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México: el país más letal de América para los periodistas

Cinco comunicadores han sido asesinados en el país en lo que va de 2016

Libertad de prensa
Libertad de prensa:  Periodistas protestan por el asesinato de Francisco Pacheco. AFP

La última noticia que Francisco Pacheco reportó en su vida fue el caos que provocaron varios narcotraficantes la noche del 24 abril con varias balaceras en la zona más turística del puerto de Acapulco, Guerrero. A la mañana siguiente, este reportero de 49 años fue asesinado en la puerta de su casa en Taxco, a 170 kilómetros de la Ciudad de México. Un par de disparos terminaron con la vida de un periodista que escribía para un modesto portal de noticias y colaboraba con periódicos locales. La precariedad laboral y la debilidad del Estado mexicano en algunas regiones del país son una mezcla letal para el oficio. Pacheco se convirtió en el quinto periodista asesinado en lo que va de 2016.

No existe organismo internacional que no haya criticado la facilidad con la que quitan la vida a los periodistas en México. La ONU, Reporteros Sin Fronteras, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) han denunciado “el clima de impunidad” que lleva a los violentos a cobrar la vida de quienes informan. Artículo 19, una ONG que vela por la libertad de expresión, contabilizó 397 agresiones en 2015 que iban desde golpes a reporteros, intimidaciones, ofensivas cibernéticas contra los portales digitales de medios y hasta ataques con granadas contra estaciones de televisión. Hubo siete homicidios. En total, se registró un ataque cada 22 horas.

Tres periodistas están desaparecidos y otros 19 han sido asesinados desde el inicio del Gobierno de Enrique Peña Nieto, en diciembre de 2012. La cifra aumenta a 92 informadores muertos si se cuenta desde el año 2000. Esto hace a México el lugar más peligroso de América para ser periodista según la CIDH.

Este año, además de Pacheco, han muerto los periodistas Moisés Dagdug Lutzow, en Tabasco; Reinel Martínez y Marcos Hernández Bautista en Oaxaca, y Anabel Flores en Veracruz. Esta última entidad es la más peligrosa para el oficio. 16 periodistas han sido asesinados allí desde que llegó al poder el gobernador Javier Duarte, del PRI, en 2010.

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