“EE UU fue buen amigo de la dictadura argentina, después giró”

“Hubiese sido muy bueno que Obama venga a la ESMA, pero hubo mucha resistencia", señala el secretario de Derechos Humanos del Gobierno de Macri

Avruj fue subsecretario de Derechos Humanos de la Ciudad, antes de asumir en la Nación.

Claudio Avruj, responsable de Derechos Humanos del Gobierno de Macri, recibe a EL PAÍS en su despacho dentro del complejo de la ESMA, a pocos metros del edificio donde durante la dictadura se recluía y torturaba a miles de secuestrados antes de lanzarlos al Rio de la Plata en los aviones de la muerte. Hoy todo el complejo es un museo de la memoria para no olvidar el horror, un ejemplo para el mundo. En varios postes hay carteles contra la visita de Barack Obama, que precisamente por ese ambiente crítico no podrá acudir a la ESMA, como le hubiera gustado a Macri y al Gobierno de EEUU. Avruj convive con un ambiente hostil, el de los grupos de derechos humanos que desconfían de Macri, pero con sus formas suaves y gestos como el de lograr la desclasificación de los archivos de EEUU trata de calmar esas aguas.

Pregunta: ¿Cómo llega Argentina a los 40 años de dictadura?

Respuesta: Llega bien, ha sabido consolidar la vida en democracia. Toda la sociedad argentina ha dicho definitivamente nunca más a los golpes de Estado, a los totalitarismos, a la violencia institucional. Desde los juicios a las Juntas la sociedad considera la justicia como un valor.

P. Hay mucho escepticismo con Macri, creen que va a dar un giro en derechos humanos.

R. Macri es uno de los políticos más prejuiciados con el tema de derechos humanos. La política del miedo de la última campaña electoral tuvo su efecto. Macri ha puesto los derechos humanos en el centro de su política. Los hechos lo están demostrando. Los juicios de lesa humanidad continúan, nosotros somos querellantes. No va a haber ninguna injerencia del Gobierno para frenar un juicio. Los derechos humanos son de la gente, no de un Gobierno. Que los juicios se celebren le hace bien a los argentinos.

P. Obama llega a Buenos Aires justo cuando se cumplen 40 años del Golpe de Estado. ¿Qué participación tuvo EEUU en el golpe de Estado?

R. En la década del 70 está el golpe en Chile, con una clara intervención de EEUU, ahí no hay dudas, Uruguay, con el apoyo permanente de EEUU a la dictadura de Stroessner. Y lo que fue la Escuela de las Américas. Hubo influencia de EEUU en las dictaduras, en una política que se enmarcaba dentro de la Guerra Fría. Pero eso ocurrió durante las administraciones de Nixon y Ford, con Kissinger como el gran representante. En el primer momento EEUU fue un buen amigo de la dictadura argentina. Pero a partir del 77 hubo un giro enorme con Carter en la presidencia y Patricia Derian en la secretaría de Derechos Humanos. EEUU se convirtió en el gran enemigo de la dictadura. La sociedad de EEUU fue muy solidaria con los exiliados argentinos, muchos fueron de profesores a universidades de EEUU.

P. Hay mucho recelo con EEUU en los organismos de derechos humanos.

R. Esos organismos le pidieron al presidente Macri que reclamara la apertura de los archivos de EEUU. El presidente lo trasladó a Obama, y Obama se adelanta 10 años a la desclasificación, porque los archivos de EEUU se abren a los 50 años. Eso reconoce una nueva sintonía. Si le sumamos la apertura de archivos del Vaticano, la Argentina está dando señales de pacificar a la sociedad, unir a los argentinos. Ir a un proceso de verdad y justicia serio. Y desmentir con los hechos los prejuicios que hay sobre Macri.

P. Dice que EEUU fue amigo de la dictadura. ¿La visita de Obama viene a curar esa herida?

El funcionario frente al edificio insignia del predio convertido en Centro Cultural por Néstor Kirchner en 2004.

R. Yo creo que sí. Un gesto dice mucho más que muchas palabras. La imagen de Obama frente al monumento que perpetúa los nombres de las víctimas del terrorismo de Estado [el parque de la Memoria, sobre el Río de la Plata, que Obama visitará el 24] poniendo un ramo de flores o con un minuto de silencio, más allá de sus palabras, implica un reconocimiento a la lucha de los organismos de derechos humanos, a las atrocidades, a la Argentina en su lucha por la democracia. Marca un giro muy fuerte.

P. ¿Espera que haga un reconocimiento explícito del papel de EEUU; una autocrítica?

R. No sé si lo va a hacer. Yo espero un reconocimiento, un homenaje. No puedo ponerme en el lugar del presidente. Sería bueno que tanto él como todos sepamos aceptar cuando nos equivocamos en las políticas que tomamos. Falta que Obama diga algo más, pero es importante el gesto. EEUU tuvo una relación siempre complicada con Argentina, pero fue evolucionando. Con este gesto de abrir los archivos Obama está diciendo aquello estuvo mal hecho y esto es lo que debemos hacer. Creo que los organismos de derechos humanos también deberían dar un paso.

P. ¿Por qué no puede venir a la ESMA?

R. Hubiese sido muy bueno que venga a la ESMA, pero hubo mucha resistencia. En la Argentina hay heridas muy fuertes abiertas, hay sectores muy radicalizados. Se analizó que iba a irritar más que ayudar a unirnos. Pero para mí es una oportunidad perdida.

P. Hay carteles contra la visita de Obama en toda la ESMA.

R. Sí, este ambiente fue creado por el presidente Kirchner, los organismos creen que este lugar es de ellos y si bien cohabitamos falta entender que este es un espacio del Estado argentino. Los espacios públicos no son propiedad de nadie. Deben entender que todos somos dueños de la historia y responsables de que no se repita.

P. Le critican los despidos de empleados públicos que se dedicaban a temas de derechos humanos.

R. Como en todas las áreas de gobierno nos encontramos una subsecretaría superpoblada con mucha gente que nunca vino, o puestos como premio de la militancia política.

P. ¿Entiende que algunos hijos o nietos estén especialmente sensibles con EEUU?

R. Claro, lo entiendo pero no lo comparto. Cuando falta camino para la justicia, cuando EEUU aún no reconoció lo que pasó, hay heridas muy abiertas. Pero si hay un gesto de acercamiento de alguien el otro tiene que verlo. Si no nunca llegaremos a unir a los argentinos. Estela de Carlotto [líder de Abuelas de Plaza de Mayo] está analizando la posibilidad de verse con Obama el 24. Pero yo entiendo lo que son las fechas. Soy judío, fui dirigente 14 años de la DAIA. Sé lo que se siente cuando llega la fecha del holocausto. Entiendo que en estas fechas las víctimas estén muy sensibles.

P. ¿Qué tiene Argentina que le hace distinta a otros en cuestión de derechos humanos?

R. Primero, que se hizo el juicio a las juntas en democracia. Además tiene una participación cívica muy fuerte, los organismos de derechos humanos dieron ejemplo al mundo en los años más duros de la dictadura. Argentina supo encontrar un camino de fortalecimiento democrática. Esa discusión de que la derecha es golpista y la izquierda progresista está exprimida en Argentina. Los derechos humanos son de todos, a nadie se le ocurriría hoy ligar a la derecha con un golpe de Estado, no hay posibilidad alguna. Los argentinos dijimos nunca más.

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