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“Solo me falta ser madrina en una boda Erasmus”

Sofia Corradi es la impulsora del programa de estudios más exitoso de la Unión Europea. A sus 82 años, la 'Mamma Erasmus' recibe este lunes en España un reconocimiento por su trabajo

Todo empezó con un enfado monumental. “¡No puede viajar por el mundo y venir luego a robar un título!”, recuerda que le gritó el conserje de La Sapienza (Universidad de Roma) delante de un gran grupo de estudiantes. Sofia Corradi, que en 1958 era una jovencita inaugurando la veintena, se sintió “ofendida y humillada”. Era una estudiante brillante y resuelta. Acababa de volver de la Universidad de Columbia, en Nueva York, donde acudió con una beca Fullbright para realizar un máster de Derecho Comparado. “¿Columbia dice? No lo había oído nunca”, le espetó el funcionario.

La profesora italiana Sofia Corradi, conocida como la 'Mamma Erasmus'.
La profesora italiana Sofia Corradi, conocida como la 'Mamma Erasmus'.

“Creía que le estaba engañando”, reflexiona a sus 82 años esta profesora italiana conocida como Mamma Erasmus. Corradi es quien puso la primera piedra del programa de estudios más famoso de la Unión Europea, en el que han participado más de cuatro millones de alumnos desde 1987. Y nada hubiera salido igual si aquel funcionario no le hubiera respondido de malos modos.

Tras su paso por Estados Unidos y el disgusto con la Administración, tuvo que dedicar un año más a sus estudios porque no le convalidaron ninguna asignatura. “Yo podía permitírmelo porque mi padre era un geólogo reconocido que no esperaba que llevara rápido un sueldo a casa, pero pensé en todos los alumnos cuyas familias no pueden costear un gasto así”, asegura. En la gran universidad romana, igual que en el resto de Europa, no existía el reconocimiento a las materias cursadas en el extranjero. “Entonces me prometí a mí misma que ningún estudiante sufriría la misma ofensa que yo”.

Gracias en parte a su paso por la Universidad de Columbia, se convirtió con apenas 30 años en la consultora científica para las relaciones entre las asociaciones de rectores de todas las universidades italianas. Y, desde ese puesto, empezó a contar a los académicos su propuesta de todas las maneras posibles. “Les perseguía literalmente por los pasillos para darle los documentos”, explicaba el pasado jueves al teléfono desde Roma antes de viajar a España. Este lunes recoge el premio Europeo Carlos V en el monasterio de Yuste (Cáceres) en una ceremonia que presiden los Reyes de España.

Durante años, envió propuestas y cartas a rectores, políticos y europarlamentarios. En 1969 consiguió que se presentara su idea en la conferencia europea de rectores, celebrada en Ginebra. En 1976, los estudios de universitarios italianos en Francia fueron reconocidos en su país de origen por primera vez, como recuerda en la recopilación de ensayos y documentos de la web www.lifelong.it.

¿Sabe que muchos niños son bautizados con el nombre de Erasmus si son chicos o Erasmina si son niñas?”

En 1987 nació por fin el programa Erasmus. Y en 2016, la Mamma Erasmus está empeñada en extenderlo a todos los rincones del globo terráqueo. “Si me siento con los Reyes durante la ceremonia, se lo pienso decir. España puede ayudar mucho a propagarlo por América Latina. Hay 15 millones de euros de fondos comprometidos hasta 2021 que también cubren a alumnos de fuera de la Unión. Dígale a sus lectores que, si conocen a alguien en otro continente, le cuente que Europa paga intercambios entre países gratis. ¡No es un engaño!”.

La profesora Corradi —que también estudió con becas en la London School of Economics (LSE), la Comisión de Derechos Humanos de la ONU y en la Academia de Derecho de La Haya— se reúne a menudo con jóvenes y siempre les explica que a ella, estudiar fuera le cambió la vida. Está orgullosa de los legados del programa que ella ayudó a fundar. Entre otros, del millón de niños que calcula que ha debido nacer de las parejas surgidas en esos intercambios estudiantiles. “Solo me falta ser madrina de una boda Erasmus”, comenta entre risas. “¿Sabe que muchos son bautizados con el nombre de Erasmus si son chicos o Erasmina si son niñas?”.

En su viaje por España le acompañarán sus dos nietas, de 15 y 16 años. Para ellas quiere lo mismo que desea a todo el que sale a estudiar fuera: “Cuando uno cumple 18 o 20 años lo que quiere es volar fuera del nido. Erasmus es lo que ayuda a nuestros jóvenes a hacer realidad ese sueño”.

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