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Muere Guido Westerwelle, la cara exterior de Alemania entre 2009 y 2013

El político que llevó a los liberales a su mayor éxito y a su mayor fracaso fallece a los 54 años víctima de la leucemia

El exministro de Exteriores alemán Guido Westerwelle, en una foto de 2013.

Guido Westerwelle, el hombre que definió la política exterior alemana en el segundo mandato de Angela Merkel, ha fallecido este viernes a los 54 años en el Hospital Universitario de Colonia. El líder de los liberales del FDP durante una década ha muerto víctima de una leucemia que dio a conocer en junio de 2014. Pese a una mejoría que le permitió presentar un libro sobre su experiencia con la enfermedad en otoño del año pasado, en noviembre tuvo que ser hospitalizado de nuevo.

Fue el primer ministro y líder de un partido alemán abiertamente gay

“Hemos luchado. Tuvimos nuestro objetivo delante de nuestros ojos. Estamos agradecidos por el tiempo increíble que hemos pasado juntos. El amor permanece”, firman en la página web de su fundación benéfica el fallecido y Michael Mronz, quien desde hace más de una década era su pareja. Westerwelle rompió moldes por la naturalidad con la que vivió su homosexualidad. Nunca antes se había visto en Alemania al líder de un gran partido o a un ministro abiertamente gay. Llevaba además a su pareja a recepciones oficiales, una compañía que fue criticada por los intereses empresariales de su marido. Siendo ministro, se unió con Mronz a través de una unión civil, ya que en Alemania no existe el matrimonio entre homosexuales con igualdad total de derechos.

Westerwelle es una figura singular en la política alemana. Fue el responsable del mayor éxito logrado nunca por los liberales, cuando en las elecciones federales de 2009 obtuvieron casi el 15% de los votos. Pero la popularidad del partido se desplomó durante su gestión como número dos del Ejecutivo.

El desgaste sufrido le obligó a abandonar el liderazgo del partido y el cargo de vicecanciller, pero no el de ministro de Exteriores. Pero hacerse a un lado a mitad de legislatura no impidió la catástrofe en las elecciones siguientes, celebradas en 2013. El partido que había participado en más Gobiernos en la historia de la Alemania moderna caía víctima de la extrema popularidad de la canciller Angela Merkel y se quedaba por primera vez fuera del Parlamento. El FDP entró en una crisis de la que solo ahora parece que empieza a recuperarse.

Al margen de su gestión como líder del partido, Westerwelle impulsó una política exterior volcada en los intereses internos, aunque ello le supusiera críticas por desentenderse de los conflictos internacionales. El punto álgido de esta gestión llegó en marzo de 2011, cuando Alemania se abstuvo en el Consejo de Seguridad de la ONU a una propuesta de sanciones contra el régimen del dictador libio Muamar el Gadafi. En lugar de votar junto con aliados naturales como Francia, Reino Unido o Estados Unidos, Berlín se alineó con países como China o Rusia.

El presidente federal, Joachim Gauck, y otros destacados líderes del país impulsarían años más tarde un debate sobre la necesidad de Alemania de asumir una mayor responsabilidad internacional. Pese a las críticas recibidas entonces, la situación actual de Libia, un país sumido en el caos, aumenta las dudas sobre la actuación occidental.

La canciller Angela Merkel, con la que cultivó una amistad personal, recordó desde Bruselas, donde participaba en una cumbre europea cuando se conoció la noticia, al fallecido y a su esposo, con el que dijo haber hablado recientemente. "Es difícil aceptar que ya no esté entre nosotros", dijo la canciller en un tono muy emotivo, algo inhabitual en las declaraciones públicas de la líder alemana.

Una vez retirado de la política activa, el político se centró en su fundación y pasaba más tiempo en su casa de Mallorca. Allí fue donde, el 1 de enero de 2014, empezaron los problemas de salud. Ese día salió a correr y sufrió una lesión de menisco. Tuvo que ser operado y fue entonces cuando los médicos detectaron la enfermedad que acabaría matándole.  "Quería y quiero seguir viviendo a toda costa", confesó a la revista Der Spiegel a finales del año pasado con motivo de la publicación de su libro "Entre dos vidas". 

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