Berlusconi opina que una mujer no puede ser madre y alcaldesa de Roma

El exprimer ministro intenta evitar que una embarazada participe en la campaña

Berlusconi, en 2009 con la aspirante Meloni, ahora embarazada. AP

La discusión causa sonrojo en sí misma: ¿puede una mujer ser madre y vicealcaldesa de Roma a la vez? El expresidente italiano Silvio Berlusconi lo tiene claro: “Una mamá no puede dedicarse a un trabajo que le ocupa 14 horas al día. Un trabajo que sería terrible porque Roma está en una situación desastrosa”. El multimillonario y todavía líder de Forza Italia ha entrado así en una polémica suscitada a raíz de que Giorgia Meloni, líder del partido ultraconservador Hermanos de Italia y en avanzado estado de gestación, anunciara su disposición a formar parte de la candidatura del centroderecha que lidera el favorito de Berlusconi, Guido Bertolaso, un médico que llegó a ser jefe de Protección Civil.

El tal Bertolaso, preguntado en televisión si quería a Meloni de vicealcaldesa, fue tajante: “No. Meloni tiene que hacer de madre, que es la cosa más bonita que le puede suceder a una mujer en la vida. Y no tener que ocuparse de los baches de Roma, de la suciedad, del tráfico, de las ratas, de la criminalidad y todo lo demás”. Ya un día antes, y en relación con otros comentarios y actitudes machistas, la ministra de Sanidad, Beatrice Lorenzin, había declarado: “Italia no es un país para mujeres”.

“Lo que está ocurriendo en estos días”, dijo la ministra del Gobierno de Matteo Renzi, “es increíble y revela una misoginia de fondo”. Se refería la ministra Lorenzin a la discusión sobre la idoneidad de Meloni en función de su embarazo, pero también a los insultos recibidos por Patrizia Bedori, candidata hasta hace dos días del Movimiento 5 Estrellas (M5S) a la alcaldía de Milán. “Me han llamado de todo, desde fea y gorda hasta ama de casa y desempleada”, denunció Bedori, quien –presionada también por las disputas internas de la formación de Beppe Grillo-- decidió finalmente renunciar a la candidatura.

Ante la situación creada, y amplificada por las declaraciones de Berlusconi, el primer ministro italiano, Matteo Renzi, también fue preguntado sobre si una mujer puede compatibilizar un alto encargo en la política con la maternidad. Su respuesta fue: “Desde luego, sí, absolutamente”. También la ministra de Reformas Constitucionales, Elena Boschi, expresó a través de Twitter su solidaridad con Meloni y Bedori: “¿Cuándo se le ha pedido a un candidato hombre que se retire porque no es telegénico? ¿O porque va a ser padre?”.

En una entrevista con este periódico, Laura Boldrini, presidenta de la Cámara de Diputados italiana, expresó su gran preocupación por un machismo que también considera implícito en el lenguaje: “Aquí en Italia me llaman señor presidente, pero a mí me gustaría que me llamasen al menos señora presidente, pero hasta esto se considera una cosa caprichosa, de feministas. Pido respeto a mi género. Y nuestra lengua que viene del latín declina y lo permite. Y detrás del 'señor presidente' se esconde el no querer aceptar que ciertos roles institucionales puedan ser ocupados por una mujer. Hay que tener al lenguaje muy en cuenta porque las palabras son como piedras y a veces pueden hacer mucho daño”.

Según el observatorio político Openpolis, solo el 14% de las ciudades italianas tienen a una mujer de alcaldesa, y de esas ciudades, ninguna supera los 300.000 habitantes. La situación pued e cambiar si, como pronostican las encuestas, Virginia Raggi, la candidata del M5S, se convierte en la próxima alcaldesa de Roma.