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Santiago y La Paz tensan sus relaciones por el río Silala

Morales confirma que demandará a sus vecinos por el río altiplánico Silala y Bachelet anuncia una contrademanda en La Haya

El presidente Morales, durante el Día del Mar la semana pasada. EFE

Después de que el presidente boliviano Evo Morales confirmara el sábado que demandará a Chile ante La Haya por los derechos de las aguas altiplánicas del Silala, el Gobierno chileno se desplegó este lunes con fuerza desde diferentes frentes para responder a sus vecinos. "En caso de que Bolivia materialice su demanda, Chile contrademandará", anunció la presidenta chilena, Michelle Bachelet, tras una reunión en el Palacio de La Moneda con su ministro de Relaciones Exteriores, Heraldo Muñoz. "Mi Gobierno va a resguardar con firmeza nuestros intereses nacionales, nuestros recursos naturales y nuestro derecho al desarrollo sustentable", señaló la presidenta chilena.

La disputa entre ambos países es una de las más duras de la región. Sin relaciones diplomáticas desde 1962, Bolivia demandó a Chile en 2014 ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por una salida soberana al Pacífico, aunque todavía no ha especificado ante el tribunal lo que entiende por soberanía. El proceso se encuentra abierto y el próximo paso está programado para julio, cuando Chile entregue su contramemoria. De acuerdo a los cronogramas de La Haya, la sentencia se conocería a comienzos de 2018. El Gobierno de Morales, sin embargo, con esta nueva ofensiva internacional busca mantener en alto la tensión con Chile para aplacar el frente interno. Después de la derrota en el referéndum y del escándalo con su expareja y un supuesto hijo, el mandatario intenta unir a la opinión pública en torno a un asunto de interés nacional que afecta a diferentes sectores.

Falta de diálogo

Para Bachelet, "el Gobierno de Bolivia habla de diálogo, pero los hechos demuestran que no está dispuesto y prefiere instrumentalizar a los tribunales internacionales". Según el ministro Heraldo Muñoz, "esta nueva demanda busca no solo distraer la atención de los problemas internos, sino también de lo que puede ser el desenlace de la demanda actual". "Ya no es el mar, no son los ríos, sino cualquier excusa para tener un planteamiento hostil hacia nuestro país", indicó Muñoz, que en un gesto de unidad presidió una reunión con cinco exministros de Relaciones Exteriores de su país. Para el agente chileno ante La Haya, José Miguel Insulza, "Bolivia busca que Chile reacciones 'pateando la mesa", por lo que se debe actuar con cautela. 

El presidente Morales anunció que este martes liderará una comitiva de prensa al Silala, que nace en dos puntos del altiplano boliviano, a más de 4.300 metros de altura y a unos tres kilómetros de la frontera con Chile. Sus aguas se alimentan de deshielos y lluvias, formando una especie de cajón. Para los bolivianos, que reclaman la propiedad de sus aguas, se trata de un manantial. Para los chilenos, en cambio, el Silala a medida que avanza se transforma en un río y, como traspasa la frontera, es internacional. La Administración de Morales acusa a sus vecinos de haber realizado obras artificiales para desviar las aguas hacia su territorio, mientras que Chile defiende que fluyen naturalmente por la pendiente y que no se han hecho trabajos de canalización en territorio boliviano para modificar su curso. "Las aguas del Silala fluyen naturalmente hacia el territorio, por el efecto de una ley tan clara como la Ley de Gravedad", indicó Bachelet. 

Sea como fuere, el Silala es abundantemente usado por Chile, porque va camino a la ciudad de Calama y sirve para la minería, agricultura y consumo doméstico. En la zona boliviana, en cambio, nadie ocupa las aguas. 

Bolivia demandó a Chile en 2014 ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) por una salida soberana al Pacífico, aunque todavía no ha especificado ante el tribunal lo que entiende por soberanía.

Hasta 1999, Bolivia reconocía que se trataba de un río internacional. Desde entonces, sin embargo, el Silala ha sido objeto de controversia. En 2009, en la primera Administración de Bachelet, hubo un intento de acuerdo para la distribución de volúmenes de agua, porque Chile está interesado en la regularización. Pero cuando las negociaciones estaban bastante avanzadas, finalmente no se concretaron por la negativa de Bolivia. Para el Gobierno de Morales, aquellas conversaciones representan un antecedente para llevar a juicio a su vecino y demostrar que existe un asunto pendiente. Para Chile, las negociaciones de 2009 muestran justamente que el camino diplomático se encontraba abierto y que la demanda ante La Haya resulta desmesurada. Como el Gobierno chileno piensa que Bolivia no tiene ánimo de negociar, sino de mantener un clima hostil hacia Chile, en su contrademanda ante La Haya exigiría que se establezca la repartición de aguas y que de una vez se determine que el Silala es un río internacional. 

Morales señala que Chile debería pagar por las aguas del Silala que ha aprovechado desde hace más de un siglo. En la visita de mañana, pretende demostrar que las aguas fueron canalizadas artificialmente por Chile. En el Gobierno chileno explican que existen obras de canalización de las aguas, como sucede con todos los ríos, pero que se hallan en territorio boliviano y que no fueron construidas por Chile. Se trataría de cierta infraestructura para el funcionamiento del ferrocarril binacional de Potosí a Antofagasta, que ambos países acordaron en el Tratado de 1904.