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Turquía deporta a una estudiante y periodista española en medio de las purgas tras el golpe

Beatriz Yubero, que colaboraba con varios medios, fue detenida por la policía antiterrorista. El Gobierno la acusa de terrorismo

La española Beatriz Yubero, quien desde hace dos años cursaba el doctorado en el Departamento de Periodismo de la Universidad de Ankara, se ha convertido en una de las últimas víctimas de la enorme purga desatada en Turquía tras el fallido intento de golpe de Estado del pasado 15 de julio, que ha supuesto la detención de cerca de 20.000 personas y la suspensión de empleo de otras más de 60.000. Yubero, que también escribía para diversos medios — entre ellos el español La Razón— fue detenida este viernes en su domicilio y más tarde deportada a España tras pasar casi 36 horas retenida —buena parte de ellas en un pabellón deportivo junto a cientos de personas a las que se acusa de vinculación con la sublevación militar— sin que las autoridades turcas explicasen ni a ella ni a la embajada española la razón de esta expulsión. Una fuente del Gobierno turco consultada por El País, asegura que se trata de una medida de "precaución", tras determinar que estaba en contacto con una "célula terrorista". La española, de 26 años, está ya en Madrid, en buen estado pero muy dolida por lo sucedido.

Escucha la conversación con Beatriz Yubero

Los problemas comenzaron para Yubero exactamente una semana después del golpe, cuando se le notificó que la beca de que disfrutaba para completar sus estudios —otorgada por un organismo del Gobierno turco— había sido cancelada. Pese a que la estudiante, que trabaja en una tesis sobre el Estado Islámico, se puso en contacto con los responsables del programa de becas y les remitió todos los documentos solicitados, la cuestión no se solucionó ni se le aportó a Yubero una explicación sobre los motivos, aparte de enviarle algunos correos electrónicos generales en los que se notificaba que todo alumno sospechoso de estar vinculado a grupos “gülenistas” sería expulsado del programa de becas. Fetulá Gülen, un clérigo turco que dirige una vasta comunidad de fieles desde su exilio en Estados Unidos, es acusado por Ankara de estar tras el fallido golpe.

El pasado jueves, efectivos de la unidad antiterrorista de la Policía turca se presentaron en casa de Yubero en la capital turca pero, al no encontrarla, acudieron al día siguiente. “Vinieron a las 9.00 de la mañana y me dijeron que les acompañase porque me iban a deportar. En ningún momento me explicaron los motivos, es más me dijeron que no tenían nada contra mí”, relata la joven española. Los agentes la trasladaron al Pabellón Polideportivo de la Universidad de Gazi, que se ha convertido en un inmenso centro de detención tras el golpe de Estado, y pese a que Yubero solicitó un abogado no se lo concedieron ya que, justificaron, no estaba formalmente arrestada. “Luego me llevaron a Extranjería, después de nuevo al pabellón y más tarde a Antiterrorismo —narra Yubero—. En ambos sitios me dijeron que estaba limpia, que no había ninguna acusación contra mí, pero que tenían que seguir el procedimiento porque la orden de expulsarme ya había sido firmada”.

Finalmente, a Yubero se le puso ante una difícil tesitura. “Me obligaron a firmar un documento en el que declaraba que salía voluntariamente del país por considerarme a mí misma un peligro para el país. Me dieron dos opciones: ‘O firmas y te deportamos inmediatamente, o te enviamos a un centro de internamiento de extranjeros en la frontera Siria o en Erzurum (este de Turquía) y, después de 15 días, te deportamos igualmente’”, asegura. La española terminó por firmar, y aunque pidió copias de todos los documentos no se le dio ninguna. El sábado, acompañada por tres policías, fue trasladada en un vehículo desde Ankara hasta el aeropuerto Atatürk de Estambul, de donde voló a España en un avión de Turkish Airlines que partió a las 19.30, hora local. “Ni siquiera me han estampado el sello de salida en el pasaporte”, denuncia.

La Embajada de España en Ankara fue informada de la detención desde el primer momento —por parte de los compañeros de piso de Beatriz Yubero— y trató de mediar con las autoridades turcas para evitar la expulsión, sin éxito. Diversos encargados de la legación diplomática pudieron hablar con ella, pero se quejan también de que Turquía no ha dado explicaciones sobre las razones de la deportación.

Un alto cargo del Ejecutivo turco consultado por este diario aseguró que se descubrió que Yubero "estaba en contacto con una célula terrorista en activo que estaba bajo vigilancia". Preguntada esta fuente por qué, en ese caso, Yubero no fue puesta a disposición judicial, respondió que la deportación "fue una medida de precaución". Fuentes diplomáticas consultadas por este diario creen que la detención se debe al “maremágnum” de purgas desatado tras el golpe de Estado o, quizás, a que Yubero escribía de forma puntual para diversos medios de comunicación sin la pertinente acreditación que exigen las autoridades turcas, aunque este punto no ha sido confirmado oficialmente. Además de en La Razón, Baab al Shams y Bez Diario, Yubero había publicado en un par de ocasiones en Diario Turco, un medio digital sobre Turquía en español.

Yubero fue cuestionada por la policía acerca de sus lazos con la cofradía dirigida por Fetutá Gülen. “Finalmente, me dijeron que no había cargos contra mí, y que si me iba y, al cabo de un mes, iniciaba una serie de procedimientos en la Embajada de Turquía en Madrid, me permitirían volver”, explica: “Eso es lo que yo quiero, quiero regresar a Turquía y terminar mi doctorado, del que solo me quedan dos asignaturas”.

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