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El presidente del Parlamento, nuevo primer ministro de Ucrania

Los dos principales partidos se ponen de acuerdo para la investidura de Vladímir Groisman

Groisman (izquierda), nuevo primer ministro, saluda al presidente Poroshenko, junto al jefe de Gobierno saliente, Arseni Yatseniuk.
Groisman (izquierda), nuevo primer ministro, saluda al presidente Poroshenko, junto al jefe de Gobierno saliente, Arseni Yatseniuk. AP

La Rada Suprema –el Parlamento ucranio- aprobó después de intensas negociaciones al nuevo primer ministro, que hasta ahora se desempeñaba como presidente del Legislativo: Vladímir Groisman. Este político de 38 años reemplaza a Arseni Yatseniuk, que renunció el domingo pasado con el fin de evitar la convocatoria de elecciones anticipadas como forma de resolver la crisis en la que se ha hundido el país debido a la corrupción omnipresente y el lento avance en las reformas que se necesitan. A favor de Groisman votaron 257 legisladores, 31 más de los que necesita para su aprobación. En un principio se esperaba que el martes Ucrania tuviera nuevo Gobierno, pero la coalición formada por el partido del saliente de Yatseniuk y el del presidente –Frente Popular y Bloque Petró Poroshenko, respectivamente- no lograron ponerse de acuerdo en la composición del gabinete de ministros y Groisman llegó incluso a amenazar con retirar su candidatura.

El miércoles, finalmente, terminaron de pactarse los compromisos que permitieron que la candidatura de Groisman fuera aprobada este jueves como jefe de Gobierno.

Las dos tareas fundamentales del nuevo Gobierno serán combatir la corrupción y realizar las medidas económicas estructurales que exige el Fondo Monetario Internacional para entregar el crédito aprobado de 15.400 millones de euros. Además de estas reformas es indispensable aplicar un programa eficaz para la lucha contra la corrupción, pues de lo contrario es muy probable que la mayor parte de ese dinero, una vez entregado por el FMI, simplemente desaparezca. De ahí que los nuevos tramos del crédito y otras ayudas financieras fueran suspendidas hasta la formación de un nuevo Gobierno que comience a implementar realmente las reformas.

En el último año, el nivel de vida de la población ha caído en picado; la moneda nacional ha perdido un 350% de su valor y la inflación se ha disparado al 43%. Groisman declaró confiar en haber "llegado a un formato que puede ser aceptable, responsable y capaz de conducir al país a una salida de la crisis". En su discurso ante los legisladores, el nuevo jefe de Gobierno aseguró "comprender las amenazas" que tiene el país. "Quisiera subrayar tres: la corrupción, la gestión ineficaz y el populismo". Este mal, señaló, representa un peligro "no menor que el enemigo en el este de nuestro país".

La coalición del presidente Poroshenko y de Yasteniuk cuenta con 220 diputados, lo que significa que le faltan seis para la mayoría en el Parlamento, que tiene 450 escaños. Otros partidos que en un principio apoyaron al presidente, se retiraron de la alianza por estar en desacuerdo con la política de Yatseniuk. Además, a algunas de esas fuerzas políticas, entre las que destaca Batkivschina (Patria), de la ex primera ministra Yulia Timoshenko, le convenía unas elecciones legislativas anticipadas, ya que según las encuestas, mejorarían sustancialmente su votación.

Groisman es abogado de profesión y tiene experiencia en diversos cargos ejecutivos: fue alcalde de la ciudad de Vínnitsa (donde Poroshenko tenía negocios como empresario) y viceprimer ministro antes de convertirse en presidente del Parlamento. Ahora se hace cargo del Gobierno en un momento muy difícil para Ucrania, que la semana pasada sufrió una sensible derrota en el referéndum celebrado en Holanda, en el que el 61,1% de los participantes votaron en contra del acuerdo de asociación entre Bruselas y Kiev. Además, tendrá que abordar también el serio problema de los separatistas prorrusos de Donetsk y Lugansk, conflicto fraticida que se ha cobrado ya más de 9.000 vidas.