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Mujeres: de consumir a producir tecnología

Son pocas las mujeres que consideran que pueden pertenecer al mundo “tech” y muchas menos las que se asoman a una carrera en programación

Mujeres comprando en tienda de tecnología en Lima, Perú.
Mujeres comprando en tienda de tecnología en Lima, Perú. Banco Mundial

Mark Zuckerberg, Bill Gates, Steve Jobs, Jack Dorsey. Estos nombres tienen más de una cosa en común. Todos revolucionaron la tecnología y, de hecho, al mundo con sus ideas. Pero tal vez la más obvia de las coincidencias sea la más difícil de notar. Todos son hombres.

El dato no sorprende. Por lo general, son pocas las mujeres en el campo de las TIC (tecnologías de información y comunicación). Si bien la brecha de género en materia de tecnología está en el consumo – las mujeres no están tan conectadas como los hombres - cuando se trata del mercado de trabajo tecnológico, están mucho más atrasadas.

A pesar de que surgen nombres femeninos en algunas posiciones gerenciales, son pocas las mujeres que consideran que pueden pertenecer al mundo “tech” y muchas menos las que se asoman a una carrera en programación.

De acuerdo al informe de desarrollo mundial 2016 sobre “Dividendos Digitales”, elaborado por el Banco Mundial, “si se alienta a las niñas a ingresar en esas profesiones y en empresas de esas áreas a fin de generar entornos cordiales para las mujeres, se incrementará la fuerza de trabajo disponible en ámbitos en los que la demanda de mano de obra es creciente”.

El estudio también advierte de que dado que es probable que la tecnología siga avanzando y afecte cada vez a más ocupaciones, los trabajadores deberán reevaluar continuamente sus habilidades y mejorarlas.

Pero en la actualidad solo un 7% de los ´startups´ tecnológicos son liderados por mujeres. Si la tendencia continúa, para el año 2017, el mercado de las apps estará valorado en 77.000 millones de dólares y más del 80% de sus desarrolladores serán hombres. La brecha no está solo ahí sino también en quienes apoyan estas iniciativas: según TechCrunch, solo siete de cada 100 inversores ángeles en el mundo tecnológico son mujeres.

Nuevas protagonistas del desarrollo web

El documental “Code Girl” (Chica Código) apoyado por Technnovation - una iniciativa que promueve que mujeres jóvenes desde Brasil hasta Moldova desarrollen sus apps - empieza a explorar esta barrera. “El mundo tech ha sido siempre un club solo de hombres pero el código está a punto de ser reescrito… por mujeres”, reza su lema.

Diversos ejemplos en América Latina combinan justamente educación y tecnología que apuntan a mejorar la empleabilidad de mujeres, especialmente en aquellas que no han tenido acceso a educación de calidad.

Uno de ellos es Chicasentecnologia.org, una organización argentina que brinda un programa intensivo en tecnología para mujeres de entre 13 y 16 años con el fin de que desarrollen una aplicación que resuelva un problema de su comunidad de manera creativa y sustentable.

De acuerdo a la organización, las mujeres que se involucran en áreas tecnológicas tienen un ingreso tres veces mayor que mujeres comparables en otras áreas. Y establece que “existe una necesidad de perspectiva de género e innovación en el área de tecnología, una de las razones más fuertes es la poca cantidad de mujeres involucradas, no solo como destinatarias de productos, sino como agentes claves en el diseño y desarrollo de soluciones”.

"Lograr que la mujer acceda a puesto vinculados con ciencia y tecnología, en los que está ampliamente subrepresentada, amplía acceso a derechos económicos, políticos y sociales: las posiciones de ingeniería IT se encuentran entre las mejor remuneradas en la industria de las telecomunicaciones", dice Mariana Brandeburgo, jefa de Responsabilidad Social Empresaria de Cablevision-Fibertel, que apoya a Chicasentecnologia.org.

En Argentina por ejemplo, se estima que para el 2020, habrá más de 1,5 millones de puestos de trabajo relacionados al sector tecnológico y se proyecta que tan solo va a haber un total de 29% de graduados para cubrir esa cuota.

Otro ejemplo es Laboratoria, una empresa social de tecnología que empodera a jóvenes mujeres que no han tenido acceso a educación superior de calidad, dándoles la oportunidad de formarse y comenzar una carrera en el sector digital.

Con sedes en Lima, Arequipa, Ciudad de México y Santiago de Chile, una vez concluido el curso de 5 meses, sus egresadas consiguen trabajo como desarrolladoras web casi triplicando sus ingresos.

“Escribir código le da a las mujeres una perspectiva totalmente nueva sobre su futuro”, afirma Mariana Acosta de Laboratoria.

María Diaz Cárdenas, alumna de Lima dice: “(antes) no me sentía que tenía la capacidad de lograr lo que quería, sentía que me faltaban conocimientos. Esto me ha ayudado a tener otras expectativas de mi vida. Ahora tengo muchos planes que quizás antes no tenía.”

Más tiempo, más inclusión

Otra perspectiva de ser parte del mundo tech tiene que ver con la libertad de administrar el tiempo propio que brinda trabajar con una computadora. El informe Dividendos Digitales establece que las tecnologías pueden reducir las brechas de género mediante acuerdos de trabajo más flexibles, y la generación de nuevas oportunidades de trabajo en línea y comercio electrónico.

Para muestra, un botón. En Elance, una plataforma de trabajo en línea ahora parte de Upwork, el 44% de los trabajadores son mujeres, en comparación con un promedio del 25% en la economía no agrícola a nivel mundial.