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El Ejército iraquí echa al ISIS de una localidad estratégica al sur de Mosul

El avance, con apoyo tribal y de los bombardeos de EE UU, estrecha el cerco a los 'yihadistas'

Fuerzas iraquíes celebran su victoria sobre Qayara.

El Ejército iraquí, con el apoyo de milicianos de las tribus locales y de los bombardeos de la coalición que lidera EE UU, han logrado expulsar al Estado Islámico (ISIS) de Qayara, 60 kilómetros al sur de Mosul, según anuncian este viernes los medios iraquíes. La recuperación de esa localidad, situada a orillas del Tigris y en una zona petrolera, es altamente estratégica para el eventual asalto de las fuerzas gubernamentales a Mosul, la mayor ciudad iraquí en manos de los yihadistas. “Controlamos todos los barrios y hemos logrado, en muy poco tiempo, erradicar al Daesh”, anunció el teniente general Riad Yalal Tawfik, jefe de las fuerzas de tierra, refiriéndose al ISIS por su acrónimo árabe. El oficial precisó que aún quedaba trabajo pendiente ya que el cuerpo de ingenieros estaba limpiando la zona de trampas explosivas y munición sin estallar.

La operación para retomar Qayara, que empezó el pasado martes, ha estado encabezada por las fuerzas de élite de la unidad antiterrorista. No obstante, el responsable de ese cuerpo, Abdulghani al Asadi, destacó la contribución de las tribus locales facilitando información sobre el ISIS. Este detalle es importante ante las sensibilidades que despierta la participación de las milicias chiíes sobre una región cuyos habitantes son mayoritariamente suníes, en especial tras las denuncias de abusos, torturas y ejecuciones sumarias que se han producido con anterioridad.

“La liberación de Qayara muestra que estamos en el camino para recuperar Mosul, gracias a los sacrificios de nuestras heroicas fuerzas”, ha tuiteado el primer ministro, Haider al Abadi.

Al Abadi ha prometido reconquistar Mosul, que el ISIS tomó en junio de 2014, antes de que concluya este año. Desde la recuperación de Faluya hace dos meses, todas las operaciones lanzadas por el Ejército apuntan hacia el asalto de la tercera ciudad iraquí, después de la capital, Bagdad, y la sureña Basora. A principios de julio, las fuerzas iraquíes ya se hicieron con la cercana base área de Qayara, que los analistas militares señalan como una de las principales plataformas para el lanzamiento del ataque final contra el feudo yihadista.

Pero todo el mundo se muestra prudente. A pesar de los éxitos militares, y del deseo político de derrotar al ISIS, Mosul es la mayor urbe a la que van a enfrentarse las fuerzas iraquíes. Al riesgo de venganzas sectarias como las que se han vivido en las provincias de Al Anbar y Saladino, se suma la necesidad de proteger a la población civil que permanece bajo la férula de los extremistas. Se estima que aún quedan entre medio millón y un millón de los dos millones de habitantes que tenía la ciudad, ahora casi exclusivamente árabes suníes.

La agencia de la ONU para los refugiados, ACNUR, ha lanzado la voz de alarma. Ha pedido ayuda para establecer seis campamentos en el norte de Irak con el fin de poder atender a 1,2 millones de nuevos desplazados cuando empiece la batalla de Mosul. “El impacto humanitario de una ofensiva militar allí va a ser enorme”, ha declarado su portavoz, Adrian Edwards. De hecho, en lo que va de año, el avance del Ejército ya ha ocasionado 200.000 desplazados, con lo que ya suman 3,4 millones quienes han tenido que abandonar sus hogares desde que el ISIS lanzara su ofensiva hace dos años. Fin