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Bielorrusia construye su primera central nuclear tras Chernóbil

A menos de una semana del 30º aniversario del accidente, la ex república soviética avanza en el proyecto

Astravets (Bielorrusia)
Planta nuclear de Astravets, Bielorrusia. REUTERS

A menos de una semana del 30º aniversario de la catástrofe de Chernóbil, en Ucrania, uno de los países más afectados por el accidente ha dado un nuevo impulso a la construcción de su primera central nuclear. El director del Organismo Internacional de la Energía Atómica, (OIEA), Yukiya Amano, visitó el pasado martes la localidad de Astravets, en la vecina Bielorrusia, el lugar en el que se edifica la nueva planta de energía de esta antigua república soviética, para expresar su apoyo al proyecto.

“Durante esta visita hemos recibido un compromiso muy claro por parte de Bielorrusia para aceptar esta misión y seguir las recomendaciones de seguridad pertinentes, si es que son necesarias”, afirmó el funcionario. La central, que estará a unos 15 kilómetros de la frontera con Lituania, tendrá dos unidades generadoras de energía con una capacidad de hasta 2.400 MW.

Bielorrusia, que comparte 891 kilómetros de frontera con Ucrania, se llevó lo peor de la catástrofe de Chernóbil. El 70% de la lluvia radioactiva que produjo el accidente de 1986 se extendió a casi una cuarta parte del territorio bielorruso, contaminó el 20% de las tierras agrícolas, el 23% de los bosques y afectó a unos 2,2 millones de habitantes (500.000 de ellos niños), según el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD).

El viejo sarcófago. Este búnker de acero y hormigón, realizado a toda prisa tras el accidente, alberga el reactor nuclear que explotó en 1986. ver fotogalería
El viejo sarcófago. Este búnker de acero y hormigón, realizado a toda prisa tras el accidente, alberga el reactor nuclear que explotó en 1986.

La construcción de la nueva planta nuclear ha generado numerosas protestas en el país, con cientos de activistas y figuras de la oposición en contra del proyecto, que se desarrolla usando tecnología nuclear rusa. Algunos habitantes de Minsk, sin embargo, han expresado su apoyo a la central.

El director del OIEA aseguró que la demanda de energía nuclear sigue siendo alta en unos 30 países, pese a los accidentes de Chernóbil y Fukushima, en 2011 en Japón. “Después de Fukushima algunas personas dijeron que este sería el fin de la energía nuclear. Pero no fue este el caso”, advirtió el jefe de la agencia nuclear de la ONU.

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