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Cinco grandes monumentos históricos destruidos por los yihadistas

El islamismo radical ha acabado con patrimonio del norte de África y Oriente Próximo

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Una imagen del Arco del Triunfo (Palmira, Siria) tomada el 14 de marzo de 2014 frente a una vista general tomada el 31 de marzo de 2016. AFP

La destrucción de edificios, en algunos casos de valor histórico o artístico, es una de las consecuencias inevitables de las guerras. Pero la lista de obras arquitectónicas derribadas en los últimos años en zonas en conflicto del norte de África y Oriente Próximo responde a fines ideológicos. El yihadismo que se ha extendido en países como Siria, Irak o Malí tiene como objetivo también borrar de la faz de la tierra la herencia cultural de pueblos, que, según argumentan los extremistas, pecan de idolatría. Estos son algunos de los grandes monumentos históricos destruidos por islamistas radicales:

1. Palmira (Siria)

Columnata de entrada del templo de Baal Shamin, en una fotografía de octubre de 2009. Reuters

Situada unos 250 kilómetros al este de Damasco (Siria), esta ciudad, que vivió su máximo esplendor a mediados del siglo III bajo el reinado de Zenobia, prosperó como un oasis en el desierto y una parada para caravanas en la ruta de la seda. Sus avenidas de columnatas y templos se conservaron en buen estado hasta el siglo XX, cuando Palmira se convirtió en un centro turístico.

Fue en mayo de 2015 cuando el Estado Islámico (ISIS) conquistó la ciudad milenaria y ejecutó públicamente a Jaled al-Asaad, un arqueólogo sirio que había supervisado las excavaciones del sitio durante décadas, para colgar su cuerpo de una columna. El 23 de agosto de ese año los yihadistas volaron el templo de Baal Shamin, de 1.900 años de antigüedad y de los mejor conservados, dedicado al dios fenicio de las tormentas. Los yihadistas también han derribado el Templo de Bel, una de las mayores estructuras del lugar, y el Arco del Triunfo, una puerta de entrada a la ciudad que llevaba allí 2.000 años. El Ejército sirio recuperó la ciudad, en marzo de 2016, para descubrir que muchas partes antiguas permanecen en pie: Palmira está menos dañada de lo que se pensaba.

2. Hatra (Irak)

Un yihadista destruye a palos un elemento de Hatra (Irak). Atlas

Esta ciudad construida en el siglo III a.C fue la capital del reino de los partos, en los límites del imperio romano, y un gran centro comercial de la ruta de la seda. Con una arquitectura que combina elementos griegos y romanos con características orientales, el conjunto fue designado patrimonio mundial por la UNESCO en 1985. El ISIS entró en Hatra en 2014 y supuestamente ha utilizado el lugar como vertedero de municiones y un campo de entrenamiento. Los integristas arrasaron la ciudad en marzo de 2015. En abril de ese año difundieron un vídeo en el que varios combatientes destruían estatuas mazo en mano y con armas automáticas.

3. Nínive (Irak)

Un terrorista del Estado Islámico destroza una estatua en el museo de Nínive. AFP

Es una de las capitales desde las que el imperio asirio, que se extendió hasta dominar buena parte del mundo antiguo entre el 600 y el 900 a.C, gobernó su territorio. Ubicada en las afueras de Mosul y conquistada por el ISIS en agosto de 2014, quedó en el punto de mira de los yihadistas desde entonces. En 2015 destruyeron o desfiguraron muchas estatuas de gran valor artístico que estaban expuestas en el Museo de la Civilización de Mosul. Los terroristas destrozaron las estatuas de Lammasu,una divinidad protectora de la mitología mesopotámica —representada bajo la figura de hombre-toro con alas de águila—, que aún daba la bienvenida en la antigua Puerta de Nirgal.

Al saqueo del museo hay que añadir el de las bibliotecas de Mosul. En diciembre de 2015, los yihadistas quemaron la biblioteca de la Universidad de Mosul y, a finales de febrero, volaron la biblioteca pública central de la ciudad, un edificio histórico construido en 1921. Miles de libros y manuscritos centenarios desparecieron, y se cree que fueron vendidos en el mercado negro.

4. Nimrod (Irak)

Trabajadores limpian una estatua en un yacimiento arqueológico en Nimrud. AFP

Los restos arquitectónicos de la primera capital asiria, fundada hace 3.200 años a unos 30 kilómetros al sudeste de Mosul, fueron dinamitados por el ISIS en 2015. Los yihadistas utilizaron excavadoras para derribar varias partes del sitio, rodeado por una muralla de tierra. La destrucción de originales de gran valor quedó limitada, sin embargo, por dos motivos. Parte de la ciudad permaneció segura por estar aún enterrada. Los arqueólogos británicos que excavaron la ciudad en la década de 1840 también se encargaron de enviar docenas de estatuas a varios museos, entre ellos el Metropolitan de Nueva York y el Museo Británico de Londres.

5. Tombuctú (Malí)

La mezquita de Tombuctú (Malí), construida en el siglo XV.

En la primavera de 2012, una coalición formada por un movimiento nacionalista tuareg y un grupo de islamistas radicales arrebataron el norte del país a la República de Malí, incluidas las históricas ciudades de Tombuctú y Goa. Tenían planes diferentes para la zona, pero los yihadistas de Ansar al Din finalmente se impusieron y las consecuencias no se hicieron esperar: centenares de mausoleos de la ciudad, muchos de ellos sufíes, fueron destruidos, entre ellos la mezquita de la ciudad. La furia contra monumentos considerados iconoclastas recordó entonces a la destrucción de los budas gigantes de Bamiyán (Afganistán), unas estatuas de 55 metros de altura que los talibanes derribaron en 2001.

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