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“Obama está premiando con legitimidad internacional a Cuba”

El senador demócrata cubanoamericano es uno de los mayores críticos del proceso de deshielo

Raul Castro y Barack Obama, en un encuentro en septiembre de 2015. AP

El senador por Nueva Jersey Bob Menéndez es demócrata como el presidente Barack Obama. Pero cuando se trata de Cuba, los principios de este político de origen cubano valen más que las lealtades al partido o al Gobierno. Desde un principio, Menéndez ha sido uno de los senadores que más ha criticado la normalización de relaciones con Cuba iniciada por Obama hace 15 meses. Igual de crítico se muestra con el viaje del mandatario a La Habana, que ve como una concesión total al Gobierno de Raúl Castro

Pregunta: ¿Cómo valora la visita de Obama a Cuba?

Respuesta: Creo que es un error enorme, porque está premiando al régimen castrista con una legitimidad internacional, sin ver ninguna apertura hacia la democracia, hacia el respeto a los derechos humanos. Después de 1.400 arrestos este año solamente, es imposible pensar que lo que estamos viendo es una apertura hacia la democracia y el respeto a los derechos humanos.

Quizás el presidente esté yendo por su legado, pero no está ayudando a los activistas de derechos humanos, los movimientos prodemocracia, los periodistas independientes y otros que abogan en Cuba todos días, arriesgando su vida y su libertad, por crear esa apertura hacia la democracia y los derechos humanos.

P. El presidente argumenta que medio siglo de aislamiento no ha funcionado y que hay que buscar otra vía.

R. A los únicos a los que va a servir este proceso es a las grandes corporaciones como (la cadena de hoteles) Marriot, pero no al pueblo cubano. Mi interés no son las grandes corporaciones ni permitir turismo americano para que vayan a una playa de Varadero a fumarse un tabaco cubano hecho por unas manos que actualmente no pueden cobrar ni organizarse laboralmente como quieren. O tomarse un cubalibre, que es un oxímoron. La realidad de lo que yo quiero ver es oportunidades para el pueblo cubano, y eso no lo hemos visto y es lo que esta apertura no ha creado. Aparte de que Obama hizo exactamente lo opuesto en Myanmar y otras partes del mundo, pero cuando se trata de Cuba, su legado es más importante que el futuro del pueblo cubano. 

P. Y sin embargo en Cuba hay una gran expectativa por que este deshielo pueda mejorar sus condiciones de vida. ¿Cómo le explica a los cubanos que no pueden hacerse esos cambios económicos sin que haya cambios políticos?

R. Repito lo que han dicho los que abogan dentro de Cuba por la democracia y el respeto a los derechos humanos que sufren por ello: que los cambios económicos que se prevén son simplemente para el régimen y no para el pueblo. Y por cierto, inversiones han existido de todo el mundo. Solamente EE UU tenía un embargo económico para tratar de mover al régimen hacia una mejor posición en derechos humanos y democracia, pero los europeos iban constantemente, Canadá y América Latina también, y eso tampoco ayudó al pueblo cubano. 

En fin, no es que no hubiera inversiones y oportunidades, lo que hubo es un régimen que determinó que iba a controlar la vida de cada cubano y el sistema económico que le controlaba la vida. Y nada de lo que estamos haciendo va a cambiar eso. 

Yo entiendo por qué el pueblo piensa que quizá esto vaya a crear una mejor vida para ellos, pero lo que va a seguir es ese sistema oprobioso, la tiranía que existe, y quizás ellos van a tener algún turista que vaya a gastar dinero en algún paladar o visita. Pero la esencia de poder crear un sistema económico donde el cubano común tiene la oportunidad de crear su negocio, emplear a su familia o vecino, de decidir cómo gastar su dinero, de poder ir a una tienda libre, no del gobierno, que le cobre más, todo eso no lo va a permitir el régimen. Así que es una esperanza falsa, porque el régimen va a querer seguir controlando, como ha controlado los últimos cincuenta y pico de años. 

P. ¿No cree que ayudando a que los cubanos sean cada vez más independientes económicamente del Estado se logrará que puedan opinar con más libertad? 

R. Esta pregunta tiene una falta esencial, que es que para comercial desde el exterior a Cuba, tiene que ser con el Estado, no con el pueblo. Si pudiéramos por ejemplo emplear directamente al pueblo cubano en cualquier empresa norteamericana, eso sería una liberalización. Si pudiéramos invertir directamente con el pueblo cubano, pues quizás entonces eso sí pudiera crear un cambio. Pero la realidad es que todavía controla el Estado. Y si te están pagando en pesos en lugar de dólares, y si la única forma en que tú puedes usar tus dólares o tus pesos es en una tienda del Estado que está captando el dinero y controlando el sistema, no vamos a ver mucha libertad.

P. Usted que es de origen cubano, ¿se ha planteado en algún momento viajar a Cuba? 

R. Me encantaría, estoy loco por conocer mis raíces, pero no voy a ir para ayudar a un sistema que es oprobioso y que controla al pueblo. Quiero ver cierta apertura esencial hacia la democracia y los derechos humanos y cuando vea esa aperturas, entonces obviamente estoy muy deseoso de visitar Cuba.