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Tercer sacerdote asesinado en México en una semana

Aparece el cuerpo del religioso secuestrado en Michoacán

Funeral del sacerdote Alejo Naborí el jueves en Puebla EFE

A la preocupación ante la posibilidad de que sea aprobado el matrimonio homosexual, la Iglesia mexicana suma otra más terrenal; en una semana han sido asesinados tres sacerdotes, dos en Veracruz y uno más en Michoacán.

El último, Alfredo López Guillén, apareció este domingo en un terreno baldío cerca de su parroquia, en el municipio de Puruándiro. Fue asesinado a tiros y llevaba varios días muerto, según las primeras investigaciones. A través de un tuit la Archidiócesis de Morelia confirmó los hechos y lamentó la ola “de violencia e inseguridad en Michoacán”.

Sacerdotes asesinados en Poza RIca

La policía buscaba desde el lunes a este sacerdote de 43 años, al que sus vecinos reconocen como un hombre discreto y entregado al estudio y la oración pero al que vieron acompañado de un joven el día de su desaparición lo que levantó todo tipo de especulaciones, alimentadas por el propio gobernador de Michoacán.

El sacerdote había sido secuestrado en su comunidad después de que le robaran el vehículo y sus pertenencias. El gobernador de Michoacán, Silvano Aureoles, apuntó entonces una posible hipótesis ya que el sacerdote había sido visto por última vez con un menor antes de desaparecer. "La única referencia adicional es que el lunes el párroco de referencia se encontraba con un joven de sexo masculino de aproximadamente 16 años de edad, mandaron traer comida, pidió comida, tortas, refrescos y algunas cosas ahí de consumo y después de eso ya no se volvió a saber de ellos", dijo al Grupo Fórmula. Todo apunta a que fue asesinado el mismo día que desapareció de su iglesia.  

Como si fuera un macabro acto de coordinación, el secuestro se había producido el mismo día que se descubrió el cadáver de otros dos sacerdotes de Poza Rica- Alejo Jiménez y Alfredo Juárez, cuyos cuerpos aparecieron tirados en una cuneta atados de pies y manos. La versión filtrada por las fiscalía de Veracruz señalaba que antes de su muerte los religiosos bebieron con otros hombres. En algún momento incierto, el tono de la reunión cambió y los curas fueron asesinados por sus acompañantes. El chófer que trabaja con los captores logró escapar y es el testigo clave de la policía para reconstruir el asesinato.

Los asesinatos de religiosos alarman al Episcopado mexicano ante la indefensión en la que trabajan sus sacerdotes. “La iglesia vive un momento de mucha tensión” dijo un indignado Hugo Valdemar,  portavoz de la Arquidiócesis quien criticó que las autoridades "hayan intentado enlodar" el nombre de los religiosos para deslindarse del crimen. Valdemar exigió "disculpas públicas" durante una entrevista la noche del domingo en Milenio TV.

Los cuerpos de los religiosos encontrados el lunes en Veracruz EFE

Pero la preocupación es cada vez mayor y ha llegado hasta el Vaticano, donde el papa Francisco condenó el crimen de los sacerdotes en un contexto de "injustificable" violencia. En la Catedral metropolitana el sábado se rezó por los sacerdotes asesinados. 

El Centro Católico Multimedial estima que 28 sacerdotes han sido asesinados en México desde el 2006, sin contar los homicidios de esta semana. Los estados más peligrosos son Veracruz, Guerrero y el de México, indicó la organización. Los sacerdotes en México son "víctimas de intentos de extorsión, amenazas de muerte, e intimidación por parte de grupos criminales organizados", escribió el Departamento de Estado de Estados Unidos en su informe Libertad Religiosa Internacional 2015.

México es el país más peligroso para ser sacerdote en América Latina, según un informe del Episcopado. En la última década 40 religiosos han sido asesinados en el país, y las entidades que lideran las agresiones son, precisamente, Guerrero, Veracruz, Michoacán, la Ciudad de México y Chihuahua.

Los estados donde trabajaban los sacerdotes asesinados, Michoacán y Veracruz, son dos de los estados más violentos de América Latina. Michoacán es una entidad central del país estratégica para el trasiego de drogas, por lo que tiene fuerte presencia de cárteles del narcotráfico. Para enfrentar la agresión, en 2013 los michoacanos se levantaron en armas con la creación de grupos de autodefensa, iniciando una lucha armada contra la delincuencia al margen de las autoridades. Aún más peligroso es el Estado de Veracruz, en el Golfo de México. De hecho, en ambos estados los sacerdotes están recibiendo formación y capacitación para ejercer su labor pastoral en situación de violencia.

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