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Veracruz se desangra en fosas, bolsas y cunetas

Encontrados seis nuevos cadáveres en el Estado mexicano de Veracruz días después del hallazgo de tres estudiantes desmembrados

Funeral de Génesis Deyanira Urrutia EFE

El fértil suelo de Veracruz es una enorme fosa que no deja de arrojar cuerpos. A una matanza sin resolver, le sigue el hallazgo de tres estudiantes desmembrados o la aparición de media docena de hombres con el tiro de gracia dentro de un vehículo abandonados en una cuneta.

Cadáver a cadáver este fin de semana la prensa local contabilizó 23 muertes violentas, presuntamente relacionadas con el crimen organizado, el ambiguo rubro con el que se cierran la mayor parte de las investigaciones. Otras 12 el fin de semana pasado.

La naturalidad con la que los medios locales cuentan fallecidos es la misma con la que se enumeran escándalos de corrupción sin que nadie tome medidas para ponerle freno. Ni a uno ni a otro.

La última matanza se confirmó este lunes por la tarde cuando unos campesinos encontraron un vehículo abandonado con seis hombres en su interior, en la carreta que une Isla y Santiago Tuxtla, al sur del Estado de Veracruz. Los cadáveres tenían las manos atadas con cinta adhesiva y habían sido torturados.

Fue el macabro epílogo a un lunes cargado de tensión. Horas antes decenas de veracruzanos habían protestado en las calles del Puerto por la muerte de Leobardo, Octavio y Génesis tres estudiantes de entre 22 y 24 años secuestrados nueve días antes en Boca del Río y encontrados este fin de semana en trozos y metidos en bolsas de basura a varios kilómetros del lugar.

Entre los fallecidos también se encontraron un taxista y, probablemente, otro estudiante desaparecido. Todos ellos, previamente, habían sido quemados con ácido.

La oleada de crímenes llega en medio del repunte violento que tiene el epicentro en el sur y sureste del país. El Estado de Veracruz se ha visto azotado por desapariciones y otras formas de violencia a medidas que grupos de narcotraficantes, como los Zetas y el cártel Jalisco Nueva Generación luchan entre sí por el control de la zona.

Los estudiantes habían desaparecido el 29 de septiembre, tres días después del segundo aniversario del caso Iguala, en el que 43 normalistas desaparecieron a manos de policías en Guerrero. 

Sin embargo la embestida cambió ahora de costa y se instaló Veracruz, uno de los Estados con mayores índices de violencia en el país, donde con frecuencia son halladas fosas clandestinas y donde el Gobernador, Javier Duarte, es investigado por la fiscalía general por corrupción. Duarte, al que no quieren ni en su partido, el Revolucionario Institucional (PRI), de donde prácticamente fue expulsado, seguirá no obstante en el cargo hasta el 30 de noviembre, fecha en la que tomará las riendas Miguel Ángel Yunes.

Según datos del Sistema Nacional de Seguridad Pública (SENSP), durante la administración de Duarte (2010-2016) se han registrado los niveles más altos de homicidio en la entidad, aunque desde 2011 no se registraba un mes en donde hubiera más de 100 asesinatos. En julio se contabilizaron 132 y octubre lleva una tendencia similar con 35 fallecidos en los diez primeros días.

El patrón además se repite con alarmante frecuencia. En enero de este año ocurrió otro rapto de un grupo de jóvenes que salieron a divertirse, fueron interceptados por elementos policiales y aparecieron muertos días después.

Los seis cadáveres encontrados este lunes aparecieron cerca de Coatzacoalcos. Veracruz es el segundo Estado con mayor número de secuestros del país y el 45 % de los mismos se dan en esta ciudad industrial próxima a Tabasco.

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