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Por qué Turquía solo da asilo a europeos y otras ironías sobre los refugiados

La historia de la ley de 1951 que ampara a los refugiados está salpicada de paradojas

Bodega de un barco con refugiados de Vietnam rechazado por Malasia en 1978. Corbis

La excepción turca que prima a los europeos

Turquía solo reconoce el derecho de asilo a los europeos. Es el único país del mundo que, al ratificar la convención de los refugiados, incluyó una cláusula que estipula que solo los europeos que huyan de la guerra o que sean perseguidos por su etnia, religión, etcétera recibirán el estatuto de asilado en Turquía. Y es que esta ley de 1951 –que con el tiempo se ha visto salpicada de paradojas-- se creó pensando en aquellos europeos que lo perdieron casi todo en la Segunda Guerra Mundial.

Esa cláusula turca es ahora uno de los muchos obstáculos legales del acuerdo que la UE busca con Ankara para devolver allí a todo el que cruce el Mediterráneo para entrar ilegalmente. Turquía ofrece a los que buscan asilo, incluidos los sirios, una protección descafeinada que da derecho a sanidad y educación (dos de cada tres críos sirios están sin escolarizar porque faltan profesores que sepan árabe).

Hungría, la primera en pedir ayuda, apuesta por las vallas

Un derecho -a recibir asilo y protección- que estrenaron ciudadanos de Hungría, el primer país europeo que en esta crisis selló su frontera. Cuando en otoño de 1956 entraron los tanques soviéticos en Budapest miles de húngaros huyeron al otro lado del telón de acero, a Austria.

Ellos estrenaron los derechos reconocidos cinco años antes en la Convención de los Refugiados, suscrita hoy por 146 países, el último Nauru. A principios de los cincuenta aún había 400.000 europeos malviviendo en precarios campamentos por el continente y buscarles protección era un desafío descomunal. Hoy refugiados e inmigrantes se hacinan en lugares como Idomeni, en la clausurada frontera entre Grecia y Macedonia. Y el primer ministro húngaro, Viktor Orban, sostiene que no son refugiados sino una amenaza: “Lo que amenaza al continente es un éxodo de millones de personas que traerán terrorismo y delincuencia”, dijo este lunes.

Dinamarca, de dar el primer paso a confiscar bienes

Dinamarca fue el primer país en suscribir la convención de los refugiados que protege a este colectivo. En enero pasado saltó a los titulares porque aprobó en el Parlamento la confiscación de bienes a los refugiados para costear su atención e integración.

Un grupo de húngaros llega a Linchenbach (Austria) en abril de 1956 tras huir de la invasión soviética. CORBIS

Los que arriban a Europa huyendo de conflictos armados o persecución son una fracción de un colectivo en constante aumento. En 1975 eran 4,5 millones en todo el mundo, en 1985 sumaban 12 millones, en 1995 rondaban los 15 millones, en 2005 disminuyeron a casi nueve millones y hoy se estima que han aumentado hasta los 15 millones. Y si se suman los desplazados internos, personas que abandonaron su hogar pero no han cruzado la frontera de su país, rondan los 60 millones. Nunca jamás fueron tantos. A los motivos clásicos para pedir asilo (raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social, opiniones políticas), algunos países (como España en 2009) han sumado otros como identidad y orientación sexual. No todos los que suscribieron la convención la cumplen.

Cómo se resolvió la gran crisis de los 'boat people' en Asia

Ban Ki-moon.

A finales de los setenta, terminada la guerra de EEUU en Vietnam contra el avance comunista sus efectos aún se notaban en la región. Vietnam invadió Camboya; Y China invadió Vietnam. Miles de personas se echaron al mar en frágiles barcos en un éxodo con similitudes al actual en el Mediterráneo. Los llamaron boat people (la gente de los barcos). Como los países vecinos no querían aceptarlos --los rechazaban sin miramientos— la diplomacia se puso en marcha, la comunidad internacional celebró una cumbre y pactó una solución para aquellas 400.000 personas que incluyó inmensos campamentos de procesamiento de solicitudes en los países de la región, un pacto con Vietnam para que frenara las salidas y el compromiso de países ricos de acogerlos. Fueron reasentados sobre todo en Estados Unidos, Francia, Canadá y Australia.

Tampoco era esa la primera vez que miles de personas eran trasladadas de un país a otro en poco tiempo. Unos años antes, en 1973, Reino Unido acogió a casi 30.000 miles de personas desde Uganda en un suspiro. Técnicamente no eran refugiados, sino británicos, británicos de origen indio llevados a África como mano de obra de la colonia británica, los llamados asiáticos ugandeses. El dictador ugandés Idi Amín les había dado un ultimátum a aquellos británicos asiáticos para que salieran del país. India les cerró la puerta; Reino Unido organizó en unas semanas una especie de puente aéreo, su acogida y los repartió por municipios donde, como era de esperar, fueron recibidos con recelo.

La modelo Andreja Pejic, en un acto de Marie Claire en Madrid, el 19 de noviembre de 2015. NurPhoto/Corbis

¿Qué tienen en común el jefe de la ONU y la primera 'top' transexual? 

Que ambos, Ban Ki-moon y Andreja Pejic, la modelo icono mundial de la ambigüedad sexual, fueron refugiados, como Einstein, como los españoles del Sinaia a los que Lázaro Cárdenas recibió en 1939 en México… Tuvieron que dejar todo atrás para salvar el pellejo. Ban y la modelo Andreja Pejic (Andrej, antes de su cambio de sexo) son solo dos ejemplos contemporáneos. El coreano contó al diario Financial Times en septiembre que a los críos en los campos de refugiados les suele decir “No desesperéis. Yo era uno de vosotros”. Ban era un niño cuando tuvo que abandonar su hogar con lo puesto por la guerra que en 1953 dividió la península de Corea en dos mitades.

Pejic, que hizo historia en la moda al convertirse en la primera transexual a la que Vogue dedicaba su portada, vivió una experiencia similar. Nació en un pueblito en Bosnia Herzegovina durante la guerra de los noventa. Huyó con su madre y su hermana a Serbia, a un campamento de desplazados. La familia logró ser elegida para ser reasentada en Australia.

Fe de errores

Los húngaros estrenaron el derecho al asilo, no a poder trabajar legalmente como, por un error de edición, decía una versión anterior de esta información.

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