situación de los derechos humanos entre las más horribles del mundo, con un uso generalizado d ela violación como instrumento de terror y arma de guerra", ha declarado el Alto Comisionado de la ONU para los derechos humanos, Zeid Ra'ad Al Hussein, en el informe que cubre el periodo de octubre de 2015 a enero de 2016 en Sudán del Sur, independiente de Sudán desde julio de 2011 después de decenios de conflicto con Jartún e inmerso en una guerra civil desde diciembre de 2013, cuando el presidente Salva Kiir acusó a su antiguo vicepresidente, Riak Machar, de fomentar un golpe de Estado. En agosto de 2015, se firmó un acuerdo de paz que no ha impedido que sigan los combates entre el Ejército regular y distintos grupos rebeldes. 

"La escala de este tipo de violencia sexual --que ejercen principalmente las fuerzas gubernamentales SPLA (la Armada Popular de Liberación de Sudan) y milicias afines-- se han descrito con detalles espantosos, así como la actitud --casi casual, pero calculada-- de aquellos que han masacrado a los civiles y destruido sus bienes y medios de subsistencia", añade el Alto Comisionado, que habla de la "política de tierra quemada" llevada a cabo por el Gobierno.

Según un informe de la Oficina de Derechos Humanos de la ONU, el conflicto civil ha provocado que haya más de dos millones de sursudaneses desplazados, y que "cientos de miles" hayan sido asesinados.

A su vez, los datos proporcionados por ACNUR señalan que en el último año unos 14.000 sursudaneses se han refugiado en Uganda y 11.000 en el Congo, mientras que desde 2013 otras 900.000 personas han huido a la República Centro Africana, un país en donde la situación política y de seguridad también es muy volátil.

El informe de la ONU contiene testimonios de civiles sospechosos de apoyar a la oposición, civiles entre los que hay niños y discapacitados, que han sido asesinados, quemados vivos, asfixiados en contenedores, asesinados a tiros, colgados de los árboles o cortados a pedazos. "Esisten motivos razonables de pensar que estas violaciones podrían constituir crímenes de guerra y/o crímenes contra la humanidad", dice el Alto Comisionado.

En otro informe separado, publicado también el viernes, Amnistía Internacional, aseguró que la acción de octubre de 2015, cuando soldados del Gobierno de Sudán del Sur entraron en una iglesia católica en Leer (norte del país) y mataron a más de 60 hombres y niños y les dejaron en un contenedor lleno de mercancía a pleno sol, constituye un crimen de guerra.