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Los líderes europeos y Turquía acuerdan la expulsión de refugiados

Ambas partes convienen que todos los llegados desde el domingo serán expulsados

El primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, a su llegada a la cumbre con la UE. AP ATLAS

Europa certificó este viernes con Turquía el giro radical que aplicará a partir de ahora a la crisis de refugiados. Tras dos jornadas casi ininterrumpidas de negociaciones en Bruselas, los Veintiocho y el primer ministro turco, Ahmet Davutoglu, cerraron un acuerdo que permite a Europa retornar a Turquía a todo migrante —incluidos los refugiados— que arribe a las islas griegas desde el domingo. A cambio, la UE activará un procedimiento de acogida de sirios más ambicioso que el actual. Con este controvertido trato, la UE espera sellar la ruta migratoria del mar Egeo.

Los Veintiocho y Davutoglu, han acordado por unanimidad ese trato que ha despertado alarma en diversos colectivos, entre ellos, la agencia de la ONU para los refugiados (ACNUR).

Los detalles del acuerdo muestran, no obstante, que las expulsiones apenas suponen una amenaza para lograr el objetivo que buscaba la UE: sellar la ruta del mar Egeo, por la que el año pasado llegaron a territorio europeo casi 900.000 refugiados (Frontex, la agencia europea de fronteras, detectó 1,8 millones de entradas irregulares en toda la UE, pero admite que buena parte de los registros están duplicados). Con la advertencia de que se expulsará a todo el que llegue a partir del domingo 20, Bruselas confía en romper el modelo de negocio de las mafias y, sobre todo, en que Turquía frene las salidas desde su territorio, algo que hasta ahora no ha garantizado.

El pacto entrará en vigor este mismo domingo para que las expulsiones de migrantes y refugiados comiencen a realizarse desde el 4 de abril. Con esa inmediatez se espera evitar un efecto llamada que precipitaría a miles de refugiados hacia Europa ante la expectativa de que esa ruta se cierre. Está por ver, no obstante, que lo pactado en Bruselas disuada las salidas desde Turquía, que las autoridades turcas tengan la capacidad (y la voluntad) de frenarlas y, por tanto, que esa vía hacia Europa se ciegue.

Estos son los principales elementos del pacto, que ha sido recibido por los líderes con un aplauso:

Expulsiones. Todos los "migrantes irregulares" -denominación que ahora también incluye a los refugiados que huyen de guerras o persecución- llegados a las islas griegas desde el próximo domingo serán devueltos a Turquía. El texto final refuerza las garantías legales al explicitar que no habrá "expulsiones colectivas" y que todo el proceso se hará con la colaboración de ACNUR.

Uno por uno. A cambio, por cada sirio retornado a Turquía otro será reasentado legalmente en la UE. Para elegirlos, se tendrán en cuenta criterios de vulnerabilidad (por ejemplo, primando a mujeres y niños). Y para evitar que los refugiados se embarquen en la peligrosa ruta hacia Europa, se dará prioridad de acogida a los que no hayan llegado antes a la UE por medios irregulares. Este esquema, no obstante, esconde una trampa fundamental que demuestra que solo pretende mandar una señal disuasoria y no hacer devoluciones (ni reasentamientos) ilimitados. Europa solo se compromete a dar cobijo a 72.000 personas por este mecanismo, lo que impide que pueda haber más de 72.000 retornos. Si se superan esos números, el sistema decae, aclara el texto. La canciller alemana, Angela Merkel, admite el matiz, pero confía en que no se llegue a esas cifras porque los migrantes dejarán de llegar cuando sepan que serán retornados. La cifra de 72.000 que supone algo menos de la mitad de los arribados en lo que va de año.

Nuevas rutas. Conscientes del riesgo de que las mafias abran otras rutas ante la clausura del Egeo, Turquía se compromete a adoptar "todas las medidas necesarias" para evitarlo.

Más acogidas. El gran incentivo para que Ankara acepte frenar las salidas es que Europa se compromete a acoger, legalmente, a un número indeterminado de refugiados. Pero este esquema solo entrará en vigor "una vez se cierren o al menos se hayan reducido sustancialmente las entradas irregulares". Es decir: Turquía se verá aliviada de una parte de sus refugiados (alberga más de dos millones de sirios en su territorio) si coopera para que no crucen irregularmente hacia Europa.

Visados. Se acelera la promesa europea de librar de visados a los turcos (suman unos 75 millones) que quieran viajar a la UE. El objetivo se alcanzará "como muy tarde a finales de junio", aunque se añade la cautela de que solo ocurrirá "si se cumplen todos los requisitos" exigidos, todo un reto cuando, de las 72 condiciones requeridas, falta por cumplir 50 o 60, según Alemania.

Más dinero. Bruselas se compromete a desembolsar más rápido los 3.000 millones que ya ha empezado a abonar a Turquía por proyectos concretos de atención a refugiados (habrá nuevas partidas este mismo mes). Cuando esté prácticamente agotada esa remesa, se movilizarán otros 3.000 millones para fines similares antes de finales de 2018.

Adhesión al club comunitario. Turquía ha logrado que el texto común incluya un compromiso concreto de apertura de un nuevo capítulo del proceso de adhesión a la UE antes de 1 de julio. Chipre, muy contraria a estrechar lazos con Ankara, lo ha aceptado porque se trata de un capítulo poco conflictivo (relativo al presupuesto).

Los Veintiocho pactaron ayer las líneas maestras de ese pacto, y definieron las líneas rojas que no están dispuestos a traspasar. Davutoglu aparecía sonriente al filo de las nueve de la mañana con un mensaje que combina un cauto optimismo con una posición de fuerza para defender sus intereses. "Estoy seguro, espero que logremos un acuerdo", ha dicho con calculada ambigüedad. Primero la zanahoria: "Los objetivos de la UE y de Turquía coinciden, ayudar a los refugiados sirios de la forma adecuada". Inmediatamente después, el palo: "Turquía acoge ya a 2,7 millones de sirios y lo ha hecho sin ayudas significativas de ninguna parte. Trabajaremos en Bruselas por respetar los valores humanitarios, que son los valores europeos. Y por la relación entre la UE y Turquía".

Erdogan acusa

Mientras su primer ministro negociaba en Bruselas, desde Estambul presidente turco, Recep Tayyip Erdogan Erdogan ha acusado este viernes a la UE de "danzar sobre un campo de minas" por lo que considera un apoyo a grupos terroristas kurdos. El líder turco ha subrayado, además, la gran contradicción europea en este proceso sobre refugiados. "En un momento en que Turquía acoge a tres millones [de refugiados], aquellos que no pueden encontrar sitio para unos cuantos refugiados, aquellos que los tienen en condiciones vergonzosas en el centro de Europa, deberían mirarse primero a sí mismos", ha espetado a los líderes.

Toda la logística para la evaluación de solicitudes de asilo y deportaciones está en el aire: Atenas no tiene personal para cumplir todos los requisitos legales con un mecanismo por la vía rápida de devolución de asilados a Turquía que respete el derecho internacional. Y Europa ha mostrado su incapacidad para reubicar a los refugiados: solo un millar de los 160.000 pactados en Grecia e Italia (18 de ellos en España); solo 4.000 de los 22.000 pactados con Turquía se han repartido por Europa. A las puertas del Consejo Europeo, donde se celebra la cumbre, Amnistía Internacional ha instalado una pantalla gigante que resume a la perfección los temores expresados por algunos líderes en las últimas horas: "No se comercia con los refugiados. Detengan el acuerdo". Y un colectivo de kurdos protesta esta mañana contra las "atrocidades" de Erdogan.

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