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El Gobierno de Brasil inicia una ofensiva internacional contra la crisis

Rousseff y Lula da Silva convocan a corresponsales para dar su versión de la situación del país

Brasilia ya califica abiertamente el proceso de destitución contra la presidenta de “golpe”

Rousseff, el día 22 en Brasilia. Foto: Fernando Bizerra Jr. (EFE) | Vídeo: Reuters-Quality

Con un proceso de destitución a las puertas e influyentes medios internacionales sugiriendo su renuncia en sus editoriales, la presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, quiere contarle al mundo su versión. El mensaje llegará, entre otros, por medio de los corresponsales extranjeros en el país, a quienes se convocará exclusivamente en encuentros con Rousseff, pero también con el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva.

La estrategia comenzó este miércoles. Mientras sus enemigos políticos negociaban los cargos de un nuevo Gobierno, Rousseff envió a Río de Janeiro a su jefe de gabinete, Jaques Wagner, para encontrarse con los medios internacionales. Se les prohibió el acceso a los medios brasileños. Durante las más de dos horas que duró la reunión, Wagner afirmó en varias ocasiones que Brasil carece de madurez y que hay una “cobertura (mediática) desacompasada” de la crisis política. “Es obvio que hay segmentos de la prensa nacional que militan por una tesis”, criticó.

Brasilia elevó el tono en los últimos días y ya califica abiertamente el proceso de destitución que se tramita en la Cámara contra la presidenta como un “golpe”. “A pesar de ser fuerte la palabra ‘golpe’, es porque efectivamente es un golpe. No tiene por qué ser militar, puede hasta ser sutil, como el que están intentando dar ahora. Es un golpe porque es un mal uso del dispositivo constitucional”, dijo Wagner.

Para el Gobierno, una discusión “más legítima” sería la anticipación de las elecciones mediante el llamado recall o revocación del mandato, “pues el Gobierno que se siente allí no tendrá legitimidad" en el caso de que prospere el proceso de destitución. Esta herramienta no está prevista en la legislación brasileña y, para que fuese una alternativa, sería necesaria una enmienda constitucional; pero Wagner la calificó de “más saludable”. “Se quiere instituir, cobardemente, en Brasil, una lógica de que un Gobierno impopular puede ser objeto de una destitución. La destitución no es la solución de nada, es un agravamiento de la crisis”, dijo Wagner.

Telegrama

En su intento de conquistar a los extranjeros, el propio Itamaraty (Ministerio de Asuntos Exteriores de Brasil) envió el viernes pasado un telegrama a sus delegaciones en el extranjero, en la que denunciaba “el proceso reaccionario que está en marcha en el país contra el Estado Democrático de Derecho”. La circular, que fue desautorizada el mismo día por el secretario general del ministerio, Sérgio Danese, pedía que cada delegación designase a un interlocutor para dialogar con las organizaciones de la sociedad civil locales y concluía con un "¡No al golpe! ¡Nuestra lucha continúa!” Los telegramas fueron enviados por el ministro (cargo en la jerarquía del Itamaraty) Milton Rondó Filho, conocido entre sus colegas por su defensa del Gobierno Dilma. La lectura de tres diplomáticos consultados por este diario es que Rondó pretendía, con esta acción, promoverse y conseguir algún cargo en el Gobierno. Sin embargo, Rondó fue amonestado y se le ha prohibido enviar telegramas, según ha informado el Itamaraty. De todos modos, la polarización política ya ha llegado al cuerpo diplomático, considerado de excelencia dentro de la burocracia brasileña. Incluso antes del episodio de Rondó era posible ver en las redes sociales declaraciones de diplomáticos en contra y a favor del Gobierno.

También se requirió la presencia de diplomáticos internacionales en el acto de la presidenta con juristas que fueron a Brasilia a manifestar su apoyo a Rousseff, este martes. Al evento comparecieron 70 representantes de delegaciones extranjeras, incluyendo embajadores. El número sorprendió a los diplomáticos brasileños, que suelen encontrar a sus colegas extranjeros solo en eventos de dimensión internacional.

La crisis vista por los países vecinos

La región asiste preocupada a la crisis en Brasil. La defensa de la presidenta, por ahora, divide a los países vecinos. Uruguay, que actualmente detenta la presidencia rotatoria de Unasur y Mercosur, propuso el jueves pasado la divulgación de un texto de apoyo a la presidenta en el que se criticaba la acción de la Justicia de Brasil, pero la nota no llegó a divulgarse. Los países del bloque no están de acuerdo sobre la posición que deben adoptar en relación con la crisis que atraviesa Brasil. Paraguay, entre otros, ha alegado que la crisis es un asunto interno y que el bloque no debe intervenir.

En el Mercosur, después de que la canciller argentina, Susana Malcorra, mencionase la hipótesis de que Brasil podría ser suspendido del bloque en caso de que prosperase el proceso de destitución, está planeada una reunión urgente para discutir la crisis en el país. Uruguay, que preside el bloque, debe programar el encuentro; pero el Ministerio de Asuntos Exteriores anunció este miércoles que no había previsión para el encuentro. La posición del presidente, Mauricio Macri, es de cautela. A diferencia de sus homólogos de Ecuador, Bolivia y Venezuela, evita hablar de golpe.

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