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Estados Unidos saca del sur de Turquía a las familias de su personal

La medida, fruto de la creciente inseguridad, afecta a los familiares de militares y diplomáticos

Cazas estadounidenses en la base turca de Incirlik a finales de 2015 REUTERS

Estados Unidos ordenó este martes la salida del sur de Turquía de las familias de su personal militar y diplomático ante la creciente amenaza terrorista en la zona. La evacuación afecta a la ciudad de Adana, que acoge un consulado y una importante base militar estadounidense, y las provincias de Ismir y Mugla.

“Esta decisión permite el retorno seguro de los familiares de esas áreas dadas las continuas preocupaciones de seguridad en la región”, dijo el portavoz del Departamento de Defensa, Peter Cook, en una rueda de prensa en el Pentágono. Cook dijo que la salida no afecta a las misiones militares en Turquía ni reduce el “papel clave” que tiene la base de Incirlik para la coalición, liderada por EE UU, que bombardea posiciones del Estado Islámico en Irak y Siria.

El portavoz explicó que la salida no es fruto de una amenaza concreta sino de la situación general en la región y que el Gobierno prefiere pecar de prudencia. En septiembre pasado, el Pentágono recomendó a las familias de militares y diplomáticos estacionados en el sur de Turquía que salieran del país, pero no fue una orden como ahora.

La medida afecta a 670 familiares y excluye a los del personal relativo al jefe de misión en Adana. En paralelo, el Departamento de Estado restringió las visitas oficiales a Turquía únicamente a las consideradas de alta importancia e instó a los turistas estadounidenses a no visitar el sureste del país.

Varapalo a Ankara

La salida de familiares, tomada en coordinación con el Gobierno turco, supone un varapalo a Ankara dado que cuestiona la estabilidad en la región sureña del país y concierne a un importante aliado de la OTAN. En los últimos meses, EE UU ha urgido a Turquía a reforzar la seguridad en su porosa frontera con Siria para frenar la entrada y salida de yihadistas. En lo que va de año, Turquía ha sufrido cuatro atentados suicidas en Estambul y Ankara, que han causado más de 80 muertos.

La medida, cuyo coste irá a cargo del Gobierno estadounidense, llega en un momento de tensión en la relación entre Washington y Ankara. El presidente turco, Tayyip Erdogan, viaja esta semana a Washington para participar en una cumbre sobre seguridad nuclear, pero no está previsto que mantenga una reunión formal con su homólogo estadounidense, Barack Obama, del que se ha distanciado en los últimos años.

La Casa Blanca anunció este martes que Obama y Erdogan mantendrán una conversación informal durante la cumbre, pero que solo el vicepresidente estadounidense, Joe Biden, celebrará una reunión con el presidente turco. El portavoz presidencial, Josh Earnest, dijo que la ausencia de una reunión con Obama no debe entenderse como un desaire a Erdogan.

La prensa turca ha especulado en los últimos días que un rechazo de Obama a reunirse con Erdogan podría interpretarse como una señal del malestar estadounidense por la estrategia turca respecto a la guerra siria y la política de mano dura de Erdogan en su país.