Paro nacional 2016: Colombia protesta contra la política económica de Santos

Las centrales sindicales y formaciones de izquierda reclaman un reajuste del salario y mejoras en los sistemas públicos

Taxistas en una protesta contra Uber en Bogotá. Hoy hay convocado un paro nacional en Colombia. EFE

Colombia vivió este jueves el primer paro nacional del año contra el Gobierno de Juan Manuel Santos. Las principales centrales sindicales confiaban en que cerca de 2,5 millones de personas –en un país de 40 millones- se movilizasen para protestar contra el reajuste del salario mínimo y la compleja situación económica por la que atraviesa el país, pese a que el Ejecutivo defiende que no es tal y se ampara en los datos macroeconómicos para justificarlo.

La huelga, convocada por el Comando Nacional de Paro –un ente que engloba a varios sindicados- y a la que se han sumado distintos gremios, como camioneros, taxistas y la principal formación de izquierda, el Polo Democrático, busca presionar al Gobierno de Santos para que revise al alza los salarios. En lo que va de año, los colombianos han perdido poder adquisitivo por la subida de la inflación, que a finales de 2015 se situó en torno al 7%, la más alta de los últimos años. Los convocantes además critican la reforma tributaria que el Ejecutivo pretende tramitar este año en el Congreso y que implicaría un aumento del IVA, que actualmente es del 15%.

El paro, convocado a nivel nacional pero que tuvo su principal foco en la capital, Bogotá, donde varias manifestaciones confluyeron en la céntrica Plaza de Bolívar, es una clara muestra del hastío que se ha empezado a generar ante la deriva económica del país. Santos se ampara en los datos macroeconómicos y en una previsión de crecimiento de Colombia del 3%, superior a la de muchos países de América Latina. Sin embargo, el brusco aumento de la inflación se resiente en el día a día de los ciudadanos.

Los reclamos son una clara advertencia al presidente de que el día a día de los colombianos no pinta tan bien como las previsiones del Gobierno. Las exigencias, englobadas en un documento de 15 puntos que harán llegar al mandatario, incluyen una reducción de las tarifas de servicios públicos, de transporte y de combustible así como el congelamiento de los peajes. La venta de Isagén, la tercera energética del país, por 2.000 millones de dólares a un fondo de inversión canadiense es también una de las críticas de los sindicatos, más aún en un momento en el que el país se encuentra al borde de un posible racionamiento energético. El Gobierno colombiano ha asegurado que si no se lograr ahorrar un mínimo del 5% de energía durante las próximas semanas podría haber cortes de luz programados.

Las protestas llegan en uno de los momentos más cruciales de la historia del país. Colombia encara la recta final del proceso de paz con la guerrilla de las FARC después de más de tres años. Sin embargo, las preocupaciones de los colombianos van más allá de la futura paz. La prolongación de las conversaciones y el desescalamiento del conflicto en los últimos meses han propiciado un desencanto de la población hacia el proceso. “Los colombianos tienen otras prioridades”, asumía Santos en una entrevista el pasado fin de semana con este periódico.

El paro nacional ahonda también en la fuerte división que existe entre la sociedad colombiana y su Gobierno. Una de las últimas encuestas publicadas por la empresa Gallup señalaba que el 69% de los colombianos estaba disconforme con la gestión de Santos. Pese a que desde su llegada al poder los indicativos económicos han mejorado sustancialmente, en los últimos meses la situación ha empeorado sin que parezca que las medidas que se han tomado hayan logrado paliar la crisis.

La crispación va en aumento entre la sociedad colombiana. Esta semana se inició con la enésima protesta de los taxistas contra la plataforma de Uber, lo que provocó un colapso monumental en Bogotá, cuya movilidad ya es complicada de por sí. Las protestas siguieron también este jueves. El próximo 2 de abril se espera otra concentración a nivel nacional, amparada por el principal partido de la oposición, el uribista Centro Democrático, contra la política de Santos también, pero sobre todo contra el proceso de paz con la guerrilla de las FARC.

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