Las familias de Germanwings acusan a Lutfhansa de ser corresponsable

Los abogados basan su conclusión en el informe de aviación civil sobre el accidente

Las familias de Germanwings acusan a Lutfhansa de ser corresponsable.  Quality

Los abogados de las familias de las víctimas alemanas de la tragedia de Germanwings han coincidido en señalar que Lufthansa es corresponsable del accidente aéreo del se cumple precisamente un año, una acusación que será analizada a partir de este jueves en una corte de Phoenix, en el Estado de Arizona (Estados Unidos). Los letrados Elmar Giemulla y Christof Wellens, que trabajan desde Berlín y Mönchengladbach, respectivamente, han llegado a una conclusión idéntica tras leer el informe final que elaboró la Oficina de Investigación y análisis para la seguridad de aviación civil (BEA, en sus siglas en francés), sobre las causas del accidente que le costó la vida a 150 personas, incluida la del copiloto suicida Andreas Lubitz, el 24 de marzo de 2015.

Los dos abogados, después de agotar todos los medios legales a su alcance para obtener una indemnización justa para los familiares de las víctimas, presentarán una querella contra ATCA, la escuela de pilotos que tiene la compañía alemana en Phoenix. Aunque ATCA está registrada como una empresa estadounidense, pertenece al 100% a Lufthansa, una realidad que convenció a los dos letrados a denunciar a la empresa alemana de haber cometido el grave delito de negligencia, al no haber adoptado medidas inmediatas y rigurosas para impedir que Andreas Lubitz continuara con su formación de piloto.

Según Giemulla, un destacado experto en derecho aeronáutico y que representa los intereses de 41 familiares de las víctimas, el informe dejó al desnudo que la compañía aérea fracasó completamente en velar, como es su obligación, por la seguridad de los pasajeros.

“El copiloto no era un novicio y toda su vida profesional estuvo estrechamente relacionada con Lufthansa. Su formación teórica la hizo en la escuela de Lufthansa en Bremen y posteriormente fue enviado a Phoenix para continuar con su formación”, explica el abogado a EL PAÍS. “La formación y la carrera de Andreas Lubitz fueron hechas bajo la supervisión de Lufthansa y, por eso, la compañía tiene una responsabilidad en la tragedia. Lufthansa fracasó completamente en un campo tan importante como es proteger la seguridad de los pasajeros”.

Cuando Christof Wellens leyó el informe elaborado por la BEA, y que fue dado a conocer a los familiares en una reunión privada realizada el 12 de marzo pasado en Bonn, supo de inmediato que el contenido del documento le sería de gran utilidad para tener éxito en la querella que presentará, junto con su colega de Berlín, este miércoles en el Estado de Arizona.

Los letrados presentarán una querella contra ATCA, la escuela de pilotos que tiene Lufthansa en Phoenix

“El documento aclara la responsabilidad de Lufthansa y de su escuela de pilotos en la formación de Lubitz. En Phoenix, el copiloto interrumpió su formación debido a problemas psíquicos. Nunca debieron admitirlo otra vez”, afirma el abogado durante una entrevista telefónica con este periódico. “El copiloto estaba gravemente enfermo y tenía pensamientos suicidas, dos criterios que un piloto no puede tener. Esto significa que Lufthansa es corresponsable de la tragedia, ya que fue muy negligente en su formación y también en su vigilancia. Tendría que haberlo dejado examinar por psiquiatras, ya que tenía una notificación en su licencia”.

Los dos abogados también coincidieron en denunciar un factor crítico que desempeñó un papel fundamental en el desenlace de la tragedia: el silencio de los médicos que atendieron a Lubitz a lo largo de ocho años. Entre noviembre de 2008 y agosto de 2009, el joven tuvo que interrumpir su formación por razones médicas. Peor aún, el informe de la BEA señala que desde diciembre de 2014, Lubitz sufría “un periodo depresivo psicótico”.

“La tragedia se produjo en parte por el silencio de los médicos. Debieron haber comunicado el estado de salud mental de Lubitz a las autoridades o a la compañía”, dice Wellens. Su colega de Berlín es más categórico con respecto al silencio profesional de los médicos. “Todo el mundo sabe que el silencio profesional puede ser roto si un paciente representa un peligro latente. Es preocupante que nadie haya reaccionado”.

El silencio de los médicos que atendieron a Lubitz ocho años, fundamental para el fatal desenlace

Pero la misión de Christof Wellens y Elmar Giemulla es otra. Los dos abogados consideran que la oferta de indemnización que hizo Lufthansa a los familiares de las víctimas es casi un insulto y, peor aun, la compañía se negó a seguir escuchando las reclamaciones de los familiares. En julio del año pasado, sus clientes rechazaron la primera y última oferta de indemnización de 25.000 euros por cada víctima, como una forma de compensar el “dolor y el sufrimiento” ocasionado por la tragedia, además de los 50.000 euros que la compañía pagó como ayuda económica inmediata.

“La reacción de Lufthansa con respecto a los familiares de las víctimas ha sido lamentable y todavía no logro explicarme cómo la compañía no fue capaz de admitir los errores que cometió”, señala Christof Wellens. “Una empresa como Lufthansa debería haber reaccionado en forma diferente, pero no lo hizo. Es una cuestión de decencia y, por eso presentaremos la querella en Phoenix.”

“En Phoenix ganaremos el juicio”, afirma Elmar Giemulla, “porque la escuela de pilotos estaba informada que Lubitz era un caso crítico". Para el abogado la pregunta es: ¿qué hicieron para evitar una hipotética catástrofe? "Ante la corte denunciaremos la negligencia que cometió Lufthansa en la formación de Lubitz y esperamos que la compañía se vuelva razonable y reanude las negociaciones con nosotros y acepte pagar indemnizaciones justas”, comenta. En caso de no hacerlo, Lufthansa puede ser obligada a pagar hasta cinco millones de dólares por cada víctima (3,26 millones de euros).

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