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“Han bombardeado tres de los cuatro centros que tenemos en Alepo”

Nominada al Nobel de la Paz, la Defensa civil siria soporta las bombas del régimen de El Asad

Un grupo de 'cascos blancos' llevan a un compañero muerto durante su funeral en Duma (Siria), en 2015. Ampliar foto
Un grupo de 'cascos blancos' llevan a un compañero muerto durante su funeral en Duma (Siria), en 2015. AP

“Desde las cinco de la mañana han lanzado más de 130 bombas sobre la Alepo oriental”, dice al teléfono y desde la ciudad Ibrahim Al Haj, portavoz de la Defensa Civil siria, más conocida como los Cascos Blancos. “Tres de los cuatro centros que tenemos aquí [por Alepo este] han sido bombardeados, dos de ellos con tal intensidad que han quedado inoperativos”, agrega convencido de que se trata de un ataque deliberado contra la organización. Alertados, sus trabajadores buscaron refugio en búnkeres cercanos, por lo que ninguno de ellos resultó herido. Sin embargo, Al Haj asegura que los aviones rusos y sirios han empleado por primera vez unas bombas de mayor potencia, capaces de destruir las instalaciones bajo suelo.

Con una tregua moribunda que ni siquiera sus artífices, Moscú y Washington, han logrado reavivar, la aviación de Bachar El Asad vuelve a bombardear la mitad oriental de Alepo, bajo control rebelde y en la que aun habitan 250.000 civiles. Según el recuento que hace Abdul Rahman desde Turquía, oficial de enlace de los Cascos Blancos, 100 civiles han muerto sin que haya finalizado el día. En la ciudad han fallecido 81, mientras que 19 miembros de una misma familia lo han hecho en la campiña, después de que colapsaran los muros de su hogar bajo las bombas. “Hemos perdido también cinco vehículos de rescate y dos ambulancias. Nos queda combustible para apenas una semana”, lamenta al aparato Abdul Rahman.

Bombardeados hoy, los Cascos Blancos fueron galardonados ayer, junto a otros tres premiados, con el Right Livelihood Award. Los 2.980 jóvenes voluntarios con los que cuenta la organización están también nominados al premio Nobel de la Paz por su labor humanitaria en Siria. Al menos 140 de sus rescatadores han perdido la vida para salvar las de 56.000 personas en zonas bajo control rebelde. Se trata de voluntarios que trabajan las 24 horas del día y cobran “cuando hay dinero”, remacha Abdul Raham. Antiguos panaderos, mecánicos, taxistas o universitarios los jóvenes sirven hoy en los 120 centros que mantiene la Defensa Civil en el país.

En una entrevista publicada este jueves por la agencia norteamericana Associated Press (AP), el entrevistador preguntó al presidente sirio Bachar El Asad si apoyaría a los Cascos Blancos para el galardón sueco.

“¿Qué han conseguido en Siria? Y ¿Cómo de apolítico es el Premio Nobel?. Si me responde a esas dos preguntas, podré responderle”, zanjó El Asad.

De poco les servirá hoy su parte de los 310.000 euros del premio que por ahora han ganado en una región cercada por las tropas regulares desde hace dos meses. 

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