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La ola de actos violentos complica aún más la política migratoria en Alemania

La formación populista AfD responsabiliza de los atentados a la gestión de Merkel

La semana más violenta que recuerda la historia reciente de Alemania y que se inició hace una semana con el ataque de un joven afgano de 17 años armado con un hacha y un cuchillo en un tren regional en Wurzburgo, reavivó en el país el tenso debate sobre la política de asilo que impulsó la canciller Angela Merkel el verano pasado y dio nuevas herramientas al partido Alternativa para Alemania (AfD), que ha hecho responsable a la canciller de los trágicos acontecimientos, incluido el ataque de Múnich.

Flores y velas en homenaje a las víctimas en Munich ATLAS

Hasta ese día la crisis de refugiados prácticamente había desaparecido del debate público gracias al cierre de la ruta de los Balcanes. Los ataques de la CSU —el partido conservador bávaro— a la política de asilo de Merkel también habían desaparecido gracias al polémico acuerdo que selló la canciller con Turquía y que se convirtió en un factor determinante para que la llegada de refugiados al país disminuyera drásticamente.

Pero el ataque del joven afgano que había entrado al país como refugiado acabó con la aparente calma que reinaba en el país y se convirtió en un peligroso detonante político que amenaza con envenenar la convivencia pacífica en la primera potencia económica de Europa. Poco después del atentado, el ISIS aseguró que el hombre, que fue abatido por la policía cuando intentaba huir, era uno de sus combatientes.

Un día después y cuando todo el país ya sabía que el afgano era un solicitante de asilo, la presidenta de AfD, Frauke Petry, escribió un tuit que alarmó al Gobierno y que marcó el comienzo de una estrategia con la que el partido desea instrumentalizar a su favor la ola de terror: “Caso aislado número xxxx. 4 heridos graves”. La dirección de AfD en Berlín añadió más leña al fuego y escribió, también en Twitter: “Este peticionario de asilo no habría llegado al país si Merkel no le hubiera llamado. ¡Para acabar con el caos de asilo, vote por Afd!”.

André Poggenburg, el combativo y fanático jefe de AfD en el Estado de Sajonia Anhalt, solo tardó un par de minutos para encontrar al responsable de la matanza de Múnich ocurrida en la noche del viernes. Cuando aún nadie conocía los motivos que habían impulsado al joven germano-iraní a matar a nueve personas, el político tuiteó: “Partido único de Merkel. ¡Gracias por el terror en Alemania y Europa!”.

La ola de actos violentos complica aún más la política migratoria en Alemania

Cosechar votos

“El terror ha regresado. ¿Cuándo cerrará las fronteras la señora Merkel?”, apuntó por su parte la dirección del partido en Sajonia. El mensaje fue borrado, pero en su página de Facebook, Afd hace responsable a la canciller de las tragedias que ha vivido Alemania en los últimos días. La estrategia de AfD tiene como fin relacionar la llegada de los refugiados con el terror con el fin de cosechar votos en los comicios regionales de Berlín y Mecklenburgo Pomerania Anterior, en septiembre.

La ola de violencia que estremeció al país y que fue protagonizada por un joven afgano y dos ciudadanos sirios, todos solicitantes de asilo, convenció a la dirección nacional de AfD a emitir un comunicado donde califica la política del Gobierno como el “mayor peligro” que ha tenido Alemania desde el fin de la guerra fría.

“Día tras día llegan a nuestro país a través de las fronteras abiertas personas que, a causa de su origen cultural, representan inevitablemente un enorme potencial conflictivo para nuestra sociedad”, se lee en el comunicado publicado ayer. “Tampoco se puede descartar que haya terroristas en el flujo migratorio. Si el Gobierno elude tomar una posición clara en este punto, se hace cómplice de los crímenes que puedan ocurrir” añadía el partido.