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Pakistán detiene a más de 5.000 sospechosos tras los atentados de Lahore

Las fuerzas de seguridad lanzan una ofensiva con medio centenar de operativos y 160 redadas

Un grupo de cristianos paquistaníes este martes en una ceremonia por las víctimas del atentado del domingo, en Lahore. AP

Tras el atentado que mató al menos 70 personas en Lahore, Pakistán, el primer ministro, Nawaz Sharif, prometió que haría pagar a los terroristas por “cada gota de sangre” de las víctimas. Desde entonces, las autoridades han detenido a más de 5.000 personas en sus operativos. La mayoría ha sido liberada tras algunas horas, pero 216 siguen retenidos como sospechosos. “Después de investigarlos sabremos más de ellos. Si son encontrados culpables, serán acusados”, aseguró en una conferencia de prensa Rana Sanaullah, un ministro de la provincia de Punjab, de la que Lahore es capital.

Como respuesta a este ataque se han hecho más de 50 operativos y 160 redadas en las que han participado la policía, la agencia contra el terrorismo y la inteligencia pakistaní. El ejército se unirá en los próximos días aseguró Sanaullah.

La organización que se atribuyó los atentados, Jamaat ur Ahrar, una facción de los talibanes, lanzó una nueva amenaza este martes: “A todos les llegará su turno en esta guerra, en especial a los esclavos de los medios de Pakistán”, tuiteó su portavoz, Ehsanullah Ehsan.

Los expertos aseguran que este atentado fue muy significativo: además de la treintena de niños muertos, sembró el miedo en Lahore, una ciudad que se consideraba relativamente segura y que es el bastión político del primer ministro. “Nawaz Sharif debe saber que la guerra ha llegado a su puerta”, aseguró el portavoz de los terroristas. Este atentado vuelve a comprobar que, a pesar de todos los operativos de Islamabad contra el terrorismo, los fundamentalistas tienen todavía una gran capacidad de causar daño.

“En la Comisión de Derechos Humanos de Pakistán no somos expertos en material de seguridad o inteligencia, pero es fácil darse cuenta que los dos han fallado y que eso jugó a favor de los que tienen una sed infinita de sangre”, aseguró la organización en un comunicado. Lahore, la capital cultural de Pakistán, está de luto por tres días. Los negocios y las escuelas permanecen cerrados, pocos se atreven a salir todavía de sus casas, tras el atentado más sangriento en lo que va del año.

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