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Iván Duque: “La euforia diplomática no garantiza la construcción de la paz”

Uno de los directores de la campaña del 'no' en el plebiscito de Colombia analiza la cita del domingo

Iván Duque, senador del Centro Democrático.
Iván Duque, senador del Centro Democrático.

Iván Duque (Bogotá, 1976) es una de las personas a las que el expresidente colombiano Álvaro Uribe encomendó la tarea de dirigir la campaña por el ‘no’ en el plebiscito del próximo domingo. Pese a gozar de un perfil más moderado que el de sus compañeros de bancada del Centro Democrático, Duque apenas se mueve de los planeamientos que Uribe ha promulgado para tratar de que los acuerdos de paz alcanzados entre el Gobierno y las FARC no sean refrendados en las urnas.

Pregunta. ¿Por qué defienden el ‘no’?

Respuesta. El Gobierno trató de poner 297 páginas en un todo o nada y cuando uno las mira con detalle comprueba que estamos premiando las conductas más deplorables de nuestra sociedad. Estamos dando a criminales de lesa humanidad la posibilidad de llegar a cargos de elección popular y prácticamente relativizando la justicia.

P. ¿Y no se está dando también la oportunidad de poner fin a 52 años de guerra?

R. Yo creo que eso se puede alcanzar con un mínimo de justicia. No pueden participar en la elección política quienes han cometido delitos de lesa humanidad. Eso lo dice la propia Constitución colombiana.

P. ¿Qué consecuencias puede tener una victoria del ‘no’?

R. El voto del ‘no’ es decirle al presidente que en esas 297 páginas hay elementos que pueden corregirse. Si gana el ‘sí’ Juan Manuel Santos queda con facultades extraordinarias para implementar los acuerdos, el Congreso queda limitado en el control y en el equilibrio de poderes y las 297 páginas quedarán incorporadas en la Constitución.

P. Tanto el Gobierno como las FARC han dicho que no se renegociarán los acuerdos. ¿Cree que un guerrillero va a volver a sentarse a hablar para ir a la cárcel?

R. Nosotros no estamos pidiendo renegociar nada si no hacer los correctivos a la luz de la Constitución colombiana.

P. ¿Pero de verdad piensa que un jefe de las FARC, después de lo negociado, va a optar por ir a la cárcel?

R. Los responsables de los delitos cuando firmaron los acuerdos están reconociendo una institucionalidad vigente. Ellos no pueden sustituirla. La construcción implica que el perdón que pidió Timochenko lleve consigo asumir la responsabilidad de sus hechos.

P. Si gana el ‘no’, ¿qué ocurre al día siguiente?

R. El presidente tiene que escuchar a los millones de colombianos que lleva ignorando durante seis años. Lo segundo, invitaremos a un gran acuerdo político para hacer los correctivos a través del Congreso y la Corte Constitucional.

P. Pero aquí se está negociando entre dos partes. ¿Qué mensaje le trasladan a las FARC después de una victoria del no?

R. Las FARC tienen que entender que no le pueden imponer su voluntad al pueblo colombiano. Ellos aceptaron un plebiscito que tiene la opción del no.

P. La comunidad internacional ha respaldado de forma unánime este proceso. La ONU, Estados Unidos, la UE… ¿todos están confundidos?

R. La euforia diplomática no garantiza la construcción de la paz, que trasciende esas ceremonias. Yo creo que la parte diplomática es normal , pero miren las inconsistencias. El presidente de Perú, Pedro Pablo Kuczynski participó de la ceremonia , pero regresó a su país y ante la solicitud de unos simpatizantes de Sendero Luminoso su respuesta fue: “Con los terroristas no se negocia”.

P. Si es tan obvio que es un mal acuerdo, como defienden, ¿por qué no ha habido un presidente en todo el mundo que lo haya criticado?

R. Por un principio internacional que es la libre determinación de los pueblos. En un proceso de paz la comunidad internacional nunca se entromete y siempre respalda cualquier acercamiento. Si uno le pregunta a los países europeos si estarían dispuestos a tener conversaciones con grupos terroristas con presencia en su territorio lo negarían absolutamente

P. En Irlanda funcionó.

R. Irlanda es un caso muy particular. Estamos hablando de un conflicto político-religioso, que implicó muchos años de negociación y se vetó que el delito de sangre tuviesen elegibilidad política. No se puede tratar de compara el conflicto de Irlanda, ancestral, con una minoría armada que sistemáticamente ha perpetrado actos de terrorismo en Colombia. Aquí no ha habido una guerra, aquí ha habido un grupo armado que ha atentado contra la población y las fuerzas armadas han cumplido con el legítimo derecho de defendernos.

P. ¿Cómo argumenta que después de 52 años no se hable de guerra?

R. Yo creo que tratar de llamar a la seguridad guerra es un falso dilema en Colombia. La seguridad en Colombia lo que ha sido es un buen público, que en los últimos 15 años ha sido determinante para la mejora de las condiciones de vida de los colombianos.

P. La Corte Penal Internacional ha respaldado los acuerdos, ¿también está equivocada?

R. Creo que la Corte no ha hecho ningún documento que sea un respaldo pleno a todo el proceso. Lo que dijo la fiscal [Fatou] Bensouda es que en el papel se está hablando de que no hay impunidad y de la existencia de sanciones, pero que ellos estarán atentos a que esas condenas sean efectivas y proporcionales a los delitos cometidos.

P. Pero eso era una frase de un documento mucho más largo donde se reconocía el trabajo de la negociación

R. Yo creo que hay un poco de diplomacia. La Corte se siente satisfecha de que se adelante un proceso de paz, no tendría por qué no hacerlo. Pero lo que está diciendo es que quiere buscar que los máximos dirigentes tengan penas proporcionales y efectivas. Y la efectividad, hasta ahora, en las decisiones que ha tenido la Corte han implicado prisión.

P. Uno de los argumentos al que más recurren es que Timochenko pueda llegar a ser presidente. ¿De verdad piensan que los colombianos lo votarían?

R. Hay dos formas de analizar la pregunta. Desde la práctica y desde la ética. Yo me quedo con el segundo argumento. Lo que tenemos que garantizar es que la ética no lo permita, porque son delitos de sangre los que carga a cuestas alias Timochenko.

P. Pero la pregunta es, porque ustedes incluso apelan a fotos de Timochenko con la banda presidencial, ¿cree que los colombianos darían su voto a alguien con tanta impopularidad?

R. Si el absurdo lleva a que el señor Timochenko se pueda presentar lo derrotaremos en las urnas.

P. ¿Y no le parece eso sano que se llegue a ese punto?

R. No me parece sano que quienes hayan tenido delitos de lesa humanidad puedan aspirar a la más grande dignidad de los colombianos.

P. Otro de los argumentos es que se va a entregar al chastrochavismo. ¿Cómo piensa que Colombia va a convertirse en Venezuela?

R. Yo no he utilizado este término, respeto a los que lo utilizan. Sí creo que hay que aprender de nuestros errores históricos y los de otros países. Tenemos que estar alerta para evitar que ese populismo de América Latina llegue a Colombia.

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