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Las redes sociales, una farmacia para Venezuela

Dos iniciativas ciudadanas en España intentan luchar contra la escasez de medicamentos en el país

Una empleada de una farmacia toma medicinas de una estantería en Caracas.

La frase “Solicitud de medicinas” tiene un uso recurrente en los buscadores de Facebook, Twitter e Instagram. Es un llamado con mucho significado e importancia para miles de venezolanos que buscan, con desesperación, cómo enviar desde el extranjero o recibir en su país medicamentos. En el país bolivariano, en los primeros meses de 2016 se ha reportado una escasez de al menos un 90% de fármacos básicos para la salud, según informa la Coalición de Organizaciones por los Derechos a la Salud y la Vida (Codevida). En España, Una Medicina para Venezuela y El Príncipe Feliz son algunas de las iniciativas en las redes sociales que intentan luchar contra el desabastecimiento.

La Organización Mundial de la Salud establece que todo país debe cumplir con una lista de 150 medicamentos esenciales, dice Francisco Valencia, director de Codevida. Algunos de ellos son hipertensivos, antibióticos, calmantes, que no son de alto costo, pero que escasean en Venezuela. “Son antibióticos que deben estar en el país siempre, aún se esté en guerra”, afirma.

La farmacia en Twitter

Alfredo Meza

La cuenta @spvzla se presenta en Twitter como una plataforma que ayuda a los venezolanos a encontrar la medicina que buscan. Si eso sucede después hay que salvar la valla del traslado en caso de que el remedio no aparezca en la misma ciudad de interesado. Las empresas de encomiendas no permiten el envío de medicinas a las regiones o de las regiones a Caracas.

Es frecuente que los usuarios de Twitter escriban lo que necesitan mencionando a la cuenta. Hay incluso un protocolo para aligerar el trámite. El interesado debe colocar si desea comprar o que le donen el medicamento, el nombre o el principio activo, el tipo de presentación (tabletas, cápsulas, ampollas o jarabe) y la ciudad donde reside.

Existe también una aplicación que se llama Akizta y que tiene cuenta en las redes sociales. En su blog informan de las farmacias afiliadas y ofrecen incluso atención telefónica.

Mylai Lima, una de las colaboradoras de Una Medicina para Venezuela en Madrid, explica que, ante la dificultad de enviar medicamentos, se creó una página en Facebook para lanzar una campaña de recolección. A partir de ese momento, se produjo un efecto solidario. Las personas empezaron a hacerse seguidores de la iniciativa en Internet y a involucrarse con la donación. Hasta ahora, la página de Una Medicina para Venezuela tiene más de 2.000 seguidores en Facebook. Decidieron colaborar con Codevida para que reparta los medicamentos a quienes más lo necesitan.

Lima estima que se ha hecho llegar al país bolivariano alrededor de 300 kilos de fármacos, entre los que se incluyen los esenciales y para tratamientos específicos. Uno de los problemas son los costos, admite la voluntaria. Enviar un kilo de medicinas cuesta 11 dólares. Por este motivo, también están intentando recolectar dinero.

“Las redes sociales han sido súper importantes. La campaña se empezó a hacer internacional. Ahora tenemos cajas que nos llegaron de Suiza, Alemania, Inglaterra y de otras ciudades de España”, añade Lima. El trabajo que han venido realizando les ha generado un conflicto con el Ejecutivo venezolano. “Siempre que hacemos alguna cosa aquí, el Gobierno piensa que es una conspiración. La idea no es que nos ataquen, sino que nos ayuden”, agrega. Los envíos de fármacos desde el extranjero y dentro del territorio nacional están prohibidos; sin embargo, las empresas han sabido hacer llegar los paquetes a Venezuela de algún modo, afirma Lima.

#ElPríncipeFeliz

La iniciativa que utiliza el hashtag #ElPríncipeFeliz en Facebook, inspirada y bautizada así por el libro de Oscar Wilde, tiene menos de un mes en funcionamiento. En ese poco tiempo han colaborado con distintas personas y otros colectivos venezolanos para enviar medicamentos a su país. Chévere (nombre falso), el impulsor —que prefiere mantenerse en el anonimato—, considera que su proyecto funciona como un conector, ya que lleva a las personas a actuar en favor de los necesitados.

La iniciativa funciona así: una persona solicita un fármaco de algún tipo en la página de Facebook de #ElPríncipeFeliz. A través de ese grupo en la red social, y de las cuentas personales de cada usuario, las publicaciones se comparten para su difusión entre la gente conectada, detalla Chévere. Alguien ve la solicitud en Madrid y decide donar la medicina específica o el dinero para la compra. Después se busca a alguien que lo transporte. Puede ser una persona o una empresa de envío.

Chévere aclara que para todas las donaciones se presentan pruebas de la compra (fotos de facturas o el fármaco en sí) a través del mismo grupo en Facebook. De igual modo, la persona que hizo la solicitud del antibiótico muestra un acuso de recibo, para que no haya “malentendidos”. “Las encomiendas viajan con riesgo. No se puede asegurar que pasarán el control de aduana en su destino”, se lamenta.

Los activistas saben que estos paquetes no ingresan por los canales regulares, pero afirman que no están haciendo daño a nadie. “Yo veo a pacientes que se están muriendo por falta de medicina. Mandamos lo que la gente done, pero no se exige mandar cantidades ni toneladas”, aclara Chévere.