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El Estado alemán de Renania se prepara para un posible accidente nuclear

El Gobierno federal compra 21 millones de tabletas de yodo ante los fallos de dos reactores belgas

El estado federado de Renania del Norte Westfalia, el más poblado de Alemania y que tiene fronteras con Bélgica y Holanda ha comenzado a comprar millones de tabletas de yodo que deben ser repartidas entre la población, ante la eventualidad de una catástrofe nuclear en dos reactores belgas. La medida fue confirmada por una portavoz del ministerio del Interior del land a la agencia alemana de prensa, DPA.

Según la portavoz, el Gobierno regional ha decidido comprar 21 millones de tabletas de yodo que serán repartidas a las oficinas de protección civil. La compra es la más reciente reacción de las autoridades del land al peligro que acecha a la población, cerca de 18 millones de personas, a causa de dos reactores nucleares belgas, Doel y Tihange, que tienen un largo historial de fallas técnicas.

El Gobierno regional apoyó recientemente una querella presentada por la ciudad de Aachen que solicito el cierre de la central de Tihange, ubicada a unos 70 kilómetros de la ciudad alemana, una medida que también solicitó el embajador alemán en ese país en el mes de abril pasado, pero las autoridades belgas aún insisten en mantener en funciones el reactor.

La preocupación del Gobierno regional alemán también es compartida por las autoridades holandesas a causa de la serie de fallas técnicas que ha registrado la central nuclear de Doel, cuya vida útil fue prolongada hasta 2025 por el gobierno belga. Pero el reactor ubicado en las cercanías de Amberes se ha convertido en un dolor de cabeza permanente para los organismos de seguridad.

El anuncio de la compra de 21 millones de tabletas de yodo, que deben ser distribuidas sobre todo entre las mujeres embarazadas y los niños, dejó al desnudo un problema que fue calificado por el periódico Die Welt con una frase lacónica. “Existe un gran miedo en Renania del Norte Westfalia a causa de las averías de los reactores belgas”. señaló el periódico en su página digital. “El miedo es a causa de la posibilidad de una catástrofe nuclear”.

La reserva de pastillas de yodo que se utilizan para disminuir los efectos de la radiación en el cuerpo humano, está prevista para ser distribuida entre la población que vive en un radio de 100 kilómetros de distancia de los reactores belgas

Las centrales nucleares de Doel y Tihanga, las más antiguas de Bélgica, cubren el 55% de las necesidades eléctricas del país. Pero las dos centrales también gozan del incierto privilegio de estar clasificadas como las “menos seguras” del mundo, según organizaciones ecologistas belgas y alemanas.

Un informe de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA) reveló que Bélgica detenta el récord mundial de “detenciones no planificadas” de sus centrales nucleares, una forma elegante para señalar que las averías en sus reactores representan un peligro para el país y sus vecinos alemanes y holandeses.