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La marcha por los 40 años de la dictadura se centra en críticas a Macri

Los argentinos se movilizaron con tres marchas en Buenos Aires para recordar el terrorismo de Estado

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La extensa bandera con los rostros de los desaparecidos volvió a recorrer las calles.

No debe existir en Argentina un grito que alborote más los sentimientos: “30.000 compañeros detenidos y desaparecidos ¡Presentes! ¡Ahora y siempre!” Al instante, los ojos de los presentes se humedecen y las pieles se erizan. El 40° aniversario del último golpe de Estado que vivió el país se hizo sentir en todo el territorio, pero tuvo su epicentro en Buenos Aires, con tres marchas que acercaron a la Plaza de Mayo a miles de personas, un día después de que el mismo escenario permaneciera casi vacío por el operativo de seguridad que motivó la presencia del presidente de Estados Unidos, Barack Obama. Pocas horas después no quedaban ni siquiera las banderas de barras y estrellas en la Plaza de Mayo.

Las diferencias ideológicas partieron el homenaje en tres marchas, pero todos coincidieron en algo: el repudio a las políticas del gobierno de Mauricio Macri y a la visita del primer mandatario estadounidense, que mientras se producían la manifestaciones ya estaba en Bariloche. Por un lado, se movilizaron las agrupaciones políticas, sociales y defensoras de los derechos humanos identificadas con el kirchnerismo y corrientes de izquierda afines a ese espacio, mientras que los partidos que integran el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT) marcharon por separado.

Sobre el final, hicieron lo propio desde la Plaza de los Dos Congresos las columnas del Partido Obrero, Izquierda Socialista y Partido Socialista de los Trabajadores, que a pesar de las negociaciones que se mantuvieron hasta las últimas horas de ayer para realizar un acto conjunto, decidieron organizar un acto propio.

“Vamos a volver”, “No fue magia” y otras consignas kirchneristas fueron tan repetidas como el clásico “Nunca Más” que, como siempre, se vio impreso en camisetas, banderas y hasta cartones o papeles colgados del cuello con cuerdas. Un cartel más sofisticado es el que carga hace años Marcelo Noguer, hermano de ‘Namba’, o como le apodaban a María Fernanda Noguer, una militante de la Unión de Estudiantes Secundarios (UES) que fue secuestrada por el Estado junto a su hija recién nacida el 3 de junio de 1976.

Las proclamas contra el presidente de EE UU se repitieron a lo largo de la marcha.

“Mi sobrina Lucía Villagra afortunadamente fue recuperada por contactos que la familia tenía dentro de las fuerzas”, relata Marcelo. Y opina que tras los juicios a los represores, “es necesario investigar a los cómplices dentro de la sociedad civil que es algo mucho más difícil ahora, porque son los mismos que ahora nos gobiernan”.

Los integrantes de la publicación "La Garganta Poderosa", a su vez, colocaron en las cercanías de la Plaza de Mayo advertencias sobre la policía y contra el nuevo protocolo de seguridad del Gobierno de Macri. E invitaron a los presentes a escribir una carta abierta a los personajes más duros de la época oscura, como los militares Etchecolatz, Galtieri y Von Wernich, pero también al propio Obama.

Los políticos también concurrieron a la marcha. El ex secretario de comercio interior, Guillermo Moreno, y el ex jefe de Gabinete, Aníbal Fernández, acompañaron a la titular de Madres de Plaza de Mayo, Hebe de Bonafini, a bordo de un microbus que partió de la sede de la asociación hacia la plaza, donde cumplieron su tradicional ronda de los jueves y prometieron quedarse en el lugar hasta el amanecer.

El líder de Nuevo Encuentro, el ultrakirchnerista Martín Sabbatella, fue uno de los primeros en llegar a la Plaza de Mayo, y le siguieron el ex gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli, acompañado por Juan Manuel Abal Medina, el diputado del Parlasur, Jorge Taiana; el diputado nacional Axel Kicillof, Andrés "Cuervo" Larroque y Daniel Filmus.

La presidenta de la Asociación Abuelas de Plaza de Mayo, Estela de Carlotto, dijo a EL PAIS: “Hoy recordamos 40 años del peor de los días en la historia de los que tengo memoria. Fue una dictadura cívico militar feroz con 30.000 personas secuestradas y asesinadas después de la tortura; más de 500 bebes robados ya nacidos o por nacer; robo de bienes y toda una etapa de sometimiento económico, cultural e ideológico de nuestro pueblo. Sin embargo, pasaron 40 años y hoy tenemos la democracia más larga de nuestra historia. Es por eso que podemos hacer esta manifestación, expresarnos y compartir; hacerlo en paz y con un espíritu constructivo de unidad. Pensemos o no igual en lo político esto no se puede discutir”.

Al ser consultada acerca del panorama actual de los derechos humanos en Argentina, Carlotto aseguró: “Nuestra lucha continúa y falta mucho. Seguiremos reclamando al Estado argentino todo lo que tiene que hacer. Con referencia al nuevo gobierno, desconocemos cuál es su plan en materia de derechos humanos. El presidente nos recibió y nos ha escuchado y nosotras vamos a seguir hablando y en cada espacio vamos a ir pidiendo por otros derechos humanos también: que no se despidan obreros y empleados, que no se cercene el derecho a la información”.

El Obelisco fue intervenido para recordar los 40 años del último de los golpes militares que interrumpió la Democracia en Argentina.

La dirigente social se lamentó por el cierre de “espacios del Estado que trabajaban para esclarecer delitos porque dejan cesante a miles de personas sin explicación” y por la detención de Milagro Sala, una dirigente social de Jujuy, al norte del país, “por quien vamos a seguir pidiendo, porque la consideramos una presa política”.

Finalmente, dio su opinión acerca de la visita de Barack Obama: “Es un presidente que vino a ver a otro presidente y así como vino, se irá. Queremos saber qué firmaron, para qué vino. Mientras tanto, no acompañamos su paseo por el parque de la memoria porque consideramos que no era nuestra voluntad estar ahí. Que lo hagan los dos presidentes porque ese espacio es abierto y público. Es más importante que yo este acá, este es mi lugar”, remató Carlotto.