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Confirman la muerte de uno de los cinco desaparecidos en Tierra Blanca

El Gobierno mexicano detiene a otros cinco presuntos integrantes de la banda criminal vinculada al levantón de los muchachos

Los familiares de los cinco jóvenes desaparecidos en Tierra Blanca, en el estado mexicano de Veracruz, el pasado 11 de enero, confirmaron la muerte de uno de ellos, Bernardo Benítez Arróniz, de 25 años. Un segundo peritaje independiente avaló los primeros resultados. El subsecretario de Derechos Humanos mexicano, Roberto Campa, se reunió además con los familiares y les informó de avances en la investigación, en concreto de la detención de cinco presuntos integrantes de la banda criminal causante de su desaparición, el cartel Jalisco Nueva Generación, CJNG. Hasta hoy, hay 16 detenidos por el caso, entre ellos ocho policías estatales, responsables materiales del levantón de los muchachos.

Hace unas semanas, funcionarios de la fiscalía estatal y la Gendarmería ubicaron restos de dos de los jóvenes en un predio a hora y cuarto de Tierra Blanca. Eran fragmentos pequeños de hueso y restos de sangre. Las autoridades dijeron entonces que los huesos pertenecían a Bernardo y la mancha de sangre a Alfredo González Díaz. Los familiares pidieron una segunda opinión al Equipo Argentino de Antropología Forense, cuya intervención ya había sido requerida por los familiares de los 43 estudiantes normalistas desparecidos en septiembre de 2014 en Iguala, en el estado de Guerrero. Ayer, los argentinos confirmaron que los huesos pertenecían a Bernardo. Los peritos no analizaron las manchas de sangre porque los familiares de Alfredo consideran que son restos insuficientes para confirmar la muerte de nadie.

En varias entrevistas concedidas ayer, Roberto Campa explicó que uno de los últimos cinco detenidos habría estado en el rancho El Limón, el lugar "donde fueron desaparecidos los muchachos". Los otros cuatro están “por distintos motivos, vinculados”.

EL PAÍS informaba la semana pasada de que la fiscalía de Veracruz conocía desde agosto la estructura de la banda criminal que operaba en Tierra Blanca. Uno de los primeros detenidos por la desaparición de los muchachos, Francisco Navarrete, señalado por comandar la célula local del CJNG, aparecía recurrentemente en la denuncia de un vecino de Tierra Blanca, residente en el extranjero desde hace unos años. Ya en agosto, el vecino denunciaba en Xalapa, la capital del estado, amenazas e intentos de extorsión por parte de Navarrete y los suyos. Hace unos días, otro vecino señalaba a EL PAÍS que en una ocasión, hace cuatro años, había atestiguado cómo Navarrete levantó a varias personas de un bar en Tierra Blanca, escoltado por marinos y varios de sus hombres.

Además de Navarrete, su hijo y uno de sus secuaces, detenidos en enero, además de los cinco integrantes de su banda aprehendidos recientemente, las autoridades mantienen en custodia a ocho policías estatales por este caso, entre ellos el delegado de la policía estatal en la región, Marcos Conde.