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Seis detenidos en Bruselas en una macrooperación contra el terrorismo

El primer ministro belga anuncia que enviará cazas F-16 a bombardear al ISIS

Un policía, durante la operación en Schaerbeek. V. KESSLER | REUTERS-QUALITY

Seis personas fueron detenidas en la noche del jueves en Bruselas, en los distritos de Schaerbeek y Jette, de donde salieron los terroristas que acabaron con la vida de 31 personas el martes en Bruselas. Las detenciones —que la radiotelevisión pública RTBF y otros medios belgas elevan a siete, tras el arresto de otra persona más este viernes por la mañana— forman parte de una amplia operación policial coordinada por la fiscalía, que comunicará hoy si los imputa por los atentados. Tres de los sospechosos fueron detenidos en las inmediaciones de la sede de la fiscalía.

El ministerio público no ha confirmado aún la identidad de uno de los tres kamikazes de los atentados del 22 de marzo. Busca a un cuarto terrorista prófugo y puede que incluso a un quinto yihadista, del que informa la prensa belga, pero tampoco hay confirmación oficial.

El primer ministro belga, Charles Michel, ha anunciado este viernes que su país enviará cazas F-16 a bombardear el Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés). Un anuncio que ha hecho en una comparecencia junto al secretario de Estado de Estados Unidos, John Kerry, de viaje en Bruselas. 

Aumenta la presión sobre Bélgica, tanto por las lagunas policiales del doble atentado del martes como por su impacto sobre la política, con un amago de dimisión de los dos ministros del Gobierno vinculados con Interior y seguridad. El Ejecutivo ha admitido este jueves errores relacionados con los terroristas suicidas. La fiscalía reconoce que uno de ellos, Ibrahim el Brakaoui, quedó en libertad pese a ser expulsado dos veces por Turquía tras ser arrestado junto a la frontera siria.

Los hermanos Jalid y, a la derecha, Ibrahim El Bakraoui. El primero hizo estallar un artefacto explosivo en la estación de metro de Maelbeek y el segundo se inmoló en el aeropuerto de la capital belga. AFP

Ibrahim el Brakaoui, belga de 31 años, es uno de los terroristas suicidas que atentó el martes en el aeropuerto, donde murieron 14 personas. Había sido condenado en 2010 por delitos comunes sin relación con el terrorismo. Fue puesto en libertad condicional, y ahí empezaron los problemas: partió hacia Siria para unirse al Estado Islámico en 2015, y fue devuelto hasta en dos ocasiones a la UE —al menos una vez a Holanda—, por las autoridades turcas. Turquía avisó a las fuerzas de seguridad europeas, según la versión de Ankara,de las sospechas que le relacionaban con actividades del Estado Islámico. Pero quedó en libertad, a pesar de esa presunta relación con el yihadismo y de sus antecedentes

Bélgica desmintió el miércoles esa información. El Ejecutivo holandés confirmó este jueves que Turquía le envió a El Bakraoui, pero aseguró que no dio ninguna explicación sobre los antecedentes o la relación con el Estado Islámico (ISIS), y anunció que abrirá una investigación acerca de si falló la comunicación con Bélgica, informa Isabel Ferrer desde La Haya. Tras ser devuelto desde Turquía, Ibrahim decidió atentar en Bruselas, según su testamento, para no volver a prisión.

Crisis de Gobierno

En Bruselas, el asunto tuvo consecuencias políticas fulminantes: el ministro del Interior, Jan Jambon, presentó su dimisión al primer ministro Michel; lo mismo hizo el de Justicia, Koen Geens. En plena gestión de los atentados, Michel rechazó ambas renuncias. Pero la crisis de Gobierno está ahí, y puede resurgir si se detectan más fallos en un momento delicado para Bélgica, por el aluvión de críticas que se suceden en materia de seguridad.

Jambon admitió sin ambages que los errores relacionados con Ibrahim el Bakraoui están ahí: “Cuando uno ve los hechos, uno detrás de otro, pueden surgir serias dudas acerca de una serie de asuntos relativos a la justicia”.

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