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Arabia Saudí rebaja el sueldo de los ministros un 20%

La medida es parte de un paquete de austeridad para hacer frente al bajo precio del petróleo

Mujeres saudíes durante el día nacional, el viernes REUTERS

Arabia Saudí va a reducir un 20 % el sueldo de sus ministros, según un real decreto publicado este lunes tras la reunión semanal del Gobierno. La medida, parte de un paquete de austeridad que alcanza a todos los empleados del sector público, se produce al día siguiente de que la Agencia Monetaria Saudí inyectara 5.300 millones de dólares en el sistema bancario para ayudar a las entidades a hacer frente a la crisis provocada por los bajos precios del petróleo.

“El Gabinete ha decidido poner fin a algunos de los incentivos y beneficios [del funcionariado]”, anunciaba la cadena estatal Ekhbariya al término del Consejo de Ministros, citada por Reuters.

Entre los recortes, el real decreto menciona un recorte del 15% en las ayudas para vivienda y coche a los miembros del Consejo Consultivo (Shura), la limitación de las horas extras a entre un cuarto y la mitad del salario base, y la reducción de las vacaciones anuales (en el caso de los ministros de 42 a 36 días, y un máximo de 30 para el resto de la administración). Los funcionarios dejarán de recibir las ayudas de transporte durante sus vacaciones. Además, no habrá paga extra con motivo del próximo año nuevo islámico, que se inicia el 2 de octubre, y la renovación o extensión de los contratos existentes no incluirá aumentos de sueldo.

Estas medidas alcanzan a todos los que trabajan en el sector público independientemente de su nacionalidad; también a los militares, con la excepción de las tropas desplegadas en combate, tanto en la frontera con Yemen como en ese país. Esa controvertida campaña militar, que ya se prolonga un año y medio, le ha costado al país entre 50.000 millones y 70.000 millones de dólares, según cálculos de centro de estudios alemán Deutsche Gesellschaft für Auswärige Politik, justo cuando el descenso de los precios del petróleo ha mermado el dinero disponible.

La reducción de salarios en el sector público, que da trabajo a dos tercios de la población activa saudí, se veía venir. El pasado diciembre, tras publicar un déficit de 98.000 millones de dólares, las autoridades recortaron los subsidios al combustible, el agua y la electricidad. En abril de este año, el príncipe Mohamed, viceheredero e hijo del rey, anunció un ambicioso plan de reformas para superar la dependencia del petróleo y diversificar la economía del reino.

De momento, y a la espera de que la llamada Vision 2030 empiece a dar resultados, las medidas de contención del gasto se han traducido en un aumento de la inflación (hasta el 4 %, el doble del año pasado) y una contracción del crecimiento. En un intento de facilitar el crédito y animar la economía, el banco central ha inyectado 5.300 millones de dólares en el sistema bancario para que pueda hacer frente a la crisis, que ya ha llevado a varias empresas al borde de la quiebra y dejado a miles de obreros atrapados en el país.

Arabia Saudí (el 80 % de cuyos ingresos dependen del crudo) necesitaría que el barril estuviera a 70 dólares para mejorar su situación fiscal, pero en la actualidad oscila entre 46 y 47.