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El proceso para ratificar el pacto contra el cambio climático comienza a andar

171 países firman en Nueva York el acuerdo de lucha contra el calentamiento global

Madrid / Nueva York

Con un simbólico acto en la sede de la ONU, en Nueva York, se ha iniciado este viernes el proceso para la ratificación del acuerdo global contra el cambio climático, que hace cuatro meses se cerró en París. De los 195 países que se reunieron entonces en la capital francesa para limar el complicado texto del pacto, 171 han firmado este viernes. Pero lo importante comienza ahora con el proceso de ratificación en cada país. Ahí fue donde zozobró el Protocolo de Kioto, del que se descolgó EE UU y que no obligaba a China a reducir sus emisiones de gases contaminantes.

Leonardo di Caprio en la ceremonia de firma del Acuerdo de París en la ONU.
Leonardo di Caprio en la ceremonia de firma del Acuerdo de París en la ONU.

La ceremonia de cuidado protocolo tenía todas esas señas que caracterizan a los acuerdos de relumbrón con peligro de quedarse en papel mojado: una ristra de jefes de Estado y de Gobierno, una actuación musical, niños y la correspondiente estrella de Hollywood participante, en esta ocasión Leonardo di Caprio. Pero si algo distingue al Acuerdo de París del Protocolo de Kioto es precisamente que, esta vez, todos los países firmantes que han posado este viernes en las fotos se comprometen a reducir las emisiones y habrá evaluaciones periódicas sobre el grado de cumplimiento de lo pactado.

Que esta vez va en serio es algo que ayer se afanaron en recalcar los dirigentes en Nueva York. El presidente francés, François Hollande, insistió en que lo firmado "es más que un compromiso, es un texto que se recogerá en el derecho internacional". Hollande, mandatario anfitrión en la Cumbre de París de diciembre, se comprometió a intentar que Francia ratifique el acuerdo antes del verano e instó a la Unión Europa a servir de ejemplo y hacer lo propio.

La UE se ha comprometido a recortar las emisiones un 40% hasta 2030 desde los niveles de 1990 y figura entre los grandes contribuidores al futuro fondo económico para ayudar a los países en vías de desarrollo a cumplir con las metas (que cada país se fija personalmente). Para España, este acuerdo será "el arranque de una nueva ley contra el cambio climático", dijo la vicepresidenta del Gobierno en funciones, Soraya Sáenz de Santamaría.

El secretario general de Naciones Unidas, Ban Ki-moon, recalcó la importancia de que 171 países acudieran a la firma ayer. "Hoy estamos rompiendo un récord en este salón y eso son buenas noticias", ha insistido sobre la alta presencia. Además, ha pedido a los Estados que se pongan a trabajar en la aplicación del pacto "tan pronto como sea posible".

El paso dado este viernes es solo el inicio de un proceso, pero lo verdaderamente importante es la ratificación. Estados Unidos firmó en su día el Protocolo de Kioto, pero no lo sancionó posteriormente al rechazar que las reducciones de emisiones de gases de efecto invernadero —causantes del calentamiento, según la mayoría de científicos— solo fueran asumidas por los países desarrollados, como reflejaba el texto. Casi dos décadas después, el Acuerdo de París incluye tanto a los países desarrollados como los que no lo son. Y todos los firmantes se comprometen a aplicar planes de reducción de los gases a partir de 2020.

El texto de París se cuidó también al máximo para conseguir la adhesión de EE UU, que tiene históricamente problemas para entrar en tratados internacionales vinculantes. Por ejemplo, en el último minuto se tuvo que cambiar un "deberán" (shall, en inglés) por un "deberían" (should) en el artículo referido al cumplimiento de los recortes de las emisiones de dióxido de carbono por parte de los firmantes. Se buscaba rebajar el grado de vinculación del texto para que pudiera asumirlo EE UU sin problemas.

EE UU y China

El temor a que Estados Unidos —el segundo mayor emisor de gases de efecto invernadero— se descolgara de nuevo ha estado latente durante las negociaciones del clima. "Lo importante es la ratificación", apunta Xavier Labandeira, catedrático de Economía y uno de los investigadores del Grupo Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de la ONU. "Y EE UU y China, las dos principales potencias emisoras, ya se han comprometido a ratificarlo este año", añade. Entre ambas potencias, acumulan alrededor del 40% de las emisiones de gases de efecto invernadero mundiales. Para que el Acuerdo de París entre en vigor hace falta que al menos 55 países lo ratifiquen y que estén cubiertas el 55% de las emisiones del planeta.

El acuerdo de París contra el calentamiento global ha despertado más confianza que compromisos anteriores porque los dos mayores contaminantes del mundo, Estados Unidos y China, se han adherido al pacto y manifestaron este viernes, en el acto de la firma, su intención de ratificarlo este mismo año. Pero la celebración de elecciones presidenciales en la primera economía mundial el próximo mes de noviembre puede amenazan la sanción de la norma. Y la preocupación medioambiental que ha caracterizado a la Administración de Barack Obama no tiene garantizada su continuidad. Además, el Supremo se EE UU ordenó el pasado febrero que el plan de medidas de Obama contra el cambio climático quede bloqueado hasta que la justicia se pronuncie al respecto.

En Europa, también puede ser complicada la ratificación. Los Veintiocho se han comprometido a reducir un 40% las emisiones en 2030. Pero ese es un plan global, todavía no está cerrado el reparto de los esfuerzos de cada país. Es decir, habrá Estados que asuman más compromiso de reducción y otros que asuman menos. Además, es necesario que cada país por separado ratifique, ya sea en su Parlamento o a través de la fórmula que establezca su legislación, el acuerdo climático y no sería la primera vez que un proyecto se ve frenado por alguno de los Parlamentos nacionales.

Más ayudas para los países emergentes

El Acuerdo de París contempla unas ayudas de 100.000 millones de dólares (89.080 millones de euros) anuales a partir de 2020 (de los que España aportará unos 800 millones de euros de euros), aunque algunos mandatarios de los países emergentes no lo ven suficiente. La presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, ha señalado como algo "capital" que el apoyo de los países ricos vaya "más allá" de la cifra prometida y pidió que el sector privado contribuya al fondo.

Evo Morales, presidente de Bolivia, ha aprovechado la ocasión para lanzar un alegato contra el capitalismo, para defender que "el principal enemigo principal de la vida es el consumismo, mercantilismo, el armamentismo, el lucro y el lujo, es el sistema capitalista".