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Juncker al eurófobo Nigel Farage en la Eurocámara: “¿Por qué está usted aquí?”

El Parlamento Europeo aprueba instar a Reino Unido a notificar "lo antes posible" el resultado del referéndum

El Parlamento Europeo acordó este martes con el apoyo de los cuatro grandes grupos de la Cámara —populares, socialistas, liberales y verdes— pedir a Reino Unido que no posponga la activación de su salida de la UE. En la sesión, el líder del eurófobo UKIP (Partido de la Independencia de Reino Unido), Nigel Farage, auguró nuevas deserciones de la UE y el presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker, preguntó a los euroescépticos británicos con ironía sobre su presencia en la Eurocámara. Pese al difícil momento que vive el proyecto comunitario, hay confianza en salir adelante más allá del divorcio con el Reino Unido: “El sueño europeo continuará”, proclamó Juncker.

Jean-Claude Juncker ya no necesita tragar saliva y respirar hondo. El sonoro silencio con que Bruselas despachó la campaña del Brexit para no soliviantar a los partidarios del abandono de la Unión Europea es ya cosa del pasado. La estrategia no funcionó y nunca se sabrá si una actitud más activa habría cambiado algo, pero una vez celebrada la votación, la habitual ironía del presidente de la Comisión Europea reapareció libre de las calculadas ataduras electorales.

“Estoy sorprendido de verles aquí. Ustedes apoyaron la salida. ¿Por qué están ustedes aquí?”, espetó mirando directamente a la bancada del UKIP, en la que se encontraba su líder, Nigel Farage, durante la sesión extraordinaria convocada este martes en la Eurocámara para abordar el Brexit. En ella, el Parlamento aprobó por una amplia mayoría de 395 votos a favor frente a 200 en contra y 71 abstenciones una resolución para instar a Londres a que active “lo antes posible” el artículo 50 y acelerar así su salida de la UE.

Antes de la votación, Juncker reclamó a Reino Unido celeridad en la notificación de su deseo de abandonar los Veintiocho: “Hasta que no se invoque el artículo 50 no empezarán las negociaciones”, zanjó. El político luxemburgués reconoció la gravedad de la situación e insistió en que hay que acabar con las incógnitas que rodean las relaciones UE-Reino Unido tras el referéndum, al que ha seguido una fuerte caída de los mercados financieros. “No me gusta la incertidumbre”, se quejó Juncker. Y las dudas son ahora mismo inabarcables: nadie sabe con exactitud cuánto durará el proceso de salida ni sus efectos futuros.

La profecía de Farage

 En una sesión particularmente intensa, Juncker negó los rumores que le achacan problemas de salud, y se mostró combativo y dispuesto a plantar cara al escepticismo que planea sobre el futuro del proyecto comunitario, con formaciones populistas que tratan de capitalizar el descontento en Francia, Holanda o Austria: “No estoy ni cansado ni enfermo. Lucharé por una Europa unida hasta mi último suspiro”.

La formación eurófoba liderada por Farage aún ocupa sus asientos en el Parlamento Europeo a la espera de que se ponga fecha al adiós británico, un proceso que puede durar años. El político inglés aprovechó su intervención para extender nubarrones sobre el futuro de los Veintisiete. “Reino Unido no será el último país en dejar la UE”, dijo a modo de profecía. Antes había aprovechado para recordar el mensaje con el que aterrizó en Bruselas como eurodiputado. “Cuando vine aquí hace 17 años y dije que quería liderar la campaña para sacar a Reino Unido de la UE, todos os reísteis de mí. Ahora ya no os reís”, lanzó desafiante desde su escaño, en el que reposaba una pequeña bandera británica.

El apoyo más significativo le llegó a Farage desde unos asientos más arriba, donde la líder del ultraderechista Frente Nacional francés, Marine Le Pen, tomó la palabra para subrayar lo histórico del momento y acabó su discurso con vivas a Francia y Reino Unido: “Es el evento más importante desde la caída del Muro”, proclamó con entusiasmo.

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