Macri y la justicia hunden el imperio kirchnerista

Los empresarios más cercanos a los Kirchner protagonistas de escándalos y denuncias

El Casino de Buenos Aires, una marca emblema de Cristobal López.

La familia Kirchner dominó prácticamente todo el poder en Argentina durante 12 años. Y a su alrededor creció un imperio no solo político, sino también económico, con empresarios afines cuyos negocios crecieron con el kirchnerismo en el poder. Tras la derrota, ese conglomerado se está viniendo abajo no solo por la falta de apoyo político sino por la evidente animadversión del Gobierno de Mauricio Macri, que está poniendo contra las cuerdas en especial a Cristóbal López, el empresario más poderoso del mundo kirchnerista, y de varios jueces, que durante años mantuvieron en barbecho diversos casos que afectaban al entorno del Gobierno y ahora los han revitalizado. Argentina vive estos días un recrudecimiento de la guerra entre kirchneristas y antikirchneristas que parecía haberse rebajado después de la victoria de Mauricio Macri pero ahora se refuerza.

El propio presidente, según fuentes del Ejecutivo, tiene mucha presión en su entorno para que mueva sus cartas para “meter presa a Cristina Fernández de Kirchner”. Es lo que reclama el sector más duro y conservador del antikirchnerismo. Algunos en el Gobierno creen que esa no sería una buena idea y que no hay ninguna necesidad de llegar tan lejos. De momento ella está imputada en una causa que no es de corrupción, sino de mal uso de los fondos públicos, y tendrá que declarar el 13 de abril. Pero a su alrededor están cayendo todas las bombas políticas, judiciales y mediáticas que están hundiendo lo que hace pocos meses era el poder absoluto en Argentina.

Los dos más afectados son dos empresarios patagónicos que se hicieron muy ricos durante el kirchnerismo. Cristóbal López es el más importante. De origen almeriense –por eso su grupo se llama Indalo, símbolo de esa provincia- lo llaman “el zar del juego” y ha acumulado un imperio de casinos, petróleo y medios de comunicación que lo convierte en uno de los empresarios más ricos del país. El otro es Lázaro Báez, un hombre que era cajero de banco cuando conoció a Néstor Kirchner y se hizo con un emporio de empresas de construcción que se quedó con casi toda la obra pública de Santa Cruz, la provincia de los Kirchner. Esta semana un vídeo de una cámara de seguridad en el que se ve a su hijo con otros trabajadores de su empresa contando 3,5 millones de dólares ha causado una enorme polémica.

Pero la pieza importante es López. Él es el dueño de C5N, una de las cadenas más importantes del país y que se ha convertido en uno de los pocos medios de refugio del público kirchnerista. Su conductor estrella, Roberto Navarro, hipercrítico con Macri, provocó incluso una pequeña manifestación el domingo a las puertas del canal cuando anunció en twitter que no le dejaban emitir un especial de tres horas sobre los negocios del gran socio y amigo de Macri, Nicolás Caputo. La presión sobre C5N es muy fuerte y la policía se presentó allí el viernes por una investigación que ha adelantado el diario La Nación y que probaría que López dejó de pagar 8.000 millones de pesos (533 millones de dólares) en impuestos durante la etapa kirchnerista. Ahora el Gobierno de Macri se los reclama.

Los medios son el gran escenario de las batallas políticas en Argentina. Precisamente C5N era una cadena propiedad de Daniel Hadad, un periodista que logró forjar un gran grupo de medios y ahora es dueño de Infobae. La cadena C5N era muy crítica con el kirchnerismo y en 2012 la presidenta Cristina Fernández de Kirchner le hizo llegar un mensaje claro a Hadad: o vendía su grupo de medios –que incluía una radio clave- a Cristóbal López, el empresario más cercano al kirchnerismo, o se lo cerraría de una u otra manera. Hadad decidió vender y el grupo dio un giro de 180 grados hasta convertirse en uno de los grandes referentes de los medios cercanos al kirchnerismo. Ahora el poder ha cambiado pero C5N seguía en la misma línea hasta esta semana. La decisión de no emitir el programa de Navarro parece ser el primer paso de un giro mientras López, rodeado por la justicia y el Gobierno, quiere deshacerse rápidamente de su grupo de medios y volver a tener un “perfil bajo”, el término más usado en Argentina para los que quieren desaparecer de la primera línea de la polémica.

Más complicada aún es la situación de Lázaro Báez, que ya apenas tiene obra pública en Santa Cruz, una provincia prácticamente quebrada, y está en un proceso para despedir a la mayoría de sus 1.800 trabajadores.

El imperio kirchnerista parece así hundirse con el cambio de Gobierno mientras la expresidenta mantiene su silencio y su grupo de fieles se va desgajando poco a poco, aunque aún sigue siendo la gran referencia de la oposición. Macri va ocupando poco a poco todo el espacio y el kirchnerismo sufre un enorme deterioro que imágenes como la del hijo de Lázaro Báez contando dólares no hacen sino hundir aún más. El que sí habla es Máximo Kirchner, el hijo mayor de la familia, que habla de una “persecución notoria” contra su grupo. Algunas fuentes peronistas y macristas consultadas creen que esto es solo el principio de una ofensiva muy fuerte contra el entorno de la expresidenta y la presunta corrupción que allí se producía, aunque creen que no se llegará al extremo que ella acabe en la cárcel como desearían muchos de los más cercanos al presidente.