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Hillary Clinton amplía su ventaja al atraer a la clase trabajadora blanca

La candidata demócrata aumenta su base de votantes con sus victorias en las primarias del martes

Clinton saluda a sus seguidores el martes en Florida EFE

Ohio era un termómetro en la carrera demócrata a la Casa Blanca, un Estado que medía la atracción de Hillary Clinton y Bernie Sanders entre la clase trabajadora blanca.

La victoria, en las primarias del martes, de la ex primera dama en Ohio y en otros tres Estados frena el ascenso del senador socialista en el Medio Oeste de Estados Unidos, una región clave para su campaña, y le permite ampliar su base de votantes. Clinton cuenta con una sólida ventaja y cada vez es más inevitable como la primera candidata a unas elecciones presidenciales en este país.

Clinton ganó cuatro de las cinco primarias en juego el martes y está muy empatada con Sanders en Misuri, que todavía no ha declarado ganador. La ex secretaria de Estado se impuso con comodidad en Carolina del Norte, Florida y Ohio, y ganó por un margen muy estrecho en su Illinois natal. Acumula 17 victorias frente a las 9 del senador en un mes y medio de votaciones.

Clinton suma al menos 1.561 de los 2.383 delegados para hacerse con la nominación demócrata a los comicios de noviembre. Sanders cuenta con 800. La ventaja de Clinton frente a Sanders es tres veces superior a la que llegó a tener Barack Obama frente a Clinton en la campaña de 2008.

Un 53% de los estadounidenses tiene una opinión desfavorable de Clinton, según Gallup

La ex primera dama ya ganó en Ohio en 2008. “Ningún candidato en la historia reciente ha ganado la Casa Blanca sin ganar las primarias de Ohio”, dijo entonces. El vaticinio fracasó: Obama fue el nominado y ganó las elecciones. Ocho años después, Clinton cuenta con un espectro más amplio de votantes que alejan los fantasmas de aquella derrota.

El voto joven

Clinton mantiene un respaldo fiel de negros, latinos y gente mayor. Los jóvenes, como ya le sucedió con Obama, se le resisten. Pero en Ohio, un Estado clave en las elecciones, logró repartirse el voto blanco.

Esa victoria evidencia también que su discurso económico cala entre la clase trabajadora blanca en Estados afectados por deslocalizaciones empresariales, lo que le permite superar su inesperada derrota la semana anterior en Michigan.

El eje central de la campaña de Clinton es su experiencia política en los últimos 30 años. Trata de dibujar a Sanders como demasiado idealista por su retórica apasionada contra las desigualdades económicas y el establishment. La estrategia surtió efecto: la mayoría de votantes demócratas consideraron las propuestas de Clinton más realistas, según encuestas en los cinco Estados.

Sanders, situado más a la izquierda, confiaba en repetir el éxito de Michigan: que su mensaje contra el libre comercio, al que atribuye pérdidas de empleos, le hiciera ganar en Ohio e Illinois. Ahora, su esperanza es ganar impulso en los Estados progresistas que votan en las próximas semanas.

Para Clinton, el reto es ir preparando su probable elección contra el republicano Donald Trump y cortejar a los votantes más progresistas que se decantan por Sanders. Para ello debe revertir la imagen de desconfianza que proyecta: un 53% de los estadounidenses tiene una opinión desfavorable de Clinton, según Gallup.

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