Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

La policía descarta vínculos del autor de la matanza de Múnich con el ISIS

El estudiante de 18 años tenía en su habitación información sobre matanzas y no hay rastro de un móvil islamista

El padre de una víctima sujeta el retrato de su hijo. Quality

El germano-iraní que asesinó a tiros a nueve personas en un McDonald's de Múnich antes de suicidarse estaba obsesionado con las matanzas y los actos violentos. Así lo describió este sábado la policía bávara, que descartó que el joven de 18 años, que estaba en tratamiento por depresión, tuviera vínculos con el yihadismo. Los investigadores hallaron en su casa material sobre otros tiroteos, como el del ultraderechista noruego Anders Breivik, en el que creen que pudo inspirarse.

La policía trata de esclarecer los motivos tras el ataque que la tarde del viernes aterrorizó a Múnich y a toda Alemania. De momento, lo definen con una palabra que no tiene equivalente en castellano: Amoklauf , es decir, un acto de locura homicida. El joven, al que sus vecinos identifican como David Ali Sonboly y que vivía con sus padres y su hermano en una casa de protección oficial en el céntrico y próspero barrio de Maxvorstadt de la capital bávara, no tenía antecedentes policiales.

El tabloide alemán Bild distribuyó una foto del asesino, no confirmada oficialmente. En su domicilio, los investigadores encontraron el libro de Peter Langman ¿Por qué matan los estudiantes? y diversa información sobre la respuesta policial a otros tiroteos; como el de Winnenden, en el suroeste de Alemania, donde en 2009 un adolescente de 17 años mató a 14 personas, la mayoría en el colegio donde había estudiado. También de la matanza de Oslo y la isla noruega de Utoya, en la que Breivik acabó con la vida de 76 personas y de la que el viernes se cumplía su quinto aniversario. Según los investigadores, pudo inspirarse en esa matanza.

La relación, según el responsable de la policía de Múnich, "es obvia"; aunque el ministro del Interior, Thomas de Maizière, precisó más tarde que era demasiado pronto para establecer un vínculo.El jefe de la policía de Múnich, Hubertus Andrae, descartó cualquier tipo de vinculo entre el ataque y el yihadismo o con los refugiados. También que el atacante, que se suicidó de un tiro en la cabeza frente a la policía, cuando iban capturarle, actuase con más personas.

Sonboly había nacido y crecido en Múnich, a donde llegaron sus padres desde Irán a finales de los años noventa como solicitantes de asilo. Trabajaba ocasionalmente repartiendo periódicos y era, según algunos de sus compañeros, un chico callado, solitario y apasionado de los videojuegos. Sobre todo, de los más violentos, según cuenta Najib, un adolescente de 13 años que iba a la misma escuela que el presunto atacante y que había compartido con él varias tardes de juegos. También cuenta que no era especialmente religioso y que apenas iba a la mezquita. "Me caía bien, no podía creer que hiciera algo así hasta que me asomé al balcón y vi a la policía", explica el menor a solo unos metros del domicilio de la familia Sonboly.

Los investigadores, que tratan de esclarecer cómo consiguió el arma con la que perpetró el ataque, creen que una mezcla de disputas con sus compañeros y problemas psiquiátricos llevaron al joven a ejecutar su plan asesino. El presunto autor había sido acosado por otros chicos, según explicó el ministro del Interior, y llegó a denunciar amenazas, aunque hace años. El fiscal Thomas Steinkraus-Koch habló de una enfermedad "depresiva". "Aunque todo esto deberá ser aclarado con tranquilidad", añadió el funcionario.Lo que sí parece claro es que la matanza junto al centro comercial Olympia fue preparada con cuidado.

El joven usó como cebo una cuenta falsa de Facebook con el nombre y la foto de perfil de una chica. Con ella, invitó a todos los que lo desearan a acudir al lugar que terminaría convirtiéndose en una carnicería humana. "Venid a las 16.00 horas al centro comercial. Os invito a algo, pero no demasiado caro", escribió camuflado en el nombre de Selina Akim. Algunos de los amigos asociados a esta cuenta advirtieron del fraude. "Este tío está enfermo de la cabeza y solo quiere notoriedad", escribió un usuario, que incluso identificó al futuro asesino como la persona que se escondía tras el nombre de Selina Akim, según información del diario Süddeutsche Zeitung.

La mayor parte de las víctimas del brutal ataque son jóvenes que salieron a disfrutar de una tarde de viernes en las cercanías del centro comercial Olympia. Todos vivían en la zona de Múnich. La matanza podía haber sido peor. Además de una pistola de la marca Glok de 9 milímetros, la policía encontró más de 300 balas.