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Merkel advierte del riesgo para Grecia por el bloqueo de refugiados

La canciller alemana defiende el pacto con Turquía frente a la presión interna y externa

La canciller alemana, Angela Merkel, durante su discurso en el Bundestag, en Berlín. REUTERS

Presionada en casa y en Europa, la canciller Angela Merkel se aferra a su plan para superar la crisis de refugiados. Este pasa ineludiblemente por una “solución conjunta europea” que implique a Turquía. Merkel admitió que el flujo de llegadas a Alemania se ha relajado sustancialmente en las últimas semanas por el cierre de la ruta de los Balcanes. Pero esta reducción es, según la líder alemana, tan solo “un alivio temporal” que no puede durar. Y que además supone una carga excesiva sobre Grecia.

“Lo decisivo es reducir el número de refugiados no en unos países, sino para todos los miembros de la UE”, aseguró la canciller en el Bundestag el miércoles, un día antes de viajar a Bruselas para la cumbre que deberá abordar el pacto europeo con Turquía. Merkel describió la situación actual en Grecia como “un gran problema que tendrá consecuencias para todos en Europa”.

Los más de 10.000 refugiados bloqueados, cada vez en situaciones más duras, en la frontera greco-macedonia no serán tan afortunados como los que se agolpaban el pasado mes de septiembre en Hungría, que la canciller accedió a llevar a Alemania. Nadie espera un gesto como aquel, que justificó entonces “por razones humanitarias”.

Pero el margen de maniobra de Merkel se ha reducido considerablemente en este medio año. Sabe que su plan de repartir a los recién llegados entre los países de la UE está condenado al fracaso. Y que solo le queda el acuerdo con Turquía esbozado la semana pasada por los líderes europeos; un plan cada vez más contestado por los líderes europeos, entre otros motivos, por las dudas sobre su legalidad. La canciller repitió en el Parlamento alemán que los solicitantes de asilo no tienen derecho a escoger el país de acogida, dando a entender que las miles personas hacinadas en el campamento de Idomeni no van a lograr su sueño de ir a Alemania.

Merkel salió en defensa de Turquía, país que ha recibido a 2,7 millones de personas. “Su aportación no podrá ser lo suficientemente reconocida”, aseguró. Frente a una Ankara hospitalaria, la canciller arremetió contra una UE, que, con 500 millones de habitantes, “no podrá llevar como un honor” haber sido incapaz de repartirse la carga de los refugiados.

La presión para la canciller crece. Después de que su partido democristiano encajara una severa derrota en las elecciones regionales del pasado domingo, los diputados bávaros de la CSU ponen pegas a la liberación de visados que las autoridades turcas consideran condición indispensable. Y en Europa, Gobiernos como el de Austria –antaño aliado de Berlín y hoy cada vez más crítico- reclaman una señal de que el cierre de la ruta de los Balcanes es definitivo y que futuras vías de llegada alternativas también serán bloqueadas.

Mientras, Merkel se aferra al pacto con Ankara que plantea devolver a solicitantes de asilo de Grecia a Turquía a cambio de que Europa acepte a un número equivalente de personas procedentes de Turquía. Esta es, según la canciller, la única vía para acabar con las mafias de traficantes de personas e iniciar un proceso de contingentes reglados.

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