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El zika se expande por el sureste asiático

Singapur es el foco de un nuevo brote del virus en el continente, aunque se trata de una cepa distinta a la que afecta a Latinoamérica

Un nuevo brote del zika en el sureste asiático, cuyo epicentro es Singapur, hace temer una propagación masiva del virus en la región a las puertas del comienzo de la temporada de lluvias. La mala noticia es que la zona es el caldo de cultivo perfecto para la transmisión de la enfermedad, que por ahora ha afectado a centenares de personas. La buena es que los primeros análisis indican que la mayoría de enfermos han contraído una cepa del virus de origen asiático que circula desde hace décadas en el continente y a la que muchos ciudadanos podrían ser inmunes.

Un trabajador fumiga una zona residencial de Singapur en la que se ha detectado presencia del virus zika.

Los países más afectados por el brote son Singapur y Tailandia, que han registrado numerosos casos autóctonos, es decir, transmitidos a través de mosquitos en su territorio. A pesar de los esfuerzos de las autoridades, la ciudad-estado ha registrado de cero a más de 300 casos en apenas dos semanas, sin que por ahora se sepa cuál es la causa de este aumento repentino. En Vietnam, Malasia y Filipinas se han detectado contagios esporádicos. Los Gobiernos de Indonesia, Camboya y Laos han reconocido la presencia del virus en sus países en anteriores ocasiones, pero no durante los últimos tres meses. China, Japón y Corea del Sur han informado de algunos casos, pero todos en personas que han viajado a Latinoamérica.

Estas cifras, sin embargo, podrían ser mucho más altas. Algunas de estas naciones no han establecido aún sistemas de detección de la enfermedad mínimamente fiables. Por ejemplo, en Indonesia -país de 250 millones de habitantes que no ha informado de ningún caso-, el director general de prevención de enfermedades, Muhammad Subuh, aseguró que el país no podía hacer las pruebas a todos los enfermos sospechosos de haber contraído el virus por la falta de recursos. "Tenemos otras prioridades como el dengue, que es más frecuente y más peligroso", justificó.

Con la llegada de las lluvias entre octubre y diciembre, la posibilidad de una mayor propagación del zika en la región aumenta. El clima tropical y las características de las ciudades de la zona, generalmente muy pobladas y con recursos limitados para tratar los residuos y eliminar los criaderos, son el hábitat idóneo para el mosquito Aedes aegypti, que además del zika puede transmitir otros virus como el dengue, la fiebre amarilla o el chikungunya.

Los expertos de la Organización Mundial de la Salud (OMS) aseguran que el virus detectado en Singapur es distinto del que se ha propagado de forma explosiva por Latinoamérica. La cepa que está detrás de los casos en Brasil, Estados Unidos y el resto del continente procede del brote del año 2013 en la Polinesia Francesa, mientras que el de Singapur se remite al que sucedió en Micronesia en 2007. Los síntomas son prácticamente los mismos, pero en este último caso nunca se ha informado de que la fiebre haya derivado en enfermedades neurológicas o en bebés con microcefalia.

Pero la falta de pruebas no significa que no pueda ocurrir: "no ha habido un número suficiente de casos investigados en el sureste asiático para descartar definitivamente la posibilidad de microcefalia u otras malformaciones congénitas", asegura la OMS en su último informe sobre la enfermedad. Entre los infectados en Singapur hay ocho mujeres embarazadas.

Pero, si el virus ha circulado por la región durante décadas, ¿cómo es posible que no se haya detectado ningún brote significativo de la enfermedad hasta ahora? Paul Ananth Tambyah, secretario general de la Sociedad de Microbiología e Infección de Asia Pacífico, lo atribuye a dos factores: uno, la posibilidad de que el virus esté tan extendido que la mayoría de personas hayan contraído la enfermedad durante la niñez y ahora sean inmunes a ella; y dos, que debido a sus síntomas poco específicos se haya confundido con el dengue o la rubéola.

Singapur, el único país desarrollado de la zona y con unos estándares de higiene altísimos, podría haberse visto perjudicado porque su población se ha expuesto menos al virus y, por lo tanto, es menos inmune. El hecho de ser una de los países más densamente poblados del planeta, la facilidad del mosquito Aedes para adaptarse a entornos urbanos y el elevado porcentaje de trabajadores migrantes y viajeros habrían convertido a la ciudad en el blanco perfecto.

Los investigadores tratan ahora de determinar hasta qué grado la población de la región -más de 600 millones-, es inmune al zika. También si el hecho de haber contraído el dengue puede ser un cortafuegos para la enfermedad. "Es muy difícil predecir lo que pasará en los próximos meses, pero si se logra confirmar que la mayoría de la población de los países del sudeste asiático es inmune a la infección, entonces es poco probable que haya un aumento significativo de los casos", asegura Tambyah.

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