Acnur asegura que no participará en la devolución de refugiados

Otras agencias de la ONU, como Unicef, se suman a las críticas al acuerdo migratorio UE-Turquía

Un refugiado se quema a lo bonzo en el campamento griego de Idomeni. Un refugiado corre este martes tras prenderse fuego durante una protesta en un campamento en la frontera greco-macedonia. ANDREJ ISAKOVIC (AFP) / VÍDEO: ATLAS

Acnur, la agencia de la ONU para los refugiados, ha asestado este martes un duro golpe al controvertido (y, a su juicio, “improvisado”) acuerdo migratorio UE-Turquía, que entró en vigor este domingo. En una sucesión de comunicados emitidos en las últimas horas, y en medio de una considerable polvareda en las redes sociales por el ambiguo papel que ha desempeñado la organización en las primeras horas de vigencia del pacto, Acnur ha anunciado este martes que no colaborará con las autoridades europeas en el proceso de identificación de solicitantes de asilo en Grecia porque los demandantes estarán en centros de detención, cerrados, una política que el organismo rechaza.

“Conforme a las nuevas reglas, los llamados hotspots [centros de acogida y estancia temporal] se han convertido en centros de detención. Por lo tanto, y dada de la oposición de Acnur a la detención obligatoria, hemos suspendido algunas de nuestras actividades en todos los centros cerrados de la isla”, ha declarado Melissa Fleming, portavoz jefe. Acnur seguirá desde fuera el proceso, con una “misión de asesoría y consejo” para los refugiados más vulnerables.

Tras este anuncio, otras agencias de Naciones Unidas, como Unicef, se sumaron a las críticas al pacto. “Resulta increíble que no haya ninguna mención [en el acuerdo] a los niños, pese a que los menores representan el 40% de los [refugiados] atrapados actualmente en Grecia”, señalaron en Ginebra fuentes de Unicef. Según esta agencia, en el país heleno hay ahora mismo unos 19.000 niños, el 10% de ellos no acompañados.

El desenganche de Acnur de este acuerdo “improvisado y prematuro, porque no hay salvaguardas suficientes de que Grecia sea capaz de tramitar tantas solicitudes de asilo sin ayuda”, ya se había sustanciado la víspera, cuando sus portavoces en Atenas y Lesbos anunciaron que el organismo rompía el convenio de colaboración con la compañía de autobuses griega, KTEL, para trasladar a los migrantes recién llegados a la isla hasta el campo de Moria, desde el domingo un centro de detención, una definición que ha sido rechazada por el responsable del comité de crisis migratoria del Gobierno griego, Yorgos Kyritsis.

Este martes, los dos únicos autobuses disponibles ahora, uno de la autoridad portuaria y otro de la policía, trasladaron desde el puerto hasta Moria a los 127 refugiados, en su mayoría afganos, que habían sido interceptados en alta mar por la guardia costera. La limitada capacidad de los vehículos provocó esperas de hasta 40 minutos a los recién llegados, algunos de ellos empapados y descalzos. Las llegadas por el Egeo se han reducido drásticamente en las últimas horas, según los datos del comité de crisis del Ejecutivo: sólo 600 entre las 7.30 del domingo y la misma hora de ayer (281 a Quíos, nuevo destino preferente para burlar la vigilancia en alta mar, y 181 a Lesbos).

La ONG Médicos Sin Fronteras se retira también del centro de Moria "para no ser cómplices de un sistema injusto e inhumano"

Asimismo, Acnur ha confirmado que deja de prestar servicios en el interior del campo de Moria, como venía haciendo hasta ahora. Idéntica decisión ha tomado Médicos Sin Fronteras, que se retira de Moria "para no ser cómplices de un sistema que consideramos injusto e inhumano. No vamos a permitir que nuestra asistencia sea instrumentalizada para llevar a cabo una operación de expulsión masiva", subraya la ONG, en referencia a la devolución forzosa a Turquía de cuantos migrantes no satisfagan los requisitos para solicitar asilo, según prevé el acuerdo. Mientras, se ignora qué hará Acnur en el otro campamento de Lesbos, el de Kara Tepé, que teóricamente albergará a las familias con niños. La gestión de Kara Tepé depende del Ayuntamiento de Mitilene, más proclive a mantenerlo abierto como hasta ahora. Moria, en cambio, depende del Ministerio del Interior.

Las críticas de socios y activistas a la presunta colaboración de Acnur en la evacuación de los refugiados ‘antiguos’ (es decir, llegados a las islas antes del 20 de marzo) han alimentado la polémica en las redes sociales. Acnur deja en suspenso su participación en el traslado de migrantes desde los campos hasta el puerto, donde los rezagados siguen embarcando hacia la Grecia continental. Este martes había en todas las islas del este del Egeo 5.775 migrantes, entre antiguos y nuevos, es decir, llegados desde el domingo. En toda Grecia eran 52.207.

Protesta en llamas en Idomeni

La desesperación estalló este martes en el campamento de Idomeni (frontera greco-macedonia) al prenderse fuego a lo bonzo un joven refugiado durante una protesta por el cierre de la frontera, lo que ha provocado la concentración en el lugar de más de 13.000 personas en condiciones infrahumanas. El joven, cuya nacionalidad se desconoce, se roció con un líquido inflamable y posteriormente se prendió fuego, aunque varios compañeros lograron salvarle la vida al apagar parte de las llamas con una manta; envuelto en ella, fue evacuado al hospital.

La tentativa de inmolación fue el clímax de la protesta iniciada este lunes por medio centenar de refugiados, ocupando las vías del tren, en un intento de bloquear el paso del mercancías para ejercer más presión. A diferencia de sentadas anteriores, protagonizadas por una mayoría de mujeres y niños, la de este martes fue fundamentalmente masculina.

“Eran casi todos hombres, jóvenes y desesperados. El deterioro de las condiciones de vida en Idomeni es galopante, y se entiende la cólera acumulada durante tantos días de vana espera, pero también han desempañado su papel algunos activistas que animaban a los refugiados a protestar airadamente. Todo ha sido fruto de un paroxismo desafortunado, y la chispa ha saltado con facilidad”, relata por teléfono desde Idomeni el psicólogo voluntario Yorgos Kalieryis.

En declaraciones efectuadas en los últimos días, el ministro de Inmigración griego, Yanis Mouzalas, se ha mostrado convencido de que “Idomeni podrá ser desmantelado en un plazo de un mes”. Pero el hacinamiento en el campo, y las pésimas condiciones de habitabilidad, alimentan la frustración de los residentes, sin visos de solución por el cierre permanente, parece que definitivo, de la frontera. El campamento de Macedonia es el enclave de refugiados más atestado de Grecia.

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