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La periodista mexicana Anabel Flores fue asesinada por el crimen organizado por su trabajo

El Fiscal de Veracruz afirma que sus publicaciones "afectaron a los intereses" del narco

Al contrario de otros asesinatos de periodistas en México en los que las causas del crimen se pierden en la niebla o entre rumores de que no tuvieron que ver con su oficio, el de Anabel Flores se concreta: la mataron por su trabajo. Por "unas publicaciones que afectaban los intereses de un grupo delincuencial", según ha dicho este jueves Luis Ángel Bravo, Fiscal de Veracruz, un Estado con fuerte presencia del crimen organizado y paradigma de la violencia contra la prensa en este país, uno de los vectores de la crisis de derechos humanos que atraviesa México.

El fiscal informó del motivo del asesinato al anunciar que esta semana fue detenido un sospechoso. Es el segundo arrestado del caso. Cuatro días después de que el 10 de febrero apareciera en una carretera el cadáver maniatado de Flores, fue capturado como supuesto responsable el cabecilla del cártel de Los Zetas en el municipio de Orizaba, donde vivía y trabajaba la reportera.

Flores escribía noticias policiales en Veracruz, un Estado con mucha presencia del narco

Flores tenía 27 años y era madre de dos niños. Su área era la información policial, la llamada nota roja en México. Cuando fue asesinada escribía en El Sol de Orizaba. También había colaborado con el diario local El Buen Tono, cuyo director hizo unas declaraciones después de su muerte acusando a Flores de haber estado relacionada con el narco, sin dar ninguna prueba de ello. El director de El Sol, José Luis Ramos, dijo por aquel entonces a este diario que no creía que el asesinato tuviera nada que ver con el trabajo de ella: "Yo creo que sus notas no afectaron a ningunos intereses".

La aseveración del fiscal Bravo indica lo contrario. De todos modos, el funcionario no ha detallado cuál o cuáles fueron las informaciones de Flores que molestaron a los narcos. Orizaba es un municipio de 120.00 habitantes a medio camino entre el Puerto de Veracruz y la Ciudad de México. Un lugar de paso importante en un Estado, Veracruz, donde el crimen organizado tiene intereses en los ramos del tráfico de drogas, tráfico de personas, prostitución, secuestro, extorsión y robo de combustible.

Desde hace cinco años, cuando llegó al Gobierno de Veracruz el controvertido Javier Duarte, del Partido Revolucionario Institucional, en este Estado han sido asesinados 10 periodistas. La cifra sube a 16 reporteros muertos en Veracruz si se cuenta desde el 2000. En lo que va de siglo en todo México han sido asesinados 92 informadores y 23 están desaparecidos, según la ONG Artículo 19.

Reporteros Sin Fronteras considera a México uno de los países más peligrosos del mundo para los periodistas y responsabiliza a los grupos criminales y a las autoridades federales y locales, principalmente policías compinchados con las mafias. La Comisión Interamericana de Derechos Humanos de la OEA lo ha calificado como el país americano más peligroso para los periodistas.

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