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La Comisión Europea nombra al francés Barnier negociador del ‘Brexit’

El político conservador fue comisario de servicios financieros

El excomisario francés Michel Barnier, en una conferencia de prensa. REUTERS

Bruselas ya tiene al hombre que negociará con Reino Unido su salida de la Unión Europea. El presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker, ha elegido a su antiguo rival en la lucha por liderar la UE, el excomisario francés de Mercado Interior y Servicios Financieros, Michel Barnier, como el político que tratará de conseguir para Europa el mejor trato posible con Reino Unido. En la tarea tendrá que verse la cara a menudo con David Davis, el negociador elegido por Reino Unido, un euroescéptico convencido que hace dos semanas fue nombrado responsable del ya conocido popularmente como Ministerio del Brexit.

El nuevo negociador europeo ha agradecido a Juncker la confianza y no ha dado detalles aún acerca de los fundamentos que marcarán la línea negociadora comunitaria como sí ha hecho su homólogo británico, que ha puesto ya las cartas sobre la mesa: “El resultado ideal, y desde mi punto de vista el más probable, después de mucha pelea, es un acceso continuado al mercado único sin aranceles”, escribió Davis tras su elección para el cargo. Los Veintisiete afrontan las conversaciones como un complejo juego de equilibrios: han mostrado su rechazo a que Londres se beneficie de las ventajas del Mercado Único mientras restringe la libre circulación de personas y buscan un acuerdo satisfactorio pero que no salga gratis para evitar dar argumentos a ascendentes populistas europeos como Marine Le Pen en Francia o Geert Wilders en Holanda, que quieren emular el adiós británico.

Barnier ha sido en los últimos años un quebradero de cabeza para la City de Londres, que acogió su nombramiento como comisario con recelos ante el temor de que tomara medidas para regular la actividad de la banca. Francia interpretó su ascenso como una victoria y Reino Unido se opuso a su nombramiento como comisario. Barnier trató de calmar los ánimos poniendo rumbo a Londres en su primer viaje oficial en el cargo.

Los miedos sobre su nombramiento los sintetizó un titular de prensa británica que el ex ministro gusta de recordar para recalcar que no era tan fiero el lobo como lo pintaban: "¿El hombre más peligroso de Europa?", tituló el diario británico The Telegraph tras anunciarse su llegada al cargo. Durante su mandato impulsó un reglamento para las agencias de calificación, la regulación del mercado de derivados y un tope salarial para los altos ejecutivos. "Tras la ola ultraliberal hace falta regresar a la regulación inteligente", defendió en una entrevista con este diario cuando competía con Juncker por ser el candidato de los populares europeos a presidir la Comisión.

El inicio de las negociaciones está pendiente de que Londres invoque el artículo 50, lo que sería el punto de partida oficial al diálogo. Mientras tanto, Barnier ha anunciado ya que mantendrá una reunión el próximo 1 de octubre con el equipo a cargo de las conversaciones. El presidente de la Comisión, Jean-Claude Juncker ha destacado que "Barnier es un negociador capacitado con una gran experiencia en las principales áreas relacionadas con las negociaciones". En su extensa carrera política también ha ocupado los cargos de comisario de Política Regional y los de ministro de Asuntos Exteriores y de Agricultura de Francia bajo las presidencias de Jacques Chirac y Nicolas Sarkozy.

Si inició su cargo como comisario viajando a Londres, el último trayecto también tuvo como destino la capital inglesa, donde fue despedido con frialdad y reivindicó que durante su mandato las relaciones entre la UE y uno de los grandes centros financieros a nivel mundial habían mejorado. En el camino suavizó su discurso e Incluso lanzó un guiño en su adiós: "La City es uno de los grandes activos de la UE". Su sustituto en el cargo de comisario fue en aquel entonces el británico Jonathan Hill, más del agrado de la City londinense, y que dimitió pocos días después del referéndum sobre el Brexit por no sentirse cómodo tras el resultado.

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