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El gobierno francés aprueba su polémica reforma laboral entre fuertes protestas

Miles de jóvenes salen a las calles en contra de un texto que creen que aumenta la precariedad laboral

Manifestantes en contra la reforma laboral, en París. AFP

El Gobierno francés ha presentado este jueves en Consejo de Ministros su polémica reforma laboral. Se trata de una versión modificada respecto al borrador inicial, en repuesta a la movilización social de principios de mes. Sin embargo, no ha conseguido aplacar del todo la protesta. Decenas de miles de jóvenes se han manifestado de nuevo por las calles del país, donde se han registrado algunos disturbios al margen de los desfiles en París y otras ciudades y han sido detenidas unas 45 personas. Los sindicatos hostiles a la reforma han convocado además una gran jornada de huelga para el próximo 31 de marzo. La reforma se debatirá a principios de mayo en el parlamento.

Siete organizaciones estudiantiles y sindicatos han convocado una gran jornada de huelga y de manifestaciones el 31 de marzo

“Se trata de un verdadero nuevo impulso para la democracia social de nuestro país”, ha asegurado la ministra de Trabajo, Myriam El Khomri, a la salida del Consejo de Ministros, en el que ha defendido un texto “equilibrado”. Este, asegura, propone “a la vez nuevas flexibilidades a las empresas para mejorar la competitividad de nuestra economía y nuevas protecciones, nuevos derechos para los asalariados”, ha añadido la titular encargada del proyecto.

Aunque el Gobierno ha cedido en algunos puntos más polémicos, miles de jóvenes volvieron a manifestarse este jueves por tercera vez en lo que va de mes. Convocados por las organizaciones estudiantiles y respaldados por cuatro sindicatos interprofesionales, desfilaron por las calles de las principales ciudades del país en contra de la “filosofía general” de un texto que consideran aumenta la precariedad laboral entre los jóvenes. El sindicato estudiantil Unión Nacional de Estudiantes de Francia (UNEF), principal organizador de la jornada de protesta, asegura que la movilización se mantiene en niveles similares a la semana pasada, cuando calcula que desfilaron 150.000 personas. Las autoridades por su parte estiman que la movilización ha disminuido de 69.000 manifestantes la semana pasada a 45.000 este jueves.

Al margen de los desfiles, se han registrado disturbios en París, Nantes y otras ciudades, donde varios jóvenes, algunos de ellos encapuchados, se han enfrentado a la policía, que han respondido con gases lacrimógenos. Unos 10 policías han resultado heridos y se han detenido a 45 personas, según Interior. El sindicato estudiantil UNEF, principal organizador, denuncia por su parte violencias policiales en Rennes, donde agentes habrían disparado con balas de goma a manifestantes pacíficos, y en París, donde un vídeo que circula en las redes sociales muestra como un agente antidisturbios propina un puñetazo a un adolescente frente a su liceo. La Investigación General de la Policía Nacional y la fiscalía de París han abierto cada una investigación sobre este último caso.

La contrapropuesta de los socialistas rebeldes

La reforma laboral se empezará a debatir en la asamblea nacional a principios de mayo, donde promete volver a dejar al descubierto las fracturas del Gobierno socialista con el ala izquierda del partido. Un grupo de 10 parlamentarios, encabezados por Christian Paul, el líder de los denominado frondeurs -socialistas rebeldes contrarios a la política económica del ejecutivo-, ha elaborado ya un contraproyecto de reforma laboral. Con él esperan modificar el texto actual durante los debates parlamentarios. Proponen, entre otros cambios, aumentar las cotizaciones de las empresas destinadas a financiar el desempleo en función de la cantidad de personas que despidan, reforzar las sanciones administrativas para castigar a las compañías que abusen del trabajo precario y reducir la semana laboral a 32 horas, pagadas 35 horas, para los trabajadores de noche a partir de 2017.

La reforma laboral, oficialmente denominada el proyecto de ley de “nuevas libertades y nuevas protecciones para las empresas y activos”, es la última gran reforma del presidente socialista François Hollande, antes de las presidenciales de 2017. Para el Gobierno, se trata de buscar fórmulas para luchar contra el desempleo, que en febrero ha alcanzado su nivel récord de 3,59 millones de personas, más del 10% de la población activa. Pero desde la filtración del primer borrador, ha provocado movilizaciones masivas y forzado al Gobierno a retroceder en sus puntos más conflictivos.

En concreto, el Ejecutivo ha abandonado algunas de sus medidas más duras, como la de establecer un tope legal a las indemnizaciones por despido improcedente. Existirá un baremo indicativo, que el juez podrá o no aplicar según su criterio. También ha eliminado algunos de los supuestos que debían permitir modular el horario laboral y derogar así a la semana de 35 horas, como en el caso de los aprendices. Permite, pese a todo, acuerdos dentro de cada empresa para flexibilizar esa jornada laboral.

Mantiene también, aunque modificado, otro punto de discordia, el relativo a los despidos por motivos económicos. La reforma precisa que lo justificará una caída de los pedidos o del volumen de negocio de cuatro trimestres consecutivos o unas pérdidas de explotación durante un semestre. Se aplicará a filiales en Francia, aunque sean de un grupo internacional que en su conjunto presente cuentas saneadas. En este ámbito el Ejecutivo ha aportado una mínima modificación, la de precisar que no se aplicará a “dificultades económicas creadas artificialmente”, algo que quedará a criterio del juez.

Con su nueva formulación, el Gobierno ha logrado el apoyo de parte de los sindicatos -los llamados “reformistas”, como la Confederación Francesa Democrática del Trabajo (CFDT)-, pero se ha puesto en contra a la patronal, sin convencer al conjunto de sus detractores. Al margen de las protestas estudiantiles de este jueves, la verdadera prueba de fuego en las calles será el próximo 31 de marzo. Siete organizaciones estudiantiles y sindicatos, incluidos la Confederación General de Trabajadores (CGT) y Fuerza Obrera (FO), han convocado una gran jornada de huelga y de manifestaciones. Su apuesta es que superen las del pasado 9 de marzo, cuando se echaron a las calles entre 200.000 y 450.000 personas contra la reforma, las mismas que forzaron al gobierno a retocar el texto.

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