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Un ataque del Estado Islámico mata al menos 13 policías en el Sinaí

A pesar de haber reforzado su presencia en la zona, Egipto no ha sido capaz de sofocar la insurgencia islamista

En su más sofisticado ataque durante los últimos meses, la filial egipcia del autodenominado Estado Islámico (ISIS, por sus siglas en inglés) mató al menos a 13 policías egipcios en un puesto de control cerca de la ciudad de Al Arish, en el norte de la península del Sinaí. Sin embargo, la cadena de televisión Al Yazira eleva la cifra a 18 víctimas mortales. En esta remota región, limítrofe con la Franja de Gaza, las fuerzas de seguridad egipcias se enfrentan a una tenaz insurgencia de inspiración yihadista desde el golpe de Estado de 2013 con el presidente islamista Mohamed Morsi. La confrontación ha provocado ya la muerte de centenares de personas en ambos bandos.

La versión de las autoridades egipcias y del ISIS, que ha reivindicado la acción, sobre el modus operandi del atentado difieren ligeramente. Puesto que la entrada de la prensa en la zona es muy limitada, es muy difícil verificar la naturaliza de este tipo de ataques. Según un comunicado del Ministerio del Interior, el puesto de control policial de Safa, en las afueras de Al Arish, sufrió un ataque con morteros, “que resultó en el martirio de 13 agentes de policía”. La nota informa también de que en un enfrentamiento posterior con las fueras de seguridad, fallecieron cinco de los combatientes yihadistas.

Por su parte, en el comunicado con el que reivindicó la operación y que publicó en las redes sociales, la filial del ISIS afirma que la ofensiva se inició con el estallido de un vehículo cargado de explosivos conducido por un terrorista suicida conocido con el nombre de guerra de Abu Qaqaa al Masry. Luego, sus combatientes habrían asaltado el puesto de control policial. No está claro si alguno de los policías que se encontraban en el puesto de control sobrevivió al ataque. El grupo justificó la acción como una “venganza contra los insultos a las mujeres musulmanas en los controles policiales”.

Antes de jurar lealtad al ISIS a finales de 2014, y pasar a llamarse Wilaya Sina (“Provincia del Sinaí), este grupo terrorista era conocido como Ansar Bait al-Maqdis. De la nebulosa de organizaciones armadas que operan en Egipto, todas ellas de inspiración islamista, está es la responsable de los atentados más sofisticados y mortíferos, entre ellos el que provocó el siniestro de un avión civil con más de 200 turistas rusos a bordo.

En un mensaje hecho público varios días después del incidente, Wilaya Sina aseguraba que había sido capaz de introducir dentro del aparato aéreo un artefacto explosivo camuflado en una lata de refresco, y que habría hecho estallar en pleno vuelo. A pesar de que los servicios de inteligencia estadounidenses y rusos concluyeron que se trataba de un atentado, las autoridades egipcias continuaron durante meses insistiendo en que todas las hipótesis continuaban sobre la mesa, incluida la de un accidente. Sin embargo, en un discurso televisado realizado a finales de febrero, el presidente Abdelfattá Al Sisi reconoció que el avión había sido abatido. No obstante, no fue hasta el pasado jueves que el comité de investigación tramitó su informe a la fiscalía.

A pesar de haber reforzado sensiblemente su presencia en el Sinaí, el Ejército egipcio no ha sido capaz de sofocar la insurgencia islamista. De hecho, algunos observadores sostienen que la política de tierra quemada aplicada por el Ejército habría facilitado la tarea de reclutamiento de la milicia yihadista. La región, desértica y remota, ha sido tradicionalmente marginada por el Estado, y las tribus que ha habitan mantienen una relación más bien conflictiva con las autoridades egipcias.

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